Germinados

El contenido nutricional de las semillas germinadas es equiparable al de frutas y verduras, pero las superan en cuanto a su riqueza enzimática y en clorofila, de la que se ha demostrado su acción antianémica, revitalizante y antitóxica. Las semillas germinadas son útiles regulando la función intestinal, así como en casos de descalcificación y estados carenciales. También resultan depuradoras del organismo, potenciadoras de la producción de leche materna y reguladoras del sistema endocrino y del metabolismo. Además, incrementan el tono muscular, disminuyen el meteorismo... y tienen probados efectos rejuvenecedores.

 

Usos en la cocina
Aunque no siempre resulta fácil hallar variedad de germinados en el mercado (los de judía mungo, la mal llamada soja verde y los de alfalfa, son los más comunes), podemos germinar gran variedad de semillas: de lenteja, garbanzo, trigo… que enriquecerán nuestros menús.

• Pueden formar parte de diferentes platos: ensaladas, bocadillos, tortillas, verduras, cereales...
• Evitaremos cocciones prolongadas para que no pierdan sus cualidades, agregando los germinados instantes antes de servirlos.
• La mejor forma de aprovechar el valor nutritivo de las legumbres es comerlas germinadas crudas. Pero si queremos cocinar judías secas, se pueden hacer germinar levemente con anterioridad: serán más digestivas y nutritivas y se cocerán más rápidamente.
• Una forma muy original de recurrir a las especias es tomar germinados de berro, rábano, mostaza, cebolla o fenogreco. Aportarán un toque delicioso.
• Si mezclamos varios tipos de germinados, no solo descubriremos nuevos sabores sino también una nueva estética, complementándose también nutricionalmente. Sugerimos mezclar germinados de alfalfa con germinados de col y lenteja. O compensar el sabor picante de los de rábano, cebolla, puerro o mostaza combinándolos con germinados de cereales o legumbres. La zanahoria germinada combina muy bien con la alfalfa, la col o la judía mungo.
• Precaución: si bien la mayoría de las semillas se pueden consumir tal cual, las personas de estómago delicado pueden escaldar previamente (1-2 minutos), las germinaciones de legumbres, dado su contenido en antinutrientes que la germinación no elimina completamente. Por la misma razón, las semillas que no germinen deben desecharse.
• Hay que tener en cuenta que las semillas de solanáceas (tomate, pimiento, berenjena, patata, etc.) resultan tóxicas, y no son válidas para germinar.  

 

Germinar en casa
• En frasco:
 se pone una pequeña cantidad de semillas en el frasco (la cuarta parte del frasco) y se cubre con 3 veces su volumen de agua. Se guarda a oscuras a 15-20ºC y se dejan hidratar toda la noche. Al día siguiente, se retira el agua, se tapa el frasco con una gasa o tela y se guarda al abrigo de la luz. Una vez al día se escurre el agua, se cuelan y se vuelven a tapar y a dejar a oscuras. En 4 o 5 días tendremos los germinados. Cuando ya estén listos, deberemos poner el frasco en un lugar donde le llegue luz solar para que los brotes activen su clorofila y se pongan verdes. Para conservarlos, lo mejor es meterlos en un recipiente cerrado herméticamente en la nevera, con papel de cocina en la base o un paño fino de algodón que absorba la humedad.

• En germinadora: se colocan las semillas en el platillo inferior de la germinadora cubiertas de agua. Al día siguiente se aclaran y se ponen en el nivel siguiente, mientras el nivel inferior se llena de nuevo de semillas en remojo. Una vez los brotes comienzan a germinar se suben de nivel, hasta llegar al superior, que ofrece los germinados listos para su consumo.

 

 

 

Haz tus germinados en casa

Haz tus germinados en casa

De legumbres, de cereales o de verduras. Germinar en casa es fácil y provechoso: la riqueza del alimento, multiplicada por diez.

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