Árnica

Por su efecto antiinflamatorio y otras propiedades medicinales, el árnica es uno de los mejores remedios naturales para aplicar en masajes y aliviar dolores musculares y articulares.

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Qué es el árnica y para qué sirve

Muchos expertos consideran el árnica (Arnica montana) como el mejor antiinflamatorio de uso externo que brinda la naturaleza. Herboristas y médicos homeopáticos anteponen el uso de esta planta medicinal a cualquier otro remedio para el tratamiento de las inflamaciones provocadas por golpes y pequeños accidentes.

El árnica, también conocida como estornudadera, talpica o tabaco de montaña, es una planta de origen europeo que crece en prados húmedos de montaña, a menudo en los márgenes de riachuelos y de lagunas. En España la encontramos en los Pirineos y en algunas zonas montañosas del Cantábrico y de Galicia.

Es una planta fácil de identificar, sobre todo por su flor. La planta es esbelta, con unas hojas basales en roseta y unas hojas superiores más pequeñas, suaves y recubiertas de un pelillo muy fino. Sus bonitas flores aparecen a partir del mes de junio, un poco antes en algunas zonas bajas. Son unas flores grandes y amarillas.

Con fines medicinales, para aprovechar sus propiedades antiinflamatorias y analgésicas, se cosechan los capítulos florales en verano, en plena floración. El rizoma se extrae antes de que caigan las primeras nevadas, una vez muerta la planta. 

Hay que tener en cuenta que es una planta que está en retroceso, así que cuando se ve en la montaña es importante respetar la planta. Es preferible no arrancarla y confiar en las provisiones con que cuentan los herbolarios.

Excepto en las formulaciones homeopáticas, que utilizan dosis infinitesimales, se utiliza exclusivamente por vía externa. Su elevada toxicidad hace que no deba ingerirse nunca, ni en infusión ni la maceración en aceite o cualquier otra preparación.

Propiedades del árnica

En la composición del árnica encontramos aceite esencial, flavonoides, cumarinas, lactonas sesquiterpénicas, taninos, fitosteroles y cierta proporción de alcaloides. Esta combinación le proporciona sus conocidas propiedades antiinflamatorias, así como sus efectos analgésico, antiséptico, antibacteriano, antifúngico, antihistamínico y cicatrizante.

Por su potencial tóxico, como hemos visto, el árnica por vía oral se reserva a remedios homeopáticos. En fitoterapia se destina solo a aplicaciones externas. Se considera el más potente antiinflamatorio a nivel externo, pues es muy eficaz para combatir el dolor muscular y disminuir todo tipo de inflamaciones.

Concretamente se utiliza en aplicaciones externas con los siguientes fines:

  • Para reducir la inflamación y frenar la infección en heridas, contusiones, irritaciones cutáneas, arañazos y desgarros, luxaciones, escoceduras y quemaduras leves. Esto la convierte en un excelente remedio natural para excursionistas y deportistas. De ahí que la encontremos en numerosas cremas y pomadas para aplicar sobre la zona afectada.
  • Para pequeños sangrados bajo la piel en forma de manchas o equimosis, ya que favorece el riego sanguíneo local y acelera la cicatrización de las heridas. Como precaución, no debe aplicarse directamente sobra herida abierta.
  • Para el tratamiento de eccemas, forúnculos, acné, granos, pruritos y urticarias provocadas por procesos alérgicos e intoxicaciones alimentarias, ya que posee cierta acción antihistamínica.
Aceite de árnica
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Cómo se usa el árnica

Ante un golpe o contusión, aplicarse árnica con un masaje calma el dolor y rebaja la inflamación. En las herboristerías se puede encontrar la planta seca para infusión, con la que se pueden preparar emplastos y aplicar en uso externo. También la tienen en forma de tintura, extracto líquido, aceite y, tanto en herboristerías como en farmacias, como ingrediente de pomadas, cremas, geles, lociones y bálsamos, incluso en forma de sticks.

Infusión

La infusión simple de árnica, o asociada a caléndula y lavanda, se aplica, empapando con ella unas compresas, para aliviar la tensión muscular en general y para relajar la musculatura en caso de contractura cervical, piernas cansadas y espalda dolorida, o bien como relajación previa a un masaje con aceites esenciales.

Se puede aplicar también en forma de baño para los pies cansados y doloridos.

Aceite

El aceite de árnica es un aceite vegetal ideal para realizar masajes descontracturantes y para aplicar sobre músculos y articulaciones doloridas. Puede utilizarse el aceite puro o combinado con otros aceites, como el de caléndula o el de avellanas.

Según el experto en aromaterapia Dominique Baudoux, también crea buenas sinergias con aceites esenciales como el de perpetua, el de menta piperita o el de laurel.

Cremas y pomadas

Las cremas y pomadas de árnica son otra forma práctica de aplicar esta planta sobre contracturas, golpes y articulaciones inflamadas.

Planta fresca

Otra forma de utilizar árnica es recurriendo a la planta fresca para hacer emplastos, sean las sumidades floridas o la raíz machada. También se puede macerar en alcohol para utilizarla en masajes, junto a romero, cantueso y alcanfor, por ejemplo.

Remedios caseros con árnica

Recuerda que conviene evitar recoger el árnica en la montaña. Recurre a las reservas de planta seca de los herbolarios.

Tintura de árnica para primeros auxilios

Esta tintura es ideal para aliviar golpes, contusiones y hematomas. Se aplica con un masaje o fricción sobre el área dolorida, 2 o 3 veces al día.  No debe aplicarse sobre heridas abiertas.

Cómo hacerla: Se maceran 33 g de planta seca en un litro de alcohol durante 27 días, agitando de vez en cuando. Transcurrido este tiempo, se filtra en un botellín de vidrio translúcido.

Loción para el dolor muscular

Para esta loción se combina árnica con otras plantas de propiedades antiinflamatorias, analgésicas y relajantes. Se aplica sobre la zona dolorida con un suave masaje circular, cada día por la mañana y antes de acostarse, mientras dure el dolor. 

Cómo hacerla: Se mezclan 15 gramos de cada una de estas plantas: árnica, romero, hipérico, lavanda y harpagofito. Luego esta combinación se mezcla con medio litro de alcohol de 96 grados, 100 gramos de zanahoria rallada y un vaso de zumo de limón. Finalmente, se vierte la mezcla en un recipiente esterilizado de vidrio traslúcido y se deja reposar a lo largo de 15 días. Una vez transcurrido este tiempo, se filtra y ya se puede utilizar. Se puede sustituir la zanahoria y el zumo de limón, incluidos para ayudar a la conservación, por una dosis de vitamina E.

Bálsamo para torceduras y esguinces

Se puede preparar un ungüento con cera y <strong>aplicarlo en suave masaje sobre la zona dolorida</strong>, tres veces al día. Se necesitan 60 g de sumidades de árnica y cera.

Cómo hacerlo: Se funde la cera en un cazo al baño maría y luego se echa la hierba troceada. Se filtra y se exprime para extraer todo el líquido. Se vierte en frascos de vidrio traslúcido y se deja reposar, tapado, para que gane consistencia.

Homeopatía

Arnica es un clásico remedio homeopático, ampliamente prescrito para tratar el dolor y la inflamación. Se reeta como remedio de urgencia después de un golpe, una cirugía o un tratamiento dental. También para aliviar los dolores articulares. Según la Enciclopedia de la Homeopatía de Andrew Lockie, estas son las indicaciones más habituales en homeopatía,  especialmente cuando los síntomas mejoran al tumbarse y empeoran con el frío, el movimiento y la humedad:

  • En conmociones, heridas y procesos quirúrgicos, se considera útil para reducir el amoratamiento, la hinchazón y el dolor, y cuando el cuerpo está magullado
  • Para el dolor posparto.
  • Para el dolor de muelas y encías.
  • En dolores musculares y articulares, para aliviar la hinchazón, el amoratamiento y el dolor después de una rotura de ligamientos, para calmar las articulaciones inflamadas y sensibles, o para aliviar los dolores musculares cuando se sufren calambres o después de un sobreesfuerzo físico.

Contraindicaciones

En dosis homeopáticas el árnica es excelente para aliviar traumatismos, contusiones, agujetas, esguinces, hemorragias, etc. Pero por vía oral puede resultar muy irritante para las mucosas y en dosis altas puede provocar alteraciones nerviosas, vértigos y alucinaciones. Se debe evitar ingerirla.

Tampoco debe aplicarse sobre heridas abiertas ni en pieles con dermatitis.

 

Jordi Cebrián. Asesora: J Ma Teixé, herborista de "El Manantial de Salud"