Guía de alimentos

Higo

Aunque se tiende a pensar que engordan, los higos frescos no tienen tantas calorías. 80 por cada 100 g, cantidad similar a las que proporcionan el plátano y la uva; por el contrario son muy saciantes. Ricos en hidratos de carbono, con un 12% los frescos, y un 54% los secos, proporcionan energía rápida, idónea para deportistas. Es la fruta que aporta más fibra, y muy pocas proteínas (1,3 g /100 g, los frescos) y 3,9 g/100 g, los secos); y grasas (0,4 g, los frescos y 1,3 g los secos).  Las vitaminas que se encuentran en mayor proporción son las del grupo B (B1, B5 y B6), pero sobre todo destacan sus minerales. 100 g de higos aportan: 217 mg de potasio (frescos) y 850 mg (secos); 54 mg de calcio, los frescos, y 190 mg, los secos (es la fruta que más calcio posee); fósforo, magnesio y hierro.

El verano llega a su apogeo con el sabor dulce y sugerente de los higos. Para ser precisos habría que hablar de higos y brevas. Debido a que ya estaban en el árbol desde el año anterior, las brevas son las primeras frutas que dan anualmente las higueras (Ficus carica) y son más grandes y perfumadas que los higos. Estos, más pequeños y dulces, aparecen como segunda cosecha de los mismos árboles a partir de agosto.

El color de los higos puede ser verde pálido, morado o negro según la variedad y el grado de madurez. La piel es comestible, aunque generalmente se aparta.
Entre las variedades más apreciadas de brevas se encuentran la Colar, la Goiña y las Ñoras. En cuanto a los higos de final del verano, destacan los Cuello de Dama, de forma achatada y gran sabor. Se encuentran con piel fina y verde, y pulpa blanca, o piel gruesa y negra e interior morado, y proceden del Valle del Tiétar, Lérida y Huesca. Como la temporada de higo fresco es muy breve y una vez arrancado del árbol no dura más de una semana, el 90% de la cosecha se deseca.

Extra de energía
Debido a su proporción de hidratos de carbono, los higos son una fuente de energía ideal, especialmente para mujeres embarazadas y lactantes, niños, adolescentes y personas con desgaste intelectual o físico. De hecho, en la antigua Grecia se prescribían para los atletas olímpicos.

· Estos frutos se digieren bien si están maduros gracias a una enzima denominada cradina.
· Suavizan las mucosas del tracto gastrointestinal.
· Por su riqueza en fibra previenen el estreñimiento, reducen la absorción del colesterol y disminuyen el riesgo de sufrir cáncer de colon.
· Por su contenido elevado en potasio y bajo en sodio, resultan recomendables para aquellas personas que sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón.
· El magnesio y el calcio, que también se hallan en abundancia, refuerzan el sistema músculo-esquelético.
· El contenido en hierro hace que los higos, y en especial los secos (2 mg/100 g), sean recomendables para las personas con anemia.
· Los lignanos (que forman parte de su fibra) tienen un ligero efecto estrogénico y pueden aliviar los dolores menstruales.
· Hace tres años se descubrió su poder antibiótico, lo que quizá explique su eficacia en el tratamiento de afecciones bucales, como llagas y aftas.
· Además, contienen una cantidad moderada de provitamina A y polifenoles antioxidantes. La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Un remedio natural contra la tos
Para ablandar la tos y favorecer la expectoración se prepara un remedio eficaz cociendo media docena de higos en leche hirviendo y añadiendo al final un poco de miel. También se puede preparar una infusión con dos o tres higos y agua.


Néctar para el paladar
Por lo general, los higos frescos se consumen crudos, al natural, como fruta de postre o en entremeses. Sin embargo, su alto contenido en azúcar, su peculiar textura y su delicado aroma los convierten en un ingrediente idóneo para la preparación de suculentas recetas, especialmente de repostería y confitería, aunque también a la hora de crear originales platos salados.

La mejor selección
A la hora de comprar higos hay que escoger ejemplares sin mácula, pesados al tacto y que cedan suavemente al ser presionados, aunque sin deformarse. La piel ha de estar tersa y el rabillo tierno pero bien unido al fruto. También es importante que su aroma sea suave y delicado, pues el olor excesivo, sobre todo si es ligeramente ácido, significa que están pasados o demasiado maduros.