Gestalt

Origen de la psicología Gestalt

La psicología de la Gestalt tiene su origen en el siglo XX, en el trabajo de profesionales de la psicología como Wertheimer, Kohler y Koffka. “Hay contextos en los que lo que está ocurriendo en un conjunto, no se puede deducir de las características de las piezas separadas, pero sí a la inversas; lo que ocurre es una parte del todo” (Max Wertheimer).

La terapia Gestalt (nacida en Europa como reacción a la psicología conductista) es precisamente eso, una corriente o método psicológico procedente de Alemania o una modalidad de tratamiento. Gestalt llega a traducirse como “forma” en alemán. De ahí su ley más importante, esto es, “la ley de la buena forma”.

"Según el Artículo 3 de la AETG (Asociación Española de Terapia Gestalt), la terapia Gestalt se encuadra dentro de la corriente de la Psicologías Humanista o del Desarrollo de las Potencialidades Humanas. El objetivo principal es promover el bienestar de las personas, los grupos y la sociedad en general dentro de la relación terapéutica”, asevera Elena Cocho, psicóloga y terapeuta por las corrientes Gestalt, Bioenergética y Sistémica.

Principios de la terapia Gestalt

En los últimos años se ha producido una proliferación enorme de terapeutas Gestalt. “Hay profesionales como psicólogos, psiquiatras, médicos o pedagogos que se han formado como terapeutas Gestalt. Ellos tratarán y trabajarán en su campo de actuación, el tema que refiera al individuo desde la perspectiva de la Gestalt, atendiendo a lo fenomenológico”, refiere Cocho.

El terapeuta Gestalt aboga por lo auténtico en el paciente y por “confrontar lo falso y evitativo” y “en este punto se encuentra la potencia curativa”.

  • Como en otras terapias, importa mucho el porqué de la consulta, los objetivos y la meta. “La Gestalt incluye a la persona, su entorno y la relación que se establece entre ambos”, declara Ramiro Díaz Fuentes, director del PAÑÑA Psicología Humanista, Escuela de Formación en Terapia Gestalt, en Santiago de Compostela.
  • La terapia Gestalt es heredera del psicoanálisis, ya que Fritz Perls, médico-psicoanalista, es considerado su creador junto a su mujer Laura Perls, alrededor de 1940. Sus pioneros son Francisco Peñarrubia, Ángles Martín y Albert Rams. Perls fue discípulo de Sigmund Freud (médico y padre del psicoanálisis).    “La terapia Gestalt bebe de diferentes fuentes: En Occidente, del psicoanálisis de Freud, psicodrama de J.L. Moreno, análisis caracterial Wilheim Reich (bioenergética, rolfing…)… En Oriente: Zen, Vipassana, como herramientas para desarrollar la conciencia del “aquí y ahora””, sostiene Díaz Fuentes.
  • La terapia Gestalt se centra en los procesos y en los aspectos positivos de la psicología. “La persona profesional en la terapia es experta en el conocimiento del ser humano y la persona que acude a terapia es experta y máxima conocedora de sí misma. Por tanto, ambas son protagonistas del proceso terapéutico”, sostiene Elena Vicent Valverde, psicóloga sanitaria y terapeuta Gestalt.
  • En la Gestalt se dice que todo individuo interpreta y decide acerca de su propia realidad en base a las imágenes (“formas”) de cada uno y el propio entorno. “La principal aportación de la terapia Gestalt es la de pasar de un modelo de pensamiento individualista (psique), a un modelo donde está el cuerpo-mente y también el entorno”, manifiesta Elena Cocho.

En qué coniste la terapia Gestalt

La terapia de la Gestalt refiere más las vivencias subjetivas de cada sujeto, su libertad y autonomía. El trabajo terapéutico desde la óptica gestáltica, según Vicent Valverde, tiene tres principios básicos sobre los que se asienta:

  • Presencia: En terapia se busca estar presente, en “el aquí y el ahora”. Parece algo fácil de conseguir. Sin embargo, si nos paramos un momento a observarnos, nos daremos cuenta de que inevitablemente nuestra mente se va del momento presente a otras cosas que no están ocurriendo.
  • Conciencia: Para conseguir la presencia es importante entrenar la conciencia, el “darse cuenta”, el “awereness” que nombraba Perls, con todo nuestro ser, nuestros sentidos y nuestros tres ejes: Mental, emocional y corporal. Solo tomando conciencia de ello, podemos estar presentes en “el aquí y el ahora”.
  • Responsabilidad: Se refiere al hecho de que somos completamente responsables de nosotros mismos, de lo que nos ocurre, de lo que hacemos y de lo que no. En este punto la terapia cobra su fuerza. Es decir, uno desde su responsabilidad, posee la capacidad de cambiar lo que le ocurre.

Qué es la “silla vacía” o “silla caliente”

La “silla vacía” o “silla caliente” es una herramienta creada por Perls utilizada en la terapia de la Gestalt. El paciente se sienta ante una silla vacía y debe simular un encuentro y diálogo con alguien o algo con significado en su vida. Toca la parte emocional y se llega a lograr un conocimiento y mayor comprensión para poner un final. Elena Cocho califica la técnica como una “exploración interna de uno mismo”.

En la teoría de la Gestalt se cree en algo entero, completo, más allá de la suma de nuestras partes. “Los sueños en Gestalt se consideran mensajes existenciales, no se interpretan. Como terapeutas, ayudamos al soñante/paciente a actualizarlos vivencialmente en cada sesión para recuperar partes de uno mismo”, subraya la profesional.

Según Díaz Fuentes: “Es en la relación con los demás, con el entorno, donde tenemos la oportunidad de conocernos, de mirarnos en el espejo de la vida, y sanar nuestras heridas emocionales que nos impiden, en muchas ocasiones, avanzar”.

Frases inspiradoras de Perls sobre la corriente Gestalt

  • “Nada tiene significado sin su contexto. El significado no existe“.
  • “Gran parte de lo que supone mejorar nuestras vidas, tiene que ver con saber priorizar”.

 

 

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