yoga with adriene

Yoga with Adriene

La revolución de los canales de yoga online

Asistimos en Ámsterdam a una práctica de yoga guiada por Adriene Mishler, artífice del exitoso canal de Youtube Yoga With Adriene. La siguen más de cuatro millones de suscriptores.

Yvette Moya-Angeler

Empieza a llover en Ámsterdam y van llegando al recinto de De Hallen, con sus esterillas al hombro, las 200 personas apuntadas a la práctica que conducirá Adriene Mishler.

La estadounidense de 34 años, oriunda de Texas, está de gira por Europa con su Roadshow 2018: ya ha recalado en Estocolmo, Berlín y Londres (ha reunido a 2.400 personas en el Alexandra Palace) y le esperan nuevas citas en Londres y París. Pero aparece en Holanda, ante sus seguidores, sin sombra de cansancio, fresca y luminosa como se la acostumbra ver en sus vídeos.

Pionera y reina

Adriene es todo un fenómeno en las redes sociales. Su canal de Youtube Yoga With Adriene (YGA) cuenta con cuatro millones de suscriptores. Algunos de sus vídeos, como Yoga for Bedtime–20 Minute Practice, superan los cuatro millones de visualizaciones. No se había visto nada igual en el mundo del yoga.

Desde que en septiembre de 2012 empezara a colgar vídeos gratuitos, grabados en su casa sin música ni cortes, Adriene no ha faltado a su cita semanal con sus seguidores: cada domingo reciben en su email una newsletter cálida y entusiasta que anuncia el vídeo de la semana.

Pronto, también en castellano

Adriene, que es hija de mexicana, espera pronto poder comunicarse en castellano y lanzar un canal en este idioma. Ha anunciado que está aprendiendo español con vistas a abrirse a la comunidad hispanoparlante. Pero por ahora la lengua que la lleva a tantas personas es su inglés de acento texano, que ella misma se encarga de caricaturizar en los vídeos.

El sentido del humor es una de sus señas de identidad. Se muestra fresca y desenfadada, a menudo junto a su fiel perro Benji, y resulta muy cercana. Sus fans la adoran, la sienten su amiga, su mentora.

Al fin de carne y hueso

En Ámsterdam, se mueve serena por la nave en la que esperamos una mayoría de mujeres (apenas han venido 10 hombres). Como es su costumbre, ha traído dos grandes ramos de flores frescas que ahora destacan sobre un fondo de ladrillos.

Tras una simpática introducción, nos hace atender primero a la luz del lugar y a la calidad del aire, y luego nos invita a abrazarnos a nosotros mismos en un acto de amor.

Poco a poco empezamos a adoptar las primeras posturas de yoga, siguiendo el ritmo de nuestra respiración. Muchos cerramos los ojos como solemos hacer en casa, sumergidos en nuestro propio interior, y cuando la oímos pasar por nuestro lado nos debatimos ante la tentación de abrirlos: ahí está Adriene, ¡al fin de carne y hueso! Pero en seguida su voz nos lleva de vuelta a nuestro interior, donde quizá se encuentre ella más que en ninguna otra parte.

Cuando la práctica termine, unas 150 personas formarán una fila para abrazarla y dedicarle unas palabras de gratitud, a veces incluso con lágrimas emocionadas. Para muchas de estas personas el yoga que Adriene ha conseguido llevar a la intimidad de sus hogares ha significado un cambio fundamental en sus vidas.

Con los pies descalzos, Adriene permanecerá atenta y afectuosa, emocionada también.

De la soledad en casa al sentido de comunidad

Es interesante observar el fenómeno, extensivo a otras iniciativas online: cómo las redes sociales, que podrían encerrarnos en nosotros mismos, demuestran aquí servir para una comunicación sutil que acaba creando vínculos profundos, con quien guía la práctica y con el resto de seguidores.

Es verdad que el yoga se practica en casa, a menudo en soledad, pero los e-mails, hashtags de Instagram y comentarios dejados en los vídeos consiguen crear un sentido de comunidad.

La clave: rutinas breves pero constantes

Con este tipo de propuestas de yoga en casa se trabaja el compromiso personal: hay que ser capaz de citarse regularmente frente a una pantalla, sin haber pagado ni tener a un profesor que reclame nuestra presencia. Como recuerda Adriene, llegar a sentarse frente a la esterilla, dispuesto a dedicarse a uno mismo ni que sean 15 minutos, es la parte más ardua de toda la práctica.

Pero poder decidir cuándo practicar también es la gran ventaja si uno lo tiene difícil para desplazarse o necesita la máxima flexibilidad horaria. Arañar 20 o 30 minutos de tiempo en casa, incluso cuando se está muy ocupado, parece asequible. Son minutos muy bien invertidos y que, sumados día a día, acaban resultando más eficaces que metas más ambiciosas.

Las prácticas en casa pueden combinarse con otras compartidas, en las que fluye otro tipo de energía y se da la posibilidad de un intercambio y un contacto con el maestro.

Canales de yoga en español

Esta es una breve selección de otras propuestas de yoga online para practicar en casa:

  • Yoga para todos con Xuan Luan. Aunque de origen vietnamita, Xuan Luan es una de las yoguis españolas más reconocidas. Tras diez años en el mundo del marketing y la banca se certificó como profesora de yoga vinyasa. En su canal, que empezó en octubre de 2011, propone vídeos tanto para principiantes como para niveles más avanzados, además de consejos y ejercicios de relajación y meditación. Cuelga vídeos nuevos cada semana, así como las clases impartidas en la Academia de Operación Triunfo.
  • Elena Malova. El canal no es específicamente de yoga pero incluye muchos vídeos con prácticas en castellano. Lo lleva una simpática trainer rusa que vive en Chile. Fue otra de las pioneras en colgar rutinas de ejercicios en castellano en 2011.
  • Yogahora. Lo lleva Paula, que cuelga periódicamente vídeos con prácticas de diferentes estilos para diferentes necesidades.
  • Yoga en Gaia. Una plataforma de yoga, pilates y meditación con vídeos para todos los niveles y de diferentes profesores. Cuenta también con entrevistas y vídeos de nutrición.

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