Asana para un columna flexible

Espalda sin dolor

Asana para una columna flexible y sana

Se dice que la edad se mide por la flexibilidad de la columna vertebral. ¿Sabes cuidarla y evitar así la rigidez de tu espalda?

Or Haleluiya

Muchas personas suelen curvar la columna vertebral, manteniéndola en flexión y rígida durante todo el día.

Ya desde la adolescencia algunas presentan la columna curvada, los hombros caídos y una respiración superficial. Como si la atención se volcara tanto sobre un objeto o dispositivo que se olvidaran por completo del cuerpo y sus necesidades.

La columna rígida en flexión deshidrata los discos intervertebrales y es una de las causas principales de la degeneración, protrusión y hernia discales, así como de otras patologías o lesiones comunes.

Nadie espera de su coche que funcione de maravilla cuando tiene una rueda torcida o le falta gasolina. Pero sí se espera del cuerpo que funcione sin quejarse, sin dolor, con una mala alineación, malnutrido de oxígeno o sin haber disfrutado de un buen descanso nocturno.

Flexibilizar la columna con movimientos de yoga

El cuerpo pide cuidados diarios: se nutre no solo de los alimentos, sino también del descanso, de la práctica de la relajación y la respiración profundas, de un movimiento agradable y regular, de paisajes bonitos y de pensamientos llenos de confianza en la vida.

Si pasas horas sentado, levántate cada 25 minutos y haz unas flexiones y extensiones de la columna para flexibilizarla y nutrirla. El movimiento lleva los fluidos y el oxígeno necesarios a las células.

Existen varias asanas de yoga que ayudan a dar dinamismo a la columna con flexiones y extensiones. Una forma sencilla de hacerlo es con esta asana que se realiza de pie y para la que solo necesitas una silla donde apoyarte:

1. Extiende la columna

Colócate de pie detrás de una silla y apoya las manos en el respaldo.

Inhalando profundamente y con las rodillas estiradas, extiende la columna.

2. Abre y oxigena

Al tiempo que extiendes la columna, lleva los hombros hacia atrás y saca pecho.

Así permitirás que entre más oxígeno en los pulmones y que la musculatura respiratoria se estire.

3. Cierra y vacía

Dobla ligeramente las rodillas y ve metiendo la pelvis hacia dentro.

Con una exhalación profunda, flexiona la columna hacia delante.

Cierra los ojos y expulsa todo el aire que puedas, permitiéndote soltar y relajar el cuerpo.

Repite el movimiento tantas veces como quieras. Una vez vacíos los pulmones, vuelve a la posición inicial y, abriéndote, llénate de oxígeno. Vuelve a curvarte hacia delante y vacíate, relajando todo el cuerpo. Y así sucesivamente.

Etiquetas:  Or Haleluiya Asanas Dolor

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