Cómo purificar la casa con salvia

La salvia es muy apreciada en fitoterapia para cuidar la boca, la garganta y la salud hormonal. Pero también la podemos quemar o usar el aceite esencial para purificar el aire en el hogar.

purificar la casa con salvia

La salvia (Salvia officinalis) es una planta de hasta 80 cm, con tallos erectos, hojas alargadas de envés pubescente, y bellas flores violetas, que se agrupan de 4 a 8 en inflorescencias terminales. Crece en praderas pobres, márgenes de sembrados, cunetas y laderas rocosas, generalmente en ambientes secos y soleados.

Esta planta es muy apreciada por los herboristeros por sus propiedades medicinales. Está indicada en afecciones bucales, en dolores de garganta y también como tónico digestivo y nervioso. Es habitual tomarla en forma de infusión o decocción, aunque también se encuentra en forma de tintura, extracto o aceite esencial.

A todos estos usos podemos añadir uno bastante diferente. Se trata de quemar las hojas de salvia para purificar el aire de las habitaciones.

4 pasos para purificar la casa con salvia

El ritual de purificar un espacio con el humo de una planta sagrada es una práctica universal. La Salvia officinalis es una de las plantas más utilizadas para este fin, normalmente con fines energéticos, pero sus propiedades lo justifican: sus aceites esenciales han probado su capacidad para potenciar las habilidades intelectuales.

Al sahumar un espacio con salvia se favorece la claridad mental, la alegría y la calma. Para quemar la salvia y hacer purificar la casa sigue estos pasos:

  1. Preparación: necesitas un manojo de salvia desecada atado con algodón, un cuenco para recoger la ceniza y una pluma o abanico. En algunos sitios encontrarás un atado de salvia ya preparado, que puedes quemar como si fuera una barrita de incienso.
  2. Encendido: enciende la salvia dentro del cuenco, sopla para avivar el fuego y deja que se apague. ¡Cuidado con las chispas!
  3. Sahumar: puedes acercar el humo a las personas que participen en el ritual. Dirígeselo a la cabeza, los brazos, las piernas, la espalda...
  4. Limpieza: recorre lentamente el espacio con el cuenco, dispersando el humo con la pluma. Hazlo llegar a donde tu intuición te guíe.

En lugar de un cuenco corriente, puedes utilizar un sahumerio, que es como un "botafumeiro" pequeño. Con un trocito de carbón, pones la planta para que se queme y lo pasas por la casa con movimientos ondulantes para limpiar y depurar el ambiente.

Si no quieres recurrir al humo, siempre puedes purificar el ambiente de casa pulverizando el aceite esencial de salvia diluido en agua, como un ambientador.

También puedes realizar rituales de limpieza con otras plantas, como el palo santo, una madera sagrada peruana que produce un humo blanquecino al que también se atribuyen propiedades purificadoras.

Cómo conseguir la salvia para quemar

Para quemar salvia necesitas usar la planta seca. En herbolarios y comercios online puedes encontrar atados de salvia ya preparada para quemar, normalmente de salvia blanca de California (Salvia apiana). A menudo se combina con palo santo en kits para purificar la casa. También inciensos de salvia.

Al igual que la Salvia officinalis, el extracto de salvia blanca también presenta propiedades antimicrobianas según un estudio publicado en la Revista Argentina de Microbiología, aunque no existe evidencia de sus efectos cuando se quema.

También tienes la opción de cultivar la planta y secarla en casa tú mismo. Pide riego con moderación, cuando la tierra está seca y evitando que se encharque, unas dos o tres veces a la semana. A la hora de cortarla para secarla:

  1. No la arranques, corta solo las ramitas con hojas que necesites.
  2. Asegúrate de que ha crecido lo suficiente y que tienes suficientes ramitas para que, si cortas un manojo, la planta no quede demasiado debilitada y pueda seguir creciendo.
  3. Agrupa las hojas para hacer un atado, átalas con un cordel y cuélgalo en un lugar seco para que vaya soltando la humedad.
  4. El tiempo que tarde variará según las condiciones. Para saber si está suficientemente seca, aprieta las hojas con los dedos y comprueba si se rompe y deshace. Si es así, estará lista.

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