Calmar el dolor

Cómo preparar tus propios saquitos y cojines térmicos

Eva Mimbrero

Rellenas de plantas aromáticas, semillas o huesos de fruta, estas almohadillas son una alternativa natural y ecológica para beneficiarse de los efectos terapéuticos del frío y del calor.

Cuando sentimos dolor en una zona del cuerpo, instintivamente llevamos allí la mano buscando el alivio del contacto y, sobre todo, del calor, que tiene un efecto analgésico y calmante.

Una bolsa de agua caliente o una almohadilla eléctrica generan un calor más intenso que la mano, pero también podemos recurrir a cojines rellenos con plantas aromáticas, semillas o huesos de fruta, que tienen la propiedad de retener tanto el calor como el frío, además de presentar una textura agradable.

Y aunque suelen adquirirse ya confeccionados, hacerlos en casa es sencillo: solo se necesita el material de relleno, un poco de tela, hilo y aguja.

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Cómo elaborar saquitos térmicos para calmar el dolor

En caliente, los saquitos térmicos son útiles en caso de dolores musculares, menstruales, contracturas y tendinitis.

En frío, en cambio, alivian cefaleas, golpes y esguinces, además de contribuir a bajar la fiebre. Pero, ¿con qué podemos elaborarlos?

Saquitos de huesos de cereza

Los huesos de cereza son uno de los rellenos más usuales debido a su gran capacidad térmica y su pequeño tamaño. Se puede aprovechar la temporada de esta fruta (de mayo a agosto) para hacer acopio. Antes de elaborar los saquitos, los huesos se deben limpiar para eliminar restos, cociéndolos con agua y un poco de vinagre y dejándolos secar al sol.

Otra opción es comprarlos por Internet, por ejemplo, en la web de Cerezas del valle del Jerte. A la hora de elaborar el cojín, si se quiere grande conviene hacer separaciones interiores con pespuntes antes de rellenarlo con los huesos. Es una sencilla manera de evitar que se desplacen todos a un lado.

Una opción muy cómoda para preparar el cojín es emplear prendas ya cosidas, como por ejemplo un calcetín. Se introducen los huesos de cereza, se cose la parte de arriba y se obtiene un práctico saquito térmico.

También puedes coserlo a partir de un retal de tela:

  1. Dobla por la mitad un retal rectangular de algodón y cose tres de los cuatro bordes.
  2. Dale la vuelta a la tela e introduce los huesos de cereza, sin rellenarlo del todo para que se adapte mejor a los pliegues del cuerpo.
  3. Cierra el borde y recubre con una funda exterior, también de algodón.

Para utilizarlo,lo puedes calentaren el microondas:

  1. Se pone un minuto,
  2. Se mueven las semillas para que el calor se distribuya bien.
  3. Se vuelve a calentar un minuto más.
  4. Si no está caliente se repite la operación.

Tambiénse puede calentar en el horno:

  1. Se envuelve en papel de aluminio
  2. Se calienta a 180 ºC durante 10 minutos.

Para beneficiarse de sus efectos en frío se introduce en el congelador en una bolsa de plástico. Dependiendo del tamaño del cojín, basta tenerlo una hora para enfriarlo bien.

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Saquitos de pasto miel

Otro tipo de saquitos es el de pasto miel (Paspalum dilatatum), una gramínea de Sudamérica que también crece en Europa, donde se denomina heno leñoso. Sus semillas se utilizan en la medicina naturista para rellenar unos saquitos de hilo, que conservan muy bien el calor.

Su aplicación local es especialmente útil contra los dolores reumáticos, los cólicos y los producidos por infecciones de orina.

Para calentarlo:

  1. Se introduce en una olla con agua hirviendo (que habremos retirado del fuego), se tapa y se deja reposar diez minutos.
  2. Protegiéndose las manos con unos guantes, se escurre bien el saquito.
  3. Se comprueba su temperatura y se aplica sobre la zona dolorida, siempre que no queme en exceso (para bajar la temperatura puede agitarse para que se ventile).

El saquito se cubre con un plástico para que conserve el calor y se envuelve con una tela de algodón y con otra de franela o de lana por encima.

Se coloca sobre la zona con dolor y se deja actuar 20 minutos, se retira y se enfría la piel con una toalla mojada y escurrida en agua fría.

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Saquitos de aromaterapia

Otra opción es usar plantas aromáticas como rellenos. La aromaterapia contribuye a sentirse más activo y sosegado, según las especies elegidas.

La lavanda es una de las más populares por su poder calmante y relajante. Hacer un saquito con sus flores y ponerlo debajo de la almohada contribuye a conciliar mejor el sueño ya que su agradable aroma propicia un estado de relax y descanso. También puede mezclarse con otras plantas aromáticas relajantes, como el lúpulo o el azahar.

Otros rellenos terapéuticos fáciles de utilizar en casa

Caldear la cama, dormir mejor o aliviar dolores reumáticos son algunos de los usos que pueden darse a los cojines hechos con los siguientes rellenos.

Elaborarlos con nuestras propias manos contribuye a que nos familiaricemos mejor con los materiales y sus propiedades. Otra ventaja es que la elección de las telas, con sus diferentes texturas y colores, fomenta la creatividad.

Semillas de trigo

Conservan también el frío y el calor y son una buena opción para elaborar sacos térmicos. Puedes mezclarlas con semillas de lavanda y el beneficio es doble: al poder analgésico del frío y el calor se une el efecto calmante de la esencia de lavanda, que se libera al calentar el cojín.

Flores de heno

Las flores de heno se usan como relleno siguiendo el mismo procedimiento de los saquitos de pasto miel. Elige una tela fina y natural para elaborar la funda, como el lino.

Evita que el relleno quede fino para que no pierda rápidamente el calor: lo ideal es un grosor de entre 5 y 8 cm. metros.

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