Guía de alimentos

Albaricoque

Aromático y muy meloso, el albaricoque es abundante en las tres vitaminas antioxidantes (A, C y E), por lo que resulta un buen aliado para prevenir la degeneración celular causada por los radicales libres, que aceleran el envejecimiento y están en el origen de muchas enfermedades severas, como el cáncer.

Aunque es rico en glúcidos (fructosa y glucosa) tiene un poder energético moderado (50 cal/100 g) por lo que se recomienda en dietas de adelgazamiento. Su riqueza en betacaroteno o provitamina A (tres albaricoques aportan 2.700 unidades internacionales de betacaroteno, más de la mitad del requerimiento diario), contribuye a la salud de los ojos y de la piel, así como a la resistencia ante las infecciones. 

Originario de las montañas de Asia central, el albaricoque es el fruto del albaricoquero (Prunus armeniaca), un hermoso árbol de la familia de las rosáceas que puede dar hasta 100 kg. Aunque siempre es un placer disfrutarlo en su momento óptimo (primavera-verano) porque resulta delicioso y nutritivo como postre o tentempié para picar entre horas, su consumo además está especialmente recomendado en los siguientes trastornos de salud:

• Alteraciones nerviosas (astenia física y mental, inapetencia, nerviosismo, insomnio y estados depresivos).
• Problemas oculares (sequedad e irritación de la conjuntiva, pérdida de agudeza visual).
• Afecciones de la piel y mucosas (prevención contra las infecciones y la dermatitis, faringitis y sinusitis).
• Anemia.
• Prevención de enfermedades degenerativas.

 

Consejos prácticos
Dado que se suelen consumir con piel, es preferible adquirirlos de consumo biológico. Pueden dejarse madurar a temperatura ambiente y soportan bien la congelación. Los orejones (los albaricoques desecados) aumentan su valor proteico (5 % de proteínas) y energético al quitarles el agua, por lo que son adecuados para llevar a excursiones o cuando se requiera un sobresfuerzo físico laboral o deportivo.


Uso en la cocina
El albaricoque tiene una carne jugosa de sabor dulce y con un ligero punto de acidez, algo que lo convierte en una fruta versátil, ideal para la elaboración de tartas, sorbetes, macedonias y mermeladas, o si se prefiere, para tomar al natural, como simple fruta de mesa. Además, tanto su pulpa fresca como la desecada es apta para cocinar, pudiéndose preparar tanto platos dulces como salados.

 

Compra y conservación
A la hora de comprar albaricoques éstos han de estar maduros, con la piel lisa y la pulpa firme, y deben desecharse aquellas piezas que sean duras o las que no tengan un bonito color anaranjado.

Una vez en casa se pueden conservar un par o tres días a temperatura ambiente y hasta una semana en el frigorífico. Para que se conserven mejor se guardarán en la parte baja de la nevera sin apilarlos, o en bolsas de papel perforadas. Los albaricoques secos u orejones se deben conservar en frascos de cristal bien cerrados y protegidos de la humedad.