Saúco

Las diferentes partes del árbol de saúco o sambucus nigra se aprovechan con fines medicinales. Sudorífico, diurético, antiinflamatorio y analgésico, constituye un aliado excepcional en invierno para combatir los resfriados y el dolor.

El saúco es un árbol de hojas caducas, capaz de alcanzar de dos a cuatro metros de altura, crece en los bordes de los ribazos o al lado de los caminos sombríos de toda la península Ibérica y constituye un regalo de la naturaleza por sus virtudes medicinales, muy útiles para contrarrestar los rigores del frío invierno.

Árbol de saúco: para qué se usan sus partes

Del saúco se pueden aprovechar casi todas las partes:

Madera del saúco

La madera de las ramas de saúco es muy dura, por lo que se utiliza para fabricar utensilios agrícolas y de cocina. El nombre latino del saúco (Sambucus nigra) deriva del griego sambucé, que designaba un antiguo instrumento musical, similar a una flauta, muy utilizado por los romanos y fabricado con las ramitas de este árbol.

Los instrumentos hechos con la madera del saúco, empleada también por su dureza para fabricar cuernos más sonoros con que se advertía de la celebración de un evento, gozaban de la mejor reputación, pues su sonido era más claro y nítido.

Hojas y corteza del saúco

Con las hojas y la corteza del saúco se puede hacer un preparado contra plagas de insectos en las plantas.

Flor de saúco

Se utilizan con distintos fines medicinales. Son fácilmente reconocibles, pero no hay que confundirlas con las del yezgo (Sambucus ebulus), que se distingue al instante porque, a diferencia del saúco, capaz de alcanzar una altura de hasta cuatro metros, el yezgo es una planta herbácea que no supera los ochenta centímetros.

Además, las flores y los frutos del saúco miran hacia abajo, mientras que en el yezgo crecen siempre orientados hacia arriba. Las flores, para los amantes del campo, suelen florecer entre mayo y junio, y deben secarse en un lugar aireado y a la sombra. Se recolectan a partir del mediodía y a ser posible evitando recolectarlas si ha llovido el día anterior, pues su contenido en agua sería muy alto y esto haría que se ennegrecieran.

Si se siguen estos trucos se obtendrán unas flores de color blanco-amarillo poseedoras de las mejores virtudes medicinales.

Bayas de saúco

Otra parte útil, pero menos conocida, son las bayas del saúco, que también tienen aplicaciones medicinales, sobre todo contra el dolor. Las bayas se recolectan de finales de agosto hasta mediados de octubre; primeramente adoptan un tono verde, luego viran a color rojo y finalmente se oscurecen.

Los frutos se deben recolectar cuando estén negros colgando de las ramas, pues las bayas verdes contienen heterósidos cinogénicos, que pueden resultar irritativos y purgantes. Una vez recolectadas, las bayas se pueden tomar directamente (en poca cantidad), o se pueden secar y guardar en un tarro de cristal bien limpio para usos futuros. En Bélgica sirve para elaborar una ginebra, denominada "beers vlierke".

Propiedades del saúco

Tantas propiedades tiene el saúco que según un refrán alemán "ante el saúco hay que descubrirse".

  • Diurético. El líber o segunda corteza del saúco (la que queda tras rascar superficialmente tronco y ramas) es un excelente diurético, útil en caso de retención de líquidos, infección urinaria, cálculos renales, gota y edema. Se hierve una cucharada rasa de líber seco troceado en agua un minuto, se deja reposar, se cuela y se toman 2-3 tazas al día. Las flores secas son adecuadas si se requiere aumentar la diuresis, como en caso de urolitiasis, cistitis o gota.
  • Útil para tratar golpes y heridas. Las hojas sirven solo en uso externo, para aliviar esguinces, golpes, sabañones y heridas.
  • Sudorífico. Pocas son las especies vegetales que puedan presumir de poseer propiedades medicinales desde la corteza hasta los frutos, aunque lo que ha hecho realmente interesante al saúco es la capacidad sudorífica de sus flores, que pueden hacer descender la fiebre y atenuar los síntomas gripales. Las flores bien secas contienen flavonoides (rutósido, 3%), mucílagos, ácidos fenilcarboxílicos y triterpénicos, así como abundantes sales potásicas, que le confieren propiedades sudoríficas (útiles en resfriados y procesos gripales que cursen con fiebre).
  • Antiinflamatorio. Las flores secas son útiles también para tratar inflamaciones osteoarticulares y conjuntivitis. Las bayas de saúco se utilizan para mejorar varios casos de reumatismo.
  • Analgésico. Aparte del placer que produce el sabor ligeramente ácido de los frutos (que recuerdan a los arándanos), éstos contienen antocianósidos (heterósidos de la cianidina, crisanteína y sambacianina), que les confieren una marcada acción antineurálgica. Popularmente se administra una cucharada sopera de zumo dos o tres veces al día; también se puede aplicar tópicamente sobre zonas con dolor neurálgico, lo que resulta especialmente útil en la neuralgia del trigémino.
  • Mejora el sistema inmune. Tanto sus flores blancas, que adornan en mayo los huertos medicinales y los campos, como sus bayas negras son buenas para fortalecer el sistema inmunitario.
  • Mejora la microbiota intestinal. Se ha comprobado que el extracto de saúco puede modificar la composición de la microbiota intestinal.

Cómo usar la flor del saúco para obtener sus propiedades

  • En infusión. Se hierve una cucharada rasa de flores en un vaso de agua 30 segundos, se deja reposar cinco minutos y se toma caliente, sola o con miel.
    • En caso de fiebre, se toma un vaso cada 3 o 4 horas.
    • Para bajar la inflamación en una conjuntivitis, se dobla la cantidad de flores y se aplica la infusión templada sobre los ojos con una gasa o algodón tantas veces como sea preciso.
  • El humo. Para calmar el dolor en infecciones de oído producidas por un acúmulo de mucosidad, sobre todo en niños, se queman en un plato dos cucharadas de flores secas. Cuando arden se ahogan con otro plato para apagar la llama y se recoge el humo con un embudo o cucurucho de papel, acercando la parte ancha al humo y la estrecha al oído (no dentro). El humo, muy blanco, alivia en breve el dolor y reduce la supuración.
  • Con aceite. Se usa para problemas de piel con irritación o picor, heridas y quemaduras. Se colocan en una botella de vidrio alternativamente capas de flores secas con aceite de almendras dulces, se macera al sol un mes removiendo cada 3-4 días, y luego se filtra y se guarda en un envase cerrado. Se aplica de 2 a 3 veces al día sobre la zona afectada.
  • En cremas. Gracias a sus propiedades calmantes y emolientes, las flores de saúco también se recogen en cremas y ungüentos para hidratar la piel, sobre todo de manos y pies, y para aliviar las erupciones irritativas de los niños.
  • En la cocina. Hay muchas formas de incluir el saúco en platos, tal como te explicamos a continuación.
  • En jarabe. El jarabe natural de saúco es un remedio natural contra gripes y resfriados. 

El saúco en la cocina

Con las flores dulzonas de saúco se preparan vinagres, magdalenas, siropes o panes dulces. Te proponemos:

  • Añadir las flores crudas a las ensaladas. Le darán un toque dulce.
  • Preparar las flores en tempura.
  • Hacer con las flores de saúco una infusión refrescante. Muy popular en el norte de Europa y en los Balcanes, esta bebida sirve para tratar las retenciones de líquidos, las infecciones de orina y la tos.
  • Un uso muy popular en Austria y en los países fríos de Europa central es usar las flores como especia, añadiéndolas a guisos, salsas y especialmente tortillas, en las que se mezcla una cucharada sopera de flores (secas o tiernas) mientras se bate el huevo.
  • En mermelada. También se pueden aprovechar para preparar una mermelada, tan sencilla de elaborar como deliciosa al paladar. Para preparar la mermelada de saúco basta con extraer el zumo de las bayas y mezclarlo con dos partes de miel; se calienta al fuego hirviéndolo hasta que alcanza consistencia de jarabe y; una vez listo, se guarda y se toma directamente o mezclado con zumo, leche o pan, como si fuera un sirope o una mermelada.

Saúco: precauciones y contraindicaciones

Hay que tener presente que los frutos contienen pigmentos naturales de color rojizo intenso que se eliminan a través de la deposición y de la orina, a las que dan una tonalidad sanguinolenta.

Además, poseen una acción ligeramente laxante si se ingieren en mucha cantidad.

En caso de hipertensión, cardiopatía o insuficiencia renal debe irse con mucho cuidado y tomarse solo bajo prescripción facultativa.

 

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