Guía de alimentos

Arroz

Es muy rico en hidratos de carbono (78%), sobre todo en forma de almidón, lo que lo convierte en un alimento energético excepcional. Contiene muy pocas grasas (0,2%), pero aporta bastantes calorías (118 por 100 g cocido). Su almidón se digiere mejor que el de otros cereales y los celiacos pueden consumirlo sin peligro, pues carece de gluten. Su riqueza en fibra es de 1,4 g/100 g, en el integral cocido, y de 0,5 g/100 g en el blanco. Tiene menos proteínas (7%), que el trigo (11%), pero de mayor calidad. Destaca su riqueza en vitaminas del grupo B  y contiene minerales como el magnesio (actividad muscular y nerviosa), hierro (antianémico), fósforo (huesos, músculos, cerebro), manganeso (producción de energía) y selenio (antioxidante). 

El arroz es el sustento básico de más de la mitad de la población mundial y, probablemente, el cereal más apreciado por sus equilibradas propiedades nutricionales. Si el arroz blanco es nutritivo, el integral es un tesoro alimenticio, pues conserva el salvado, donde se concentra casi toda la fibra, junto a mayores dosis de minerales y vitaminas. Además de aportar casi todos los nutrientes básicos, el arroz integral los contiene en una proporción muy beneficiosa para la nutrición humana. De ahí que sea uno de los ingredientes esenciales de la cocina védica y de la dieta macrobiótica.

 

Bálsamo intestinal
El primer órgano que se beneficia de un plato de arroz integral es el intestino. Esto se debe a que su fibra alimenticia cumple una función reguladora muy importante en el tránsito intestinal y a que su salvado, a diferencia de lo que a veces ocurre en otros cereales, no resulta irritante para las mucosas del intestino. Además, sus mucílagos contribuyen a reparar la mucosa inflamada, algo muy recomendable en personas con el síndrome de colon irritable. La famosa agua de arroz que se obtiene al hervirlo posee un notable efecto astringente, muy conveniente en las típicas diarreas de las gastroenteritis.

 

Un ánimo estable
El arroz es un alimento benéfico tanto desde el punto de vista físico como del psicológico. A la liberación progresiva de energía que favorece que el estado de ánimo sea estable se suma el efecto calmante del aminoácido triptófano y el de las vitaminas del grupo B, esenciales para la producción de energía y para el equilibrio del sistema nervioso.

 

Salud cardiovascular
El bajo contenido en sodio y la presencia de potasio convierten al arroz en un protector del sistema cardiovascular, ya que promueve la estabilidad de la presión arterial y ayuda a regular la frecuencia cardiaca. Además, las vitaminas del grupo B reducen los niveles de ciertas moléculas que podrían dañar las paredes de los vasos sanguíneos. Por otra parte, su generoso contenido en fibra ayuda a reducir el nivel de colesterol, pues absorbe el exceso de estos lípidos y los elimina por vía intestinal. 


Prevención del cáncer
Por último, el arroz, como muchas otras semillas, contiene una elevada concentración de inhibidores de la proteasa que tienden a bloquear la fase inicial de ciertos procesos cancerígenos. Diferentes estudios indican que el consumo habitual de arroz se relaciona con una menor incidencia del cáncer de próstata, colon y mama.


Su uso en la cocina
Este valioso cereal, fundamental en la cocina, es uno de los ingredientes más gratificantes de cocinar, debido a su gran versatilidad y a su capacidad para absorber los sabores. Para tener éxito a la hora de preparar una receta, es necesario saber elegir la variedad apropiada de arroz, debido a que cada grano tiene unas características específicas:

• Los granos largos quedan más sueltos y enteros, por lo que son ideales para ensaladas, guarniciones y curris. 
• Los granos cortos y redondos son idóneos para los postres, ya que al liberar almidón les dan consistencia cremosa.
• Los granos medios o semilargos se usan en paellas, al horno o a la cazuela, pues tienen una textura muy agradable y absorben mejor los sabores.

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