Fumaria

La fumaria (Fumaria officinalis), de propiedades digestivas y depurativas, es muy apreciada en fitoterapia por sus beneficios para el hígado y como remedio para la migraña.

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La fumaria (Fumaria officinalis) es una planta abundante en campos y sembrados que se ha usado de forma tradicional como remedio digestivo y depurativo hepático por sus propiedades digestivas, depurativas y hepatoprotectoras.

Las fumarias son plantas emparentadas con las amapolas, que crecen  de forma espontánea en márgenes de sembrados, caminos, prados y descampados. Se las conoce con otros nombres populares como  palomillas, lágrimas o sangre de Cristo, camisita del niño Jesús, zapaticos de la virgen o gitanillas, todo ello por la forma  y la coloración de tono sanguíneo de sus flores colgantes, que hace divagar la imaginación de quien las admira.

La palabra "fumaria" puede proceder de humo pro fumus en latín, por la apariencia de pantalla de humo que ofrecen sus hojas vistas a distancia, o tal vez por el color y el olor a humo que emanan sus raíces. Lo cierto es que, en Europa, tenemos una quincena de especies de este género, siendo la fumaria blanca (Fumaria capreolata) y la fumaria oficinal (Fumaria officinalis) las más comunes, aunque esta última es la única explorada por sus propiedades y potencial curativo. 

La fumaria (Fumaria officinalis L.) es una hierba modesta, de apenas 2 palmos de alto, algo difusa y frágil, con las hojas partidas en segmentos más o menos triangulares, de color verde azulado o grisáceo, y flores menudas, en forma de tubo alargado, inflado en su base, de color rosa vinoso, con una mancha púrpura en la punta. El fruto es una cápsula dura, que contiene una semilla en su interior.

Florece a partir del mes de marzo, algunos años incluso ya en febrero y la floración se prolonga toda la primavera. Es común en toda Europa incluida la península Ibérica.

Propiedades de la fumaria

La fumaria contiene ácido fumárico, ácidos fenólicos como el clorogénico, caféico, ferúlico y ferrulínico, trazas de alcaloides (fumarina, fumarilina, coidalina, protopina), flavonoides (rutina, kenferol), fitosteroles (sitosterol, estigmasterol), taninos, mucílagos y sales potásicas. 

En parte gracias a esta composición se le atribuyen propiedades depurativas, hepatoprotectoras, coleréticas, colagogas, digestivas, ligeramente laxantes, diuréticas, antimigrañosas, antiarrítmicas, cardiotónicas, antibacterianas y antiespasmódicas. 

Para qué sirve la fumaria

Por todas estas propiedades, la fumaria tiene beneficios para el hígado y la vesícula, frente a la migraña, para la digestión, como depurativo y para el corazón.

Beneficios para el hígado y la vesícula

La fumaria, por sus propiedades depurativas y hepatoprotectoras, no puede faltar en ninguna selección de plantas adecuadas para el cuidado del hígado.

Se ha usado y se sigue recomendando en remedios de herbolario para tratar alteraciones del hígado, con beneficios en casos de inflamación hepática, insuficiencia hepática leve, hígado graso, intoxicaciones leves o de  alergias alimentarias, desintoxicación por alcoholismo y posibles daños producidos en el hígado por determinadas medicaciones.

Aporta un efecto tonificante y reparador sobre el tejido hepático, potenciando sus funciones de drenaje. 

Se utiliza también fumaria para tratar de forma natural la presencia de cálculos biliares y prevenir su aparición.

Beneficios frente a la migraña

La fumaria es asimismo una de las plantas recomendadas en los herbolarios para aplacar los brotes de migraña y otras cefaleas dolorosas. Resulta especialmente beneficiosa en migrañas y dolores de cabeza vinculados a alteraciones hepáticas, empachos o una mala digestión, pero también resulta útil frente a jaquecas asociadas a hipertensión o a trastornos menstruales o de la menopausia. 

Beneficios como planta digestiva

La fumaria se incorpora en fórmulas digestivas y laxantes para favorecer una buena digestión, para combatir los espasmos gastrointestinales y para regular el tránsito intestinal. En tal caso se suele incluir en fórmulas mixtas con otras hierbas con las que se complementa.

Beneficios como depurativo natural

El principal uso tradicional de la fumaria es como depurativo natural,  en curas de primavera, para facilitar la eliminación de toxinas con la orina, para reforzar las funciones del hígados y los riñones, para aumentar la emisión de orina, para combatir la retención de líquidos y los edemas y para prevenir inflamaciones en las vías urinarias. 

Como depurativo, se destina también a favorecer la eliminación de impurezas en la piel o a prevenir su aparición, como dermatitis, eccemas, forúnculos, ictiosis, granos, úlceras de la piel, manchas de la piel, etc., a través de remedios por vía oral y tópica.

Beneficios para el corazón

A la fumaria se le atribuye una ligera acción antiarrítmica,  Se revela como una buena ayuda natural para tratar las arritmias nerviosas, los picos altos de tensión sanguínea, con extrasístoles, y como remedio preventivo frente a accidentes coronarios, como la arteriosclerosis, aunque puede ser mejor optar por otras hierbas para estos casos.

Se incluye también en fórmulas para tratar de bajar los niveles altos de colesterol LDL, en combinación con una dieta adecuada. 

Cómo se toma la fumaria

La fumaria se puede tomar de diferentes maneras:

  • En forma de jugo de la planta fresca como digestivo y depurativo
  • Más frecuentes es tomar la planta seca en forma de infusión, dos o tres tazas diarias.
  • En herbolarios y algunas farmacias hallarás fumaria en forma de extracto líquido, tintura y cápsulas, asociada a otras hierbas.
  • La infusión de fumaria se aplica por vía externa en lavados de heridas, para favorecer la eliminación de impurezas como eccemas, granos, forúnculos, etc. 

Infusión de fumaria

Podemos preparar infusión de fumaria combinándola con otras plantas afines en función del beneficio que queramos potenciar. Estos son algunos ejemplos de fórmulas de herbolario con fumaria.

Tisana protectora del hígado

Esta tisana de fumaria sirve para reparar el daño hepático por toma de alcohol en exceso, intoxicación alimentaria, alergia, inflamación o insuficiencia hepática moderada o leve.

  • Ingredientes: Fumaria, cardo mariano, boldo, cúrcuma, achicoria y menta. Una cucharada sopera de la mezcla a partes iguales por vaso de agua.
  • Preparación: Hierve 2 minutos y deja en reposo otros 10, tapado. Agrega zumo de limón o sirope para disimular el sabor algo amargo de la fórmula.
  • Cuánto tomar: Dos tazas al día, por la mañana, con el desayuno y a media tarde, como opción. 

Tisana depurativa

Esta tisana depurativa de fumaria permite potenciar la capacidad de filtraje del hígado, para tomar en caso de intoxicación alimentaria, empacho, indigestión o inapetencia, y para tratar los cálculos biliares o para prevenir su aparición

  • Ingredientes: Fumaria, boldo, agrimonia, diente de león, agracejo y menta. 20 g por planta. Separa 5 g de la mezcla a partes iguales por cada taza de agua.
  • Preparación: Hierve 2 minutos, deja en reposo 10 más y cuela. 
  • Cuánto tomar: Para consumir tras una comida copiosa o pesada o tras un episodio de intoxicación o empacho. 

Tisana para la migraña

Otra infusión de fumaria para aliviar la migraña y otras cefaleas vinculadas a alteraciones hepáticas, digestiones pesadas, estados nerviosos, etc.

Ingredientes: Fumaria, lúpulo, betónica, boldo, hierba luisa y menta. A partes iguales, por ejemplo 15 g por planta.

Preparación: Separa una cucharada de la mezcla por taza de agua. Deposita las hierbas en una tetera o cazo y vierte sobre ellas el agua recién hervida. Deja que se infunda unos 10 minutos y cuela. Se puede o no agregar un corrector de sabor, al gusto. 

Cuánto tomar: Hasta tres vasos al día, antes o después de las comidas.

Contraindicaciones de la fumaria

Por la alta presencia de alcaloides, la fumaria debe ser tomada en dosis ponderadas y en tratamientos breves, discontinuos y controlados.

No se debe administrar a mujeres embarazadas y lactantes, ni tampoco a niños menores de 6 años

Siempre conviene consultar con el médico antes de iniciar cualquier tratamiento con plantas medicinales, pero antes de iniciar un tratamiento con fumaria es especialmente importante hacerlo en caso de hipertensión arterial, arritmias crónicas e insuficiencia cardiaca​​​​​​ . 

Por Jordi Cebrián, experto en fitoterapia