En los últimos años nuestra alimentación ha cambiado considerablemente, pues cada vez ingerimos más alimentos preparados y refinados, que han sido sometidos a diversos procesos industriales. Y aunque tenemos acceso a una gran variedad de productos, muchos proceden de lugares lejanos y han sido cosechados hace semanas o meses, incluso antes de haber madurado, lo que hace que al llegar a nuestras mesas ya hayan perdido buena parte de su energía o vitalidad natural.

Todos estos cambios han influido también en la textura y el sabor de los alimentos, que ha perdido intensidad, y se ha ido unificando: abundan los productos fáciles de masticar (yogures, cremas, sopas), de sabor dulce, neutro o bien muy intenso (especiados o condimentados, con muchos aditivos).

Sin duda, el acceso a una mayor cantidad y diversidad de alimentos ha contribuido a mejorar la dieta de la población y a alargar la esperanza de vida, pero, paralelamente, ha ido aumentando en las sociedades occidentales la incidencia de una serie de enfermedades, que casi se han hecho crónicas: hipertensión. obesidad, diabetes, alergias o afecciones del colon, entre otras.

Muchos de estos trastornos se relacionan con la dieta actual, que suele ser deficitaria en alimentos crudos y sin procesar, como frutas y hortalizas frescas. Estos alimentos son muy ricos en vitaminas y otras sustancias que ejercen un efecto protector sobre el organismo.

Por ello, la mayoría de los expertos coinciden en señalar que muchas de las enfermedades actuales pueden revertir o mejorarse aumentando el aporte de crudos en la dieta diaria.

Enfermedades que pueden mejorar con la dieta de crudos 

Muchas de las enfermedades que afectan a la población occidental se asocian con la dieta actual, rica en alimentos refinados y pobre en enzimas y vitaminas. Por ello, aumentar notablemente el consumo de hortalizas y frutas frescas, ricas en sustancias inmunoestimulantes y protectoras de la salud, ayuda a prevenir y mejorar su evolución. Estos consejos pueden ser útiles:

ESTREÑIMIENTO 

Éste es uno de los problemas de salud que puede mejorar casi instantáneamente con el aumento del consumo de alimentos crudos, y desde luego con una dieta crudívora. Aunque hay estreñimientos atónicos que exigen unas cuantas semanas de dieta, más del 95% de ellos responden a los pocos días (incluso a las 24 horas) de hacer una dieta vegetariana a base de alimentos crudos, que son ricos en fibra.

INFECCIONES 

Los alimentos crudos suelen aumentar el aporte diario de vitamina C, que mejora la evolución de las infecciones, tanto bacterianas como víricas.

ALERGIAS 

Muchas de las alergias se producen ante proteínas desnaturalizadas por la cocción o el procesamiento. El consumo mayoritario de alimentos crudos reduce estas proteínas de manera espectacular y se pueden observar cambios ya a partir de los diez días. Sin embargo, el tratamiento a fondo de una alergia persistente requiere mucho más tiempo de aplicación.

ARTROSIS

La cura de uvas goza de una larga tradición de terapia para la artrosis.

Como no hay uvas todo el año, es conveniente realizar la dieta crudívora durante una semana o quince días en los casos de aumento de las crisis dolorosas.

INFARTO Y ANGINA DE PECHO 

El infarto no se trata con dieta crudívora, pero disminuir el consumo de alimentos cocinados y seguir una dieta frugívora (a base de frutas) los primeros días puede reducir el daño lesional del infarto.

Eso sí: este tipo de dietas han de ser supervisadas por un médico que valore la evolución de la lesión cardiaca.

10 ventajas de comer crudo

Los alimentos crudos favorecen la vitalidad, por dos razones: primero, porque las vitaminas, minerales y oligoelementos que contienen no han sido desnaturalizados por el calor, y en segundo lugar porque son alimentos vivos y de fácil digestión, usualmente con pocas calorías y poco o nada de grasa si nos referimos a frutas y verduras.

Existen, además de las frutas y verduras, otros alimentos que se pueden consumir crudos, como los frutos secos y los cereales germinados. Los frutos secos son excepcionalmente ricos en fibra y en grasas de alta calidad biológica, con una nada desdeñable cantidad de proteínas, por lo que dentro de una dieta crudívora depurativa, pueden sustituir a los alimentos proteicos como los quesos, huevos o legumbres.

Los alimentos que comemos crudos:

  1. Son alimentos más completos desde el punto de vista nutricional. Con menos cantidad se cubren mejor las necesidades.
  2. Tienen más aroma y sabor que muchos alimentos cocidos, y no requieren la adición de sal, azúcar, especias o condimentos.
  3. Necesitan una mínima preparación, y ésta suele ser más rápida y fácil.
  4. No dejan residuos en la cocina.
  5. No comportan un gasto energético. Son más económicos.
  6. Ayudan a prevenir enfermedades degenerativas.
  7. Refuerzan el sistema inmunitario.
  8. Alivian la gastritis, las flatulencias y el estreñimiento.
  9. Son alimentos más ecológicos y naturales.
  10. Su consumo ahorra gastos en facturas, limpieza, y en médicos.


la Dieta con crudos para depurarse y adelgazar

Cuando llega el buen tiempo puede empezar a sustituir una de las comidas diarias por un buen plato de ensalada, a base de alimentos crudos, frutos secos y germinados. La variedad de frutas y hortalizas que ofrece la estación permite hacer combinaciones muy variadas y nuestra salud agradecerá el cambio.

Pero además de aumentar la cantidad de alimentos crudos que consumimos a diario, es aconsejable realizar con cierta periodicidad una cura de cinco días a base de alimentos crudos, aprovechando la variedad de hortalizas y frutas de la temporada.

Esta dieta facilita la eliminación de toxinas de forma natural, y también supone un descanso para el sistema digestivo, protegiendo su salud. En este recuadro ofrecemos una propuesta, que puede modificarse según los gustos.

Hecha así resulta una dieta adelgazante, por lo que si no se desea perder peso debe combinarse con pequeñas cantidades de pan, pasta y arroz.

DÍA 1

  • Desayuno: Un vaso de zumo de manzana y zanahoria con dos cucharadas de levadura de cerveza y un puñadito de pasas.
  • Comida: Ensalada abundante, muy variada, aliñada con salsa de soja, más queso fresco tipo burgos o requesón (250 g) y miel.
  • Cena: Jugo de tomate, yogur con frutas naturales y dos cucharadas de germen de trigo.

DÍA 2

  • Desayuno: Leche de almendras con achicoria y miel.
  • Comida: Ensalada de germinados (soja, alfalfa, trigo, lentejas), frutos secos (almendras, avellanas, nueces, piñones) y aguacate aderezada con salsa al gusto; una pieza de fruta del tiempo.
  • Cena: Un buen vaso de leche de soja, ciruelas y pasas remojadas en agua con un poco de miel.

DÍA 3

  • Desayuno: 3 piezas de fruta fresca de la temporada, a elegir según las preferencias personales.
  • Comida: Tomate aliñado con aceite de primera presión en frío y orégano; queso fresco (250 g) y una manzana.
  • Cena: Ensalada de lechuga y hortalizas variadas con tofu cortado a cuadraditos y aliñado con salsa de soja.

DÍA 4

  • Desayuno: Frutos secos de la temporada y una o dos peras.
  • Comida: Monodieta de fruta (tomar sólo una fruta del tiempo, a elegir, en la cantidad que se desee).
  • Cena: Un plato de guisantes frescos (tiernos) y crudos y un yogur (de soja o de leche de vaca) con dos cucharaditas de levadura de cerveza y germen de trigo.

DÍA 5

  • Desayuno: Muesli (remojar 30 g de copos de avena en zumo de manzana unas horas), añadir frutos secos, miel, y una pieza de fruta del tiempo.
  • Comida: Ensalada de lechuga, tomate, apio, pepino, zanahoria, frutos secos, germinados, y 2 frutas. 
  • Cena: Jugo de verduras (zanahoria, apio, remolacha) y postre de «músico» (avellanas, piñones, nueces, ciruelas y uvas pasas).