Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España ha encontrado compuestos orgánicos volátiles tóxicos en las zonas de juego infantiles con suelo de caucho. Estos compuestos podrían representar un peligro para la salud de los niños. 

Uno de los autores del estudio es la doctora Ethel Eljarrat, directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En declaraciones al canal autonómico de Catalunya 3/24, ha explicado que los compuestos tóxicos proceden tanto de las superficies blandas de caucho como de las pinturas plásticas de colores con que se decoran estos espacios.    

El estudio prueba la existencia de tóxicos volátiles. Futuras investigaciones evaluarán la cantidad de gases que pueden inhalar los niños y su efecto en la salud. En cualquier caso, la exposición aumenta a medida que estos espacios se degradan por la acción del sol, la lluvia y el aire. Con el calor, cualquiera puede apreciar el olor de los hidrocarburos en las zonas de juego infantiles. 

Los niños están expuestos a gases, plastificantes y metales tóxicos

Los suelos de caucho se construyen con granulado de neumáticos usados, denominado SBR (caucho estireno-butadieno), que también se mezcla con el asfalto en calles, carreteras y autopistas. Se usa también para "acolchar" los campos de fúbol de césped artificial en que juegan niños y adultos. 

Este granulado libera compuestos tóxicos, entre ellos hasta 17 hidrocarburos aromáticos policíclicos y ftalatos, que pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino. Las investigaciones muestran que estos disruptores endocrinos pueden aumentar la incidencia de problemas en el desarrollo del sistema reproductor, infertilidad, obesidad, diabetes, asma e incluso cáncer. 

Aluminio en la pintura de color amarillo

Por otra parte, las pinturas plásticas pueden contener, según el catedrático de la Universidad de Granada, Nicolás Olea, metales pesados tóxicos como el aluminio, que se encuentra, por ejemplo, en muchas pinturas de color amarillo. 

El estudio del CSIC confirma los resultados de investigaciones anteriores, como la dirigida por María Llompart, investigadora y profesora titular del departamento de Química Analítica Nutrición y Bromatología en la Universidad de Santiago de Compostela, que concluyó que las superficies de juego con caucho deberían estar prohibidas por la alta concentración de algunos compuestos tóxicos que podrían favorecer el desarrollo de enfermedades como la leucemia y el linfoma no-Hodgkin.

El granulado de caucho no se podrá utilizar en los campos de césped artificial

Todos los futbolistas aficionados, los jugadores de hockey, rugby y otros deportes que se practican sobre campos de césped artificial, y los padres de los niños que aprenden estos deportes, saben lo que es el granulado de caucho que se utiliza para amortiguar las caídas y los botes de las pelotas.

 Se mete en el calzado, lo ensucia todo y es un residuo, del tipo de los microplásticos, que perjudica gravemente el medio ambiente. Por fortuna, la Comisión Europea ha decidido prohibir su comercialización a partir del 17 de octubre de 2031 (reglamento 2023/2055), no por razones de de salud, sino porque representa una gran contribución a la contaminación del medioambiente con microplásticos.

En el conjunto del planeta, se estima que pueden estar produciendo 16.000 toneladas anuales, mientras que otros desechos industriales y agrícolas, como los fertilizantes, son responsables de 10.000 toneladas.

Lucha contra los microplásticos

La prohibición del caucho sintético forma parte de la estrategia europea para reducir la contaminación con microplásticos. Ya se ha prohibido la purpurina, otro material omnipresente en nuestras vidas. Te puedes preguntar, entonces, por qué si el caucho es tan dañino no se prohibe inmediatamente.

La razón es que sustituirlo va a ser una odisea económica. Es un negocio muy rentable para las empresas que reciclan neumáticos, que tendrán que reconvertirse y buscar otras fuentes de ingresos o cerrar. Y los clubes, colegios y todas las empresas y organizaciones que cuentan con pistas de césped artificial van a tener que encontrar una alternativa limpia que no hunda sus presupuestos.

El granulado de caucho se fabrica triturando neumáticos 

Solo en España hay más de 10.000 campos de fútbol y cada año se construyen o se renuevan unos 400. Como parte del caucho se lo llevan los deportistas en sus zapatillas y botas, o es arrastrado por el agua de riego (sí, los campos de césped artificial se riegan) o por la lluvia, junto a cada pista hay enormes sacos de caucho para reponerlo.

Consecuencia: la alternativa será un negocio que moverá miles de millones de euros. Por cierto, las empresas que reciclan neumáticos preguntan qué se va a hacer con los millones de neumáticos que van a dejar de triturarse, teniendo en cuenta que para amortiguar un solo campo de fútbol se usan unos 27.000 neumáticos. Probablemente se quemarán fuera de la Unión Europea, pero esa es otra cuestión.  

En la Universidad de Castilla-La Mancha, el grupo de investigación IGOID ha inidicado el proyecto "Circular and safe solution for synthetic turf pitches" (LIFET4C) para encontrar una alternativa perfecta al caucho. Los expertos tienen claros los requisitos: si es de plástico, el tamaño tiene que ser mayor de cinco milímetros (de lo contrario, sería, de nuevo, un microplástico),  de origen reciclado y, a su vez, reciclable, y su ciclo de vida tiene que ser controlado, es decir, no puede acabar en las alcantarillas.

Alternativas: rellenos naturales de corcho y fibras vegetales

Sin embargo, salir del microplástico para meterse en el macroplástico no parece la mejor solución. La alternativa real pasa por encontrar un relleno natural. La buena noticia es que ya existen: el corcho, la fibra de coco, los huesos de aceituna, el maíz y otros residuos vegetales podrían ser la alternativa. De hecho, unos cuantos clubes profesionales ya han elegido este material natural para sus campos de entrenamiento. 

El problema del granulado del caucho en las pistas deportivas solo es la punta de un iceberg. Las fibras de césped son de polietileno y están pegadas a una base de poliuretano. Todo esto se convierte en microplásticos. Y en las ciudades respiramos caucho en polvo, porque se liberan continuamente al rozar las ruedas contra el asfalto... ¿Para cuándo una alternativa a los neumáticos de caucho sintético?