Verduras del mundo

7 verduras exóticas que puedes encontrar aquí

Montse Tàpia

cocinera

Originarias de África, Asia y América, estas verduras enriquecen nuestra cocina con nuevos sabores y texturas. Algunas ya se cultivan aquí... ¡Descúbrelas!

En un mundo cada vez más globalizado, empieza a ser de lo más frecuente encontrar nuevos alimentos en el supermercado.

El acceso a nuevas culturas nos permite abrir el paladar a nuevos sabores y texturas de la mano de vegetales que, si bien son muy habituales en sus países de origen, aquí no están todavía tan extendidos. 

Crujientes, dulces o picantes, estas 7 verduras exóticas están a punto de hacerse un hueco en tu cocina y en tu mesa.

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DAIKON

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Nabo daikon

Se trata en realidad de una variedad de rábano blanco, alargado y ligeramente picante, muy usado en la cocina japonesa.

Como la mayoría de raíces, debe lavarse bien y pelarse por encima.

Suele servirse rallado o cortado a láminas finas con pescado crudo, aunque se puede saltear, macerar o brasear, y emplearse en curries o como relleno de masas de arroz.

Es fácil encontrarlo encurtido con salsa de soja y azúcar o confitado en sal.

Un nabo (85 g) procura una tercera parte de la vitamina C que se precisa al día, si se come crudo, y solo 18 calorías. Es antiséptico y digestivo.

Foto: Anna García
OKRA

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Okras

Reciben otros nombres como gumbo o quingombó, que revelan sus orígenes africanos.

Su aspecto recuerda a un pimiento verde pequeño y puntiagudo cubierto de pelusilla.

Al cocinarse, sus semillas desprenden una sustancia gelatinosa que ayuda a espesar los guisos. Esto se debe a que contienen abundantes mucílagos, que protegen la mucosa digestiva.

Además sonricas en vitaminas del grupo B y en minerales como calcio, magnesio y hierro.

Se pueden hervir en agua salada, rehogar con aceite y otras hortalizas, rebozar o guisar. Le sientan bien el jengibre, la pimienta roja y el curry.

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Foto: Anna García
CHAYOTE

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Chayote

Esta verdura, oriunda de México, pertenece a la familia de la calabaza. Tiene forma de aguacate, con vetas rugosas y surcos longitudinales, y una sola semilla en el interior.

La pulpa, blanca o verde pálido, ofrece un sabor suave y dulce, entre pera y calabacín.

Conviene condimentarlo con pimienta y nuez moscada, y solo se consume crudo si está muy tierno; de lo contrario, es mejor hervirlo, gratinarlo o freírlo. Resulta útil para espesar cremas y papillas.

Se considera depurativa y saciante. Aporta ácido fólico y pequeñas cantidades de cinc y manganeso.

Foto: Anna García
PLATANO MACHO

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Plátano macho

Este fruto del banano, o plátano verde, se parece más a una verdura que a una fruta por su gran contenido en almidones a costa de los azúcares.

Crudo no se puede comer, porque resulta duro, leñoso y amargo, pero si se cocina entre 15 y 45 minutos se vuelve suave, blando y mantecoso.

Se emplea frito, en puré o ragú, salteado y estofado, o como parte de masas rellenas y guisos criollos.

Además de aportar energía de absorción lenta, es fuente de potasio, magnesio y vitaminas del grupo B.

Como aperitivo se lamina, se sala, se seca y se fríe suavemente hasta que quede crujiente como una patata chip.

Foto: Anna García
PAKCHOI

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Pak Choi

Esta crucífera asiática, de recolección estival, se conoce también como acelga o mostaza china. Se parece mucho a nuestra acelga, pero la hoja, más ligera y de color oliváceo, tiene una textura diferente.

Su sabor es ligeramente picante, con un toque amargo, y al ser muy tierna necesita poca cocción.

Aporta abundante betacaroteno, vitamina C y ácido fólico.

Suele estofarse con otras hortalizas o servirse con setas y tofu en sopas. También se corta a tiras y se saltea.

Se aprovechan tanto las hojas como las pencas, muy sabrosas, y se adereza con salsa de soja, jengibre y sésamo.

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Foto: Anna García
COL CHINA

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Col china

Esta col alargada se emplea mucho en la cocina asiática. Tiene un cogollo ancho y las hojas sueltas, ligeramente rizadas, de color entre amarillo y verde claro.

Su consistencia es blanda y el sabor, muy suave. Conviene elegir cogollos bien cerrados con las hojas tiesas y no parduzcas.

Es rica en vitaminas, especialmente C y ácido fólico.

Resulta excelente en ensalada, cortada a tiras finas, o como relleno, acompañada de soja y otras verduras como zanahoria, puerro y cebolla.

Combina de perlas con las salsas de tomate, las setas, la albahaca, el jengibre, el perejil y la salsa de soja.

Foto: Anna García
BAMBU

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Bambú

Los brotes tiernos de la caña de bambú son una verdura popular en los países asiáticos tropicales. Tienen un sabor fresco, sutil y muy agradable.

Tradicionalmente se cortan a láminas o bastoncitos y se sirven en entremeses y sopas. Cortados a dados se pueden hervir, brasear o saltear.

Pueden añadirse a las ensaladas, pero no crudos, pues aun así precisan una media hora de cocción.

Es fácil encontrar los brotes secos o en conserva. Simplemente se han de rehidratar y escurrir, o bien lavar.

Foto: Anna García

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