Limpieza ecológica

5 hábitos sencillos que pueden salvar el medioambiente

Limitar el uso de productos químicos, sustituirlos por fórmulas tradicionales, seguir consejos de higiene... Te traemos formas seguras y saludables de cuidar tu casa y nuestro entorno.

Jesús García Blanca

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Una de las graves contradicciones ecológicas de la sociedad moderna es que la obsesión por la limpieza va unida al uso habitual de innumerables productos que se convierten en amenazas para la salud y el medio ambiente. De hecho, se ha producido un cambio en la concepción global de la higiene: del aire puro, el agua limpia y fresca, el sol, el ejercicio y una alimentación sana, sencilla y natural, hemos pasado a la asepsia de los hospitales, la desinfección y la esterilización.

Aceptamos con facilidad cada nuevo producto que se nos presenta como científicamente probado y lo incorporamos a las rutinas de limpieza en el hogar y el trabajo sin preocuparnos demasiado por las consecuencias que tiene para nuestra salud y la de nuestro entorno.

Pero, paradójicamente, este cambio de hábitos, lejos de acercarnos a una mayor salud, incluso nos aleja peligrosamente de ella por dos motivos:

  • Las sustancias tóxicas presentes en esos productos alteran la naturaleza química del aire que respiramos e impregnan tejidos, alfombras, muebles, suelos, alimentos y agua, provocando gran cantidad de problemas de salud;
  • Las propiedades microbicidas de la inmensa mayoría de esos productos rompen el equilibrio con los microorganismos que habitan en nuestro interior, alterando las funciones vitales que desarrollan para nosotros o provocando reacciones denominadas autoinmunes o alérgicas.

El peligro de los productos de limpieza

Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, detergentes, jabones, desinfectantes, limpiacristales, quitamanchas, desatascadores, disolventes, desengrasantes, abrillantamuebles y aerosoles contienen amoniaco, fenol, nitrobenceno, formaldehído, alcoholes, alquifenoles, benceno y ftalatos, entre una interminable lista de sustancias.

Además del evidente peligro que representan de intoxicación aguda por ingesta o contacto accidental, estos tóxicos se han asociado en estudios científicos a numerosos problemas de salud, muy especialmente en niños y mujeres embarazadas, como asma, alteraciones del sistema nervioso, problemas reproductivos en hombres y mujeres, abortos, nacimientos prematuros, malformaciones y daños neurológicos en bebés, síndrome de sensibilidad química múltiple, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia y daños degenerativos como el asociado al párkinson.

Por si fuera poco, tanto los productos de limpieza como una gran cantidad de objetos de uso cotidiano contienen además algún bactericida o fungicida, como el timol –que puede provocar quemaduras y lesiones oculares, insuficiencia respiratoria y daños en el sistema cardiovascular y nervioso–; el cloxilenol, igualmente peligroso y habitual en productos de higiene íntima femenina; y muy especialmente el triclosán, presente en un millar de productos cotidianos, desde accesorios de baño y ropa de cama, hasta materiales de construcción, juguetes y pañales.

El triclosán puede afectar al tiroides y otros sistemas hormonales, incrementar el nivel de calcio en las neuronas y alterar el metabolismo de los estrógenos, perjudicando al embarazo.

Es preciso tener en cuenta que existen grandes intereses económicos detrás de estos productos que constituyen una barrera para que llegue a los ciudadanos información adecuada sobre su seguridad.

  • Los estudios son financiados por los propios fabricantes y, puesto que no son responsables de los daños que causen si no los conocían, tienden a investigarlos muy superficialmente.
  • La mayoría de los ensayos se hacen con animales, en periodos muy cortos y con una sola sustancia, lo que significa que no se investigan los efectos a largo plazo en seres humanos ni las reacciones que provoca el cóctel químico en nuestros hogares.
  • Por añadidura, solo se prohíbe una sustancia cuando ya ha causado graves daños y afectado a muchas personas.

Ante esta situación, ¿qué está en nuestra mano?

Podemos incorporar algunos hábitos sencillos que servirán para reducir el peligro que representan estas sustancias químicas.

1. Concienciarnos

La primera medida es hacernos conscientes del problema y tomar la decisión de intentar solucionarlo en vez de dejarnos llevar por la indolencia porque pensamos que es responsabilidad de las administraciones y las empresas fabricantes, o creemos que nuestra aportación será insignificante frente a la actitud de la mayoría, que no va a hacer nada.

Cualquier reducción de la toxicidad repercutirá positivamente en nuestra salud y en la del entorno.

Además, podemos complementar nuestra actitud individual apoyando a organizaciones medioambientales o participando en campañas informativas y de activismo social, como www.hogarsintoxicos.org. De esta manera ayudaremos a crear la necesaria conciencia colectiva del problema para demandar actuaciones de la administración o las empresas involucradas.

2. Eliminar o reducir.

La segunda medida concreta debería ser la eliminación o reducción de productos que contengan sustancias tóxicas.

Si no podemos eliminarlos totalmente, al menos hagamos un esfuerzo de racionalización y utilicemos aquellos que consideremos realmente imprescindibles, empleándolos en menor cantidad y tomando precauciones: evitar inhalarlos, ventilar adecuadamente las habitaciones, enjuagar con agua para reducir químicos residuales, tener cuidado con los productos que al mezclarse con el ozono generan formaldehído –como los denominados terpenos– y, finalmente, poner cuidado en el almacenamiento de los productos, cerrando bien los tapones y manteniéndolos en lugares aislados.

3. Utilizar productos ecológicos.

Es importante tener en cuenta que algunos de los productos que se anuncian como ecológicos en realidad no lo son, al menos en el sentido de estar completamente libres de sustancias tóxicas. Pueden autodenominarse ecológicos porque no contienen fosfatos, por ejemplo, pero sí otras sustancias perjudiciales. Es preciso informarse adecuadamente y comprobar los componentes de los productos para asegurarnos.

Los tres criterios fundamentales que deben cumplir los productos para considerarse efectivamente respetuosos con el medio son:

  • Componentes 100% biodegradables
  • Ingredientes procedentes de cultivo ecológico (evitando, por ejemplo, percarboxilatos o policarboxilatos)
  • Que su diseño y fabricación supongan el menor impacto ambiental posible.

4. Recurrir a recetas caseras tradicionales.

La opción más segura y barata es elaborar nuestros propios productos.

Unos pocos productos bastan para cubrir todas las necesidades de limpieza en el hogar: el vinagre, que reduce y corta la grasa; el jabón natural, no tóxico y fácilmente degradable; el limón, antioxidante, quitamanchas y refrescante; el alcohol etílico, desinfectante y quitamanchas; y la glicerina, limpiador no tóxico con numerosas aplicaciones.

Cómo fabricar en casa...

  • ... jabón: a partir de glicerina o de sosa cáustica, se puede elaborar una amplia gama de jabones tanto para uso personal como para la limpieza de la casa.
  • ... detergente: puede usarse jabón natural o una mezcla hecha de bicarbonato sódico, bórax y vinagre.
  • ... limpiador multiusos: mezclar en una botella de espray manual una mitad de agua y una de vinagre y añadir un poco de jabón natural y bicarbonato.
  • ... abrillantador de muebles: mezclar una parte de vinagre con tres partes de aceite de oliva; si son de madera, mejor utilizar dos cucharadas de cera de abeja con una de azúcar y hervirlo todo en cerveza. Hay que dejarlo enfriar antes de usarlo.
  • ... limpiahornos: juntar dos cucharadas de jabón líquido, dos de bórax y agua caliente; aplicar el preparado en el horno y dejar actuar durante veinte minutos. Después hay que frotar con polvo abrasivo en un estropajo metálico.
  • ... limpiacristales: pueden limpiarse con agua sola o mezclada con vinagre en partes iguales, mejor utilizando papel de periódico.
  • ... limpiainodoros: echar vinagre y bicarbonato a partes iguales y dejar actuar durante la noche; frotar bien a la mañana siguiente.
  • ... desinfectante: limpiar con regularidad con una mezcla de agua y jabón natural o vinagre.

6. Reduce los tóxicos

Abre las ventanas y ventila para crear corrientes de aire fresco y evitar el exceso de humedad que expande los tóxicos; usa la aspiradora para limpiar las alfombras y no pegues los muebles a las paredes para que corra el aire.

Llena la casa de plantas que absorban los tóxicos, y usa aceites esenciales en vez de ambientadores.

Etiquetas:  Salud Hogar Medio Ambiente

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