Lentisco

De este arbusto se obtiene la almáciga, remedio tradicional para los problemas de encías y la halitosis. Con sus hojas pueden prepararse enjuagues bucales, bálsamos cicatrizantes e infusiones contra la diarrea.

Características del lentisco

El lentisco (Pistacia lentiscus) es un arbusto muy característico del paisaje mediterráneo seco, asociado a la encina y al madroño. Se presenta como una mata espesa y baja, muy ramificada, aunque a veces puede alcanzar el porte de un árbol de hasta cuatro metros de altura.

Sus hojas son compuestas, con foliolos duros, de color verde claro, flores rojizas agrupadas en panículas densas y frutos esféricos, de color rojo vivo, muy apreciados por las aves del bosque. Florece a finales del invierno.

Además de las hojas y los frutos, tiene interés medicinal la almáciga o mástique, un látex viscoso de color verde amarillento, muy aromático, que exudan las ramas o que se obtiene practicando una somera incisión en el tronco. Contiene un aceite esencial, ácidos masticínicos, masticina y taninos. 

Propiedades medicinales del lentisco

  • Las hojas del lentisco se consideran astringentes, antihemorrágicas y antiinflamatorias. Preparadas en decocción se aplican en enjuague o gargarismos para esa misma función: tratar la debilidad de las encías, frenar el sangrado, rebajar la inflamación y evitar que pierdan consistencia.
  • Basta una cucharada sopera de hojas por vaso de agua, hervir un minuto, reposar y colar.
  • Esa misma decocción se emplea también para facilitar la cicatrización de heridas, cortes y llagas.
  • Por su alto contenido en taninos, las hojas de lentisco se muestran muy eficaces para atajar diarreas.

Usos del lentisco

La almáciga ha sido un remedio tradicional, bien conocido en los ambientes rurales, para reforzar las encías y para evitar que sangren. Antiguamente se masticaba para perfumar el aliento e incluso para blanquear los dientes. El lentisco se ha integrado en la formulación de numerosos dentífricos y colutorios, así como para la fabricación de empastes dentales.

Se había tomado asimismo para combatir la congestión pulmonar y los ataques de tos. En un orden muy diferente de cosas, se había destinado a la fabricación de barnices. 

Hoy en día, sin embargo, su uso se está perdiendo y en muchos herbolarios resulta mucho más fácil encontrar el lentisco en hoja seca. También contiene una proporción de este látex reparador y su aplicación tiende a ser más sencilla.

La maceración de sus ramitas se daba a personas inapetentes. Finalmente, las matas de lentisco son muy apreciadas en jardinería. 

Para cicatrizar heridas

En tal caso los expertos recomiendan combinar el lentisco con tomillo, marrubio blanco y un potente astringente, la corteza de encina, a partes iguales.

Cómo prepararlo: Se hierve 2 o 3 minutos, se deja que repose y se cuela. Se aplica empapando unas compresas o bien humedeciendo cuidadosamente la zona dañada de la piel, dos o tres veces amal día.

Infusión para la diarrea

Un excelente remedio es el que asocia el lentisco a la salicaria, el llantén mayor y el anís verde, este último para atenuar el sabor amargo del lentisco.

Cómo prepararla: Se dispone una cucharada sopera rasa de la mezcla a partes iguales, se hierve un par de minutos y se deja reposar otros 10. Se puede tomar a lo largo del día, en pequeños sorbos.

Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

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