Hebe es una diosa griega que cumplía un papel secundario en el Olimpo, más atenta a servir a sus padres y hermanos que a disfrutar de una vida propia. El episodio más famoso protagonizado por esta diosa es su matrimonio con el héroe Heracles.  

 

Hebe: el origen de una diosa relegada a tareas menores

Aunque era hija de Zeus y Hera, Hebe no figura entre las diosas más conocidas del panteón olímpico. Y eso que su papel no era ni mucho menos menor, ya que se trata de la personificación de la juventud. Era también la protectora de las mujeres jóvenes casadas.

Aun así, su propia familia no la tuvo en demasiada consideración, pues la relegó a tareas más propias de una criada, como ayudar a su madre a enganchar los caballos a su carro, preparar el baño a su hermano Ares, el dios de la guerra, o escanciar en las copas de los olímpicos el néctar, el vino divino que les permitía gozar de la eterna juventud y de la inmortalidad.

En esta última tarea, Hebe acabó siendo suplantada por Ganímedes, un bello adolescente del que su padre Zeus se había prendado y al que, transformado en águila, raptó y se llevó al Olimpo.

Esposa de Heracles: el mito de cómo fue dada hebe en matrimonio

Más allá de esas funciones que cumple entre los dioses, Hebe apenas tiene presencia en los mitos griegos. La excepción la constituye la historia de su matrimonio con el héroe Heracles (el Hércules de los romanos), quien, como hijo de Zeus, era su hermanastro. 

Según el mito, Heracles se puso un día una túnica que le ofrecía su esposa Deyanira, sin saber que estaba manchada por la sangre envenenada de un fauno al que, tiempo atrás, había dado muerte. Nada más entrar en contacto con su piel, la túnica empezó a abrasarle.

Todos los intentos que Heracles hizo para arrancársela resultaron inútiles, por lo que el héroe, enloquecido por el dolor, decidió en ese momento poner fin a su vida. Hizo levantar una pira y, una vez las llamas prendieron, se lanzó a ellas con el fin de aliviar por fin su sufrimiento. Su cuerpo se consumió, pero el fuego liberó su alma, que subió al Olimpo, y allí Zeus la recibió

Heracles se convirtió de este modo en un dios más. Y no solo eso, sino que se reconcilió con la que había sido su más enconada enemiga, Hera, diosa del matrimonio y también esposa de Zeus. Para celebrar tal reconciliación, Hebe le fue dada en matrimonio

El culto a la diosa Hebe en la Grecia antigua

Hebe fue venerada en distintos lugares de Grecia. Uno de los más importantes se encontraba en el Cinosargo, un gimnasio público que estaba dedicado a Heracles. Allí la diosa tenía un altar. 

Era también la divinidad principal de las ciudades de Sición y Fliunte, ambas situadas en el norte del Peloponeso. En la segunda de esas ciudades, se le rendía culto en un bosque sagrado de cipreses y en un santuario. Una vez al año se le dedicaba un festival, el de los Cisotomos o “cortadores de hierba”.