Rica en proteínas

Qué es la okra y cómo puedes usarla en tu cocina

Te hablamos de este curioso fruto africano, cada vez más común en nuestros supermercados y verdulerías.

¿Qué es okra? ¿Te suena este nombre o su aspecto? Seguramente hayas oído hablar de esta fruta muy similar en su forma a un calabacín y a un pimiento verde. Okra (Abelmoschus esculentus) es una planta fanerógama tropical de fruto comestible y de origen africano.

También se usa mucho en la cocina asiática en general, donde es muy apreciada por su capacidad para espesar sopas y caldos. Su interior, si lo cortamos, produce una sustancia mucilaginosa (como baba) que no tiene ningún sabor especial, pero si cocinamos esta okra cortada con más ingredientes y caldo, hará que quede espeso y agradable.

Aunque su aspecto pueda parecernos desconocido, lo cierto es que es muy parecida al pimiento. Quiero decir, la planta produce unas flores, que son polinizadas, se caen los pétalos y sale un fruto alargado y verde… en este caso la okra, pero este proceso es el mismo que el de los pimientos, los tomates y muchos otros frutos que usamos como verdura u hortaliza.

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Las propiedades de la okra

La okra es rica en proteínas (en torno al 21%), fibra, vitaminas A, C, K, tiamina y B6, calcio, magnesio y manganeso. Así que si la ves bien de precio al menos dale una oportunidad. Busca recetas hindús y prepárala como más te guste.

¿Has probado la okra y no te gusta esa textura gelatinosa? Hazla al horno o al grill. Puedes ponerlas enteras o cortadas por la mitad a lo largo, con una pizca de aceite de oliva y sal, y asar 30-40 minutos a 180ºC, hasta que se dore. Después lo puedes comer tal cual o cortar y usar para salteados u otros platos.

Las okras poco maduras, pequeñas y de color verde vibrante son las mejores. Tienen mejor sabor y son más tiernas. Evita las grandes y demasiado maduras, con manchas o que estén blandas.

Para mantenerlas frescas guárdalas en una bolsa de papel con agujeros o medio abierta para que circule algo de aire y en la despensa (si hace mucho calor, en la nevera).

Si te sobran o no vas a usarlas en una semana puedes congelarlas, de hecho también las venden congeladas. Para congelarlas bien blanquéalas 3-4 minutos, ponlas en agua con hielo y cuando se enfríen sécalas con papel de cocina y guárdalas en un envase bien cerrado en el congelador. Te durarán unos 6 meses.

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