Desperdicio cero

Cómo secar las pipas de calabaza en casa

Puedes tostarlas y secarlas fácilmente para disfrutarlas en infinidad de platos. Además, contribuyen a mejorar muchas dolencias, tanto crónicas como agudas.

Rosa Guerrero
Rosa Guerrero

Naturópata

De la calabaza se obtienen las famosas semillas de calabaza que, además de constituir un sabroso tentempié, atesoran nutrientes esenciales para la próstata y las defensas, como el cinc y la vitamina E.

Como otras semillas oleaginosas contienen abundantes grasas (un 45 por ciento), lo que las hace algo calóricas (162 calorías por una ración de 30 gramos), pero se trata, en su mayoría, de grasas saludables. No es extraño que de ellas se obtenga un aceite exquisito.

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Unas semillas muy ricas en minerales

La ración de 30 gramos aporta el 45% del magnesio y del fósforo que se precisan al día, el 25% del hierro, el 15% del zinc y el 14% de la vitamina E.

Pero además de ser muy nutritivas son ideales para dar colorido y un toque crujiente a cremas de verduras, ensaladas y panes.

Aunque se encuentran fácilmente ya tostadas, puedes tostarlas tú mismo en casa. Así no tendrás que desperdiciarlas cuando compres calabazas y podrás disfrutarlas más frescas.

Los trucos para secarlas en casa

  1. Vacía la calabaza con la mano o una cuchara, extrae las pipas y lávalas bajo el grifo, frotándolas para eliminar bien la fibra.
  2. Escúrrelas bien y sécalas con papel o, si las deseas más crujientes, déjalas en remojo durante 8 horas en agua con sal.
  3. Para tostarlas en el horno, extiéndelas sobre una bandeja de horno engrasada o cubierta con papel de cera, sálalas o aderézalas, y hornéalas a 180 o 200 °C hasta que se doren bien, removiéndolas cada 5 minutos.

Cómo prevenir los parásitos intestinales y otras dolencias con pipas de calabaza

Por Rosa Guerrero, naturópata

Las pipas de calabaza y su aceite aportan vitamina E, ácido linoleico, cinc y hierro, además de cucurbitina, de propiedades emolientes, antiinflamatorias y antihelmínticas.

Son útiles en problemas agudos y crónicos como:

  • Hiperplasia prostática. Previenen el agrandamiento de la próstata y desinflaman la vejiga, lo que facilita la micción. Es frecuente encontrarlas en presentaciones compuestas en cápsulas o comprimidos, combinadas con otras sustancias para regular la hiperplasia prostática.
  • Parásitos intestinales. Los inmovilizan, incluida la tenia; por eso suelen incluirse en productos vermífugos y al soltarse de la pared intestinal pueden expulsarse con un laxante suave.
  • Colesterol e hipertensión arterial. Sus ácidos grasos ayudan a regular el colesterol y protegen el corazón.
  • Afecciones respiratorias. Ayudan a disolver la mucosidad en la bronquitis.
  • Retención de líquidos. Actúan como un diurético suave.
  • Problemas de piel. Las vitaminas A y E, el cinc y los ácidos grasos mejoran algunas afecciones dérmicas.

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Cómo se toman

Deben consumirse frescas o secas, pero siempre crudas. Se pueden tomar solas, molidas o mezcladas con miel.

De una a dos cucharadas soperas diarias de semillas es suficiente para el control de afecciones crónicas. En casos agudos, como es la infestación intestinal, se pueden incrementar a seis.

En caso de parásitos, se toma una cucharada sopera diaria de semillas en ayunas hasta que desaparezcan.

Para la tenia se toman dos cucharadas con miel en ayunas, otras dos por la tarde y dos más por la noche, sin ingerir otros alimentos.

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