Guía de alimentos

Zanahoria

Es la hortaliza con más betacaroteno o provitamina A, lo cual la convierte en una gran aliada de la vista y de la salud de la piel y las mucosas. Pero además aporta vitaminas C y E, de efecto antioxidante, así como vitamina B9 o ácido fólico: una ración de 100 gramos cubre el 110% de la vitamina A necesaria al día, el 13% de la C, el 5% de la E y el 10% del ácido fólico.

Su valor energético, muy bajo, procede de los hidratos de carbono (5,2%) ya que su contenido en proteínas y grasas es escaso. Es rica en fibra (3,4%), en minerales y oligoelementos (hierro, potasio, yodo, magnesio, níquel, azufre, cinc), ácido málico, inositol, fitosteroles y un aceite esencial que le confiere su aroma y sus efectos vermífugos contra los parásitos intestinales. 

 

Un ramillete de virtudes
La zanahoria es un alimento tónico y remineralizante. Tiene propiedades alcalinizantes que favorecen un buen equilibrio ácido-básico del organismo.

· Como gran aliada de la vista, previene las cataratas y la enfermedad de la retina llamada «degeneración macular». La zanahoria está indicada también en caso de disminución de la agudeza visual, especialmente crepuscular o nocturna, y en caso de fotofobia (hipersensibilidad a la luz solar), conjuntivitis e inflamación de los párpados.

· Regula los trastornos digestivos, diarreas, estreñimiento y flatulencias. 

· La zanahoria resulta también beneficiosa para las afecciones broncopulmonares crónicas en general.

· Debido a que contiene sustancias hipoglucemiantes pueden tomarla los diabéticos. Es conveniente en patologías hepáticas y ayuda a disminuir el nivel de colesterol.

· También hay que destacar que su calcio es muy asimilable por el organismo.

· Su zumo o pulpa rallada actúan como un bálsamo contra el acné y los eccemas, así como en casos de úlceras o quemaduras.

· Cuando existen irregularidades en la menstruación tiene un efecto activador (emenagogo) y favorece también la lactancia materna.

· Se recomienda ante una disminución de defensas  o ante enfermedades infecciosas recurrentes y también en situaciones de astenia.

· Por su contenido en hierro y cobre, que favorece la formación de glóbulos rojos, se indica en caso de anemia y también para prevenir la arteriosclerosis, el infarto y otras enfermedades cardiacas.

· Las propiedades antimutagénicas y antitumorales del betacaroteno y otros fitoquímicos de la zanahoria, como las cumarinas, la quercitina o los terpenos, se demuestran eficaces en la prevención del cáncer, sobre todo de vejiga, de laringe, de esófago, de estómago, colono-rectal y de próstata.

 

La mejor elección
La zanahoria es una hortaliza que se puede encontrar todo el año en el mercado, pero los ejemplares más tiernos y dulces se recogen al final de la primavera (de mayo a junio).

Los ejemplares han de ser firmes, de color brillante y tamaño más bien pequeño, ya que suelen ser más dulces. Un color anaranjado intenso señala un gran contenido en betacaroteno, mientras que las manchas verdes al final de la raíz indican que ha estado expuesta al sol y que, por tanto, tendrán un sabor amargo y áspero. Por el contrario, las hojas verdes en la parte superior son un indicio de que la raíz es fresca. Hay que desechar las zanahorias arrugadas y con brotes.

Antes de almacenarlas, conviene eliminar los restos de tierra con un cepillo, pero nunca lavarlas con agua hasta el momento de consumirlas. Se deben guardar en un lugar fresco y sobre todo aireado, pero a ser posible nunca junto a patatas o manzanas, pues el gas etileno que estas producen acelera su deterioro y reduce su dulzor. Si se han comprado con hojas, se han de eliminar para evitar que absorban la humedad de la raíz y esta se reseque.

En la nevera se pueden conservar una o dos semanas en buenas condiciones, pero si se han de almacenar por más tiempo se pueden congelar, previamente escaldadas con agua hirviendo y sal.

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