Tratamiento natural

Cómo aplicar aloe vera para curar la piel

Se la conoce sobre todo por su efecto calmante sobre la piel tras tomar el sol, pero sus beneficios van mucho más allá.

Pablo Saz
Dr. Pablo Saz

Médico naturista. Investigador en la Universidad de Zaragoza

El otro día metí los dedos en un preparado de aceite y cera demasiado caliente, lo justo para provocarme una quemadura. Enseguida corté una hoja de aloe, la partí por la mitad y me la apliqué en los dedos. En una hora había desaparecido la molestia y no había ni rastro de ampollas.

El aloe es una planta curiosa de la familia de las liliáceas, como el ajo y la cebolla. En medicina se utilizan dos partes de la planta con propiedades muy distintas:

  • El acíbar o zumo obtenido por incisión de la parte externa de las hojas, condensado y desecado.
  • El gel o pulpa del interior, separado de esa parte externa.

El acíbar, al ingerirse, resulta laxante, pero se usa muy puntualmente bajo control médico, pues tiene graves efectos secundarios a dosis altas y en usos continuados, además de numerosas contraindicaciones.

Artículo relacionado

Los derivados del acíbar se transforman en el intestino y producen una acción irritante sobre las terminaciones nerviosas de la membrana intestinal, lo que comporta un incremento en la secreción mucosa y un aumento del peristaltismo, junto con una inhibición de la reabsorción de agua y electrolitos, especialmente potasio. Provoca la contracción del colon produciendo un movimiento intestinal 8-12 horas después de ingerirlo.

Como medicamento homeopático se utiliza el Aloe CH 9 en diarreas, cuando éstas son muy abundantes, a veces mucosas como gelatina, acompañadas de gases intestinales, con un deseo imperioso, urgente de evacuar, con gran dificultad para contener las heces, que a menudo salen involuntariamente.

Indicaciones de la pulpa o gel de aloe

La pulpa o gel del aloe, en cambio, es la cara amable de la planta. Se utiliza directamente la pulpa fresca extraída de las hojas, en forma de gel o el extracto glicerinado.

En uso tópico, gracias a sus mucílagos, el gel de aloe ayuda a suavizar, cicatrizar y desinflamar la piel. El efecto cicatrizante se debe en parte a la aloectina B, capaz de estimular la inmunidad.

El áloe empezó a ser popular en la década de 1950 al descubrirse su capacidad para curar quemaduras, especialmente las causadas por las radiaciones.

Es muy útil en eccemas secos, escoceduras, irritaciones, quemaduras, el acné, heridas, úlceras tróficas o la psoriasis.

Por vía interna se usa en casos de gastritis, úlceras gastroduodenales y síndrome del intestino irritable.

Cómo se aplica el aloe vera fresco

La pulpa fresca, aplicada tópicamente, posee una excelente capacidad para curar heridas, llagas y quemaduras al servir de capa protectora en la zona afectada y acelerar la cicatrización.

En la aplicación natural de la hoja es importante saber separar bien la pulpa de la parte verde externa: no debe quedar nada de la parte verde externa de la planta ni tampoco fibras internas, pues pueden resultar irritantes.

  • Limpia la piel: la zona afectada o herida debe lavarse bien antes con agua limpia. Luego, al renovar la aplicación, lava de nuevo.
  • Si tienes gasas: pon la pulpa sobre la piel o herida, cubre con la gasa limpia y tenlo al menos 3 h. Renueva antes de 24 h.
  • Si no tienes: limpia bien la hoja, pártela por la mitad y aplica directamente la cara interna de la hoja.

Referencias científicas:

  • Bhattacharya M et al. Aloe vera barbedensis: A review on its ethanopharmacological value. Journal of Pharmacy Research

Artículo relacionado

Cómo cultivar y utilizar una planta de aloe

Cultivar y cosechar una planta de aloe para obtener gel y jugo es sencillo. Necesitarás una planta madura que tenga algunos años. Esto asegura una mayor concentración de los ingredientes activos. Si vas a utilizar la planta frecuentemente, te conviene tener algunas plantas en rotación. Para cosechar el gel:

  1. Retira 3-4 hojas a la vez, eligiendo hojas gruesas de las secciones más exteriores. Asegúrate de que las hojas estén sanas y libres de moho o daños. Córtalas cerca del tallo, pues la mayoría de los nutrientes beneficiosos se encuentran en la base de las hojas.
  2. Lava y seca las hojas.
  3. Recorta los bordes espinosos con un cuchillo.
  4. Con un cuchillo o con los dedos, separa el gel interior del exterior de la hoja. El gel interior es la parte del aloe que usarás.
  5. Corta el gel de aloe en rodajas o cubos. Luego, si lo deseas, puedes licuarlo y colarlo.

¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de cuerpomente?