Guía de alimentos

Piña

El principal componente nutritivo de la piña, al igual que la mayoría de frutas, es el agua (85 %), de ahí que sea un alimento muy bajo en calorías. La piña fresca es rica en vitaminas, principalmente en vitamina C (12 mg/100 g). Asimismo contiene vitaminas A y B1 y ácido fólico, pero en porcentajes inferiores al de la vitamina C. Respecto al contenido en minerales, cabe señalar su riqueza en potasio, y a distancia, en magnesio y hierro. La piña posee una enzima, la bromelina, que se halla en el tallo y en el fruto, que facilita la digestión. En concreto, tiene la virtud de fragmentar las proteínas y convertirlas en aminoácidos, lo que favorece el proceso digestivo. 

La piña, Ananas comosus, se llama así por su similitud con las piñas de los pinos, aunque el término «ananás» deriva del idioma tupi, del Brasil, donde la denominan nanás, que significa «fruta deliciosa» o «flor de frutos». La piña era un símbolo de hospitalidad en las tribus indígenas y se ofrecía a los visitantes como signo de amistad.

 

Diurética y antiinflamatoria
· La inclusión de la piña en los primeros platos es especialmente beneficiosa porque estimula la producción de jugos gástricos.
· Las personas con dispepsia, ya sea por hipoclorhidria –falta de jugos gástricos– o por atonía gástrica –dificultad para vaciar el contenido del estómago– tienen en la piña una aliada si se toma fresca, pues con el calor se anula la acción de la bromelina.
· También es antiinflamatoria y diurética, mostrándose útil en tratamientos de procesos inflamatorios, edemas y para evitar la retención de líquidos.
· La piña, además, resulta excelente para quienes practican mucho ejercicio físico, ya que es liviana de digerir y aporta una buena cantidad de azúcares y vitaminas.
· No obstante, el consumo de piña está contraindicado en personas que sufren de úlcera gastroduodenal y de gastritis debido a su contenido en ácidos y por su capacidad para aumentar la producción de jugos gástricos.

 

Un sabor tropical muy adaptable
Tomada al natural permite disfrutar plenamente de todas sus propiedades aperitivas y digestivas. Sin embargo, su original textura y su sabor, entre dulce y ácido, la convierten en un ingrediente polivalente en la cocina. Tanto puede servir para preparar recetas dulces y postres como emplearse en un sinfín de platos salados, tal como viene haciéndose en la cocina oriental, especialmente en recetas picantes y en los curris.

Su aromática pulpa, carnosa y consistente, la hace idónea para preparar a la brasa, en el grill o en infinidad de guisos. Esta exótica fruta se puede utilizar para enriquecer platos de arroz o como deliciosa guarnición, con lo que se aprovecha además su efecto proteolítico.

La piña se debe consumir lo antes posible una vez comprada, aunque se puede conservar unos días en un lugar seco y fresco, y sobre una base blanda. No debe guardarse nunca en el frigorífico, a no ser que esté ya pelada y cortada.