Malva

La malva común es una flor silvestre comestible y curativa: antiinflamatoria y rica en vitaminas, se pueden preparar con ella remedios para la tos y contra la mucosidad excesiva, para aliviar el estreñimiento, para proteger la piel.

La malva, una planta silvestre comestible y curativa

La malva (Malva sylvestris), presente en todo el hemisferio norte y muy común en nuestro país, aparece en márgenes de caminos y sembrados, descampados, solares abandonados y herbazales.

Es una planta bienal o perenne, postrada o erecta, de hojas palmadas y flores de color rosa intenso, con venas oscuras. Florece desde marzo hasta entrado el otoño.

Con fines medicinales y culinarios se cosechan las flores y las hojas, que se dejan secar lo más rápido posible, de manera que las flores adquieren un tono azul marino. 

Se toma la planta seca en infusión, el jarabe, el extracto líquido, la decocción en uso externo para hacer gargarismos; el jugo de la planta fresca y cataplasmas de hojas calientes sobre abscesos, eccemas y panadizos.

Propiedades medicinales de la malva

Dioscórides ya hablaba de sus virtudes para aliviar «las tripas y la vejiga», aunque el refranero popular le reserva referencias menos halagüeñas, como la alusión a «criar malvas» por estar muerto o el dicho de «quien se cura con malva, mal va». 

Pero lo cierto es que la malva -rica en mucílagos, antocianósidos como la malvina, taninos y vitaminas- es una estrella de los herbolarios.

La malva es un bálsamo para la garganta: destaca ante todo como antiinflamatoria de las mucosas gástricas y el aparato respiratorio, como mucolítica y antitusiva.

  • Constituye un remedio de primer orden para eliminar la mucosidad que se acumula en las vías altas respiratorias y combatir la tos seca e irritativa, suavizar la garganta y poder respirar con normalidad.
  • Se indica asimismo enamigdalitis, bronquitis, laringitis y procesos gripales.
  • La malva se usa también para regular el tránsito intestinal y aliviar el estreñimiento, combinada con sen o frángula.
  • Asimismo resulta diurética y se ha considerado hipoglucemiante.
  • En los herbolarios se aconseja sobre todo como emoliente, para mejorar granos, forúnculos, llagas y aftas bucales.
  • La malva se indica también contra picaduras de insectos, en urticarias infantiles, eccemas, conjuntivitis, estomatitis y vulvovaginitis.
gran decocción malva

Cómo preparar infusiones de malva y otros remedios caseros

Infusión antiinflamatoria con malva para aliviar la faringitis

La malva en infusión combinada con amapola, malvavisco y brotes de pino silvestre ayuda a rebajar la inflamación.

Cómo prepararla: Se combinan las plantas a partes iguales y se prepara una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua. Se hierve durante 3 minutos, se deja en reposo otros 10, se filtra y se mejora el sabor con unas gotas de zumo de limón. Se toman hasta tres tazas al día, mientras dure la irritación de garganta.

Té de malva para la gastritis

Como protector y desinflamatorio de las mucosas gástricas en caso de gastritis y úlcera gastrointestinal, se puede tomar una infusión de malva, rabo de gato, regaliz y anís verde después de las comidas principales.

Cómo prepararla: Se hierve una cucharada sopera de la mezcla por taza de agua durante 3 minutos, se deja reposar otros 10, se filtra y se añaden unas gotas de zumo de limón.

Enjuague contra los hongos bucales

A fin de eliminar hongos en la boca y aliviar la irritación de encías un buen remedio, apto para niños, combina la malva con lapacho (o pao d'arco), tomillo y corteza de encina, a partes iguales.

Cómo prepararlo: Se hierven dos cucharadas de la mezcla por medio litro de agua cinco minutos, se deja reposar diez más y se efectúa un enjuague de boca, dos o tres veces al día.

Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

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