Amapola

Por sus propiedades medicinales, la amapola es eficaz para dormir y para calmar la ansiedad y la irritabilidad, así como la hiperactividad, incluso en ancianos y niños.

La amapola (Papaver rhoeas) es una planta anual, de apenas 30 cm de alto, de tallos erectos, hojas basales (divididas en segmentos dentados, muy ásperas) y flores grandes solitarias, con los pétalos de color rojo escarlata, a veces manchados de negro, y estambres numerosos. Sus frutos se presentan en cápsula ovoide, coronados por un disco plano.

Florece a mediados de marzo y se mantiene hasta principios de verano en las zonas altas.

Propiedades de la amapola

 Estas son las principales propiedades y beneficios saludables de la amapola:

  • Ayuda contra el insomnio. La amapola contiene alcaloides isoquinoleínicos como la papaverina y la rhoeadina, ácidos papavéricos y mecónico, así como mucílagos y taninos. Todo ello le confiere propiedades como planta sedante y antiespasmódica.
  • Aleja los nervios y la ansiedad. recomendada para tratar situaciones de nervios y ansiedad,  destaca como un remedio útil contra la irritabilidad nerviosa. Por su efecto suave se aconseja con moderación para administrar en personas mayores y en niños (para tratar la hiperactividad infantil).  
  • Protege las mucosas respiratorias. La riqueza en mucílagos de la amapola explica su capacidad para proteger las mucosas respiratorias. 
  • Contra las inflamaciones oculares. En uso externo, la amapola se ha indicado también contra conjuntivitis y la inflamación de párpados por alergia al polen o a los ácaros.

Amapola como sedante natural

Conocida también como adormidera por el fuerte olor de opio que emana cuando está fresca, muchas personas han experimentado somnolencia después de recolectar sus pétalos. Esto ocurre porque la planta llega a traspasar sus principios activos a través de la piel, y de ahí, a la sangre.

La amapola es un remedio sedante suave y natural válido para niños y personas mayores, pero que debe de asociarse a plantas de efecto más contundente como la pasiflora, la valeriana o el lúpulo para que resulte efectivo sobre adultos.

Usos de la amapola para aliviar la tos

Con fines curativos se usan los pétalos de amapola, que toman su color escarlata de antocianinas como la genina y los ácidos papavérico y rhoeádico. Además contienen mucílagos y alcaloides isoquinolénicos como la papaverina.

Se aconseja recolectarlos a primera hora del día, aún envueltos en el rocío, y sirviéndose de guantes, para evitar su supuesto efecto narcótico al tacto.

Los mucílagos confieren a la amapola su acción demulcente y antitusiva. Los herbolarios la indican para proteger y restaurar las mucosas respiratorias y librarlas del picor y la irritación.

Se indica también la amapola para aliviar diferentes tipos de tos:

  • La tos irritativa y persistente, como la que provocan las alergias de primavera, los ambientes saturados de humo o polvo, los resfriados y los procesos gripales.
  • La tos espasmódica, que muchas veces puede acabar derivando en molestias musculares por el esfuerzo.
  • La bronquitis con tos, incluida la de fumador y los accesos asmáticos leves.

Por su efecto antiespasmódico, la amapola alivia también los espasmos gastrointestinales.

¿Cómo tomar la amapola?

Se encuentra en herbolarios o farmacias, aunque se pueden preparar remedios propios a partir de recolecciones puntuales en el campo.

No se recomienda hacer un gran acopio de pétalos, pues en menos de un año habrán perdido buena parte de su potencial terapéutico.

  • En infusión: se pueden tomar los pétalos desecados y troceados en infusión, generalmente mezclados con otras plantas. La infusión adquiere un color rojo oscuro y tiene un gusto neutro, algo denso, que puede mejorarse con melisa o anís. Se toman hasta tres tazas al día.
  • Colirio: para ojos irritados o inflamados se prepara un baño ocular o un colirio con la infusión y un poco de sal marina.
  • Otras presentaciones: se encuentra también en polvo, tintura alcohólica (30-40 gotas diarias disueltas en agua o zumo de frutas, en tres dosis diarias), en extracto líquido, en cápsulas y en jarabe para la tos (2-3 cucharadas al día para los adultos y 1-2 al día para los niños).
  • Finalmente, las semillas de amapola pueden prensarse para producir un aceite que exprime todas sus propiedades nutricionales y medicinales.
Infusión relajante de tila, verbena y amapola

Infusión con amapola para el insomnio

Los herboristas proponen una fórmula válida tanto para adultos como para niños a partir de los diez años, que consiste en combinar a partes iguales pétalos de amapola con otras plantas tranquilizantes como la valeriana, la pasiflora, la melisa y el tilo, con el apoyo de la flor de azahar.

Cómo prepararla: Se hierve durante un minuto una cucharada sopera rasa de la mezcla por taza de agua. Se cuela y se mantiene unos diez minutos más en reposo.

Cómo tomarla: Lo ideal es tomar medio vaso después de cenar y el otro medio justo antes de acostarse. Para neutralizar el mal sabor de la valeriana, se puede endulzar con un poco de miel.

Para el insomnio infantil: Se mezcla amapola, manzanilla, lavanda y anís verde. Se echa en agua caliente una cucharada sopera por taza, se deja 10 minutos y se cuela. Dosis: un vasito después de cenar y otro en el momento de acostarlo.

Tisana con amapola contra la tos

Para combatir la tos se recomienda una fórmula que combina la amapola con otras plantas con propiedades respiratorias como el tusílago, la pulmonaria, el llantén mayor, el saúco, el malvavisco y los brotes de abeto, en cantidades iguales.

Cómo prepararla: Se hierve 2 minutos una cucharada sopera rasa por vaso de agua, se cuela, se deja reposar 10 minutos y se toma una taza, caliente, cada cuatro horas aproximadamente.

Infusión con amapola para las anginas

Se prepara mezclando 5 g de flores de amapola con el doble de agrimonia, hiedra y malva.

Cómo prepararla: Se echa una cucharada rasa de la mezcla en un cazo de agua hirviendo, se deja reposar 5 minutos antes de tomar. Se puede mejorar su sabor con miel.

Infusión para la conjuntivitis y párpados inflamados

Se mezcla amapola, flor de saúco y aciano.

Cómo prepararla: Se infunden 20 g en un litro de agua y se añade una cucharadita de sal. Se aplica este colirio con un lavaojos o empapando en él una gasa o algodón y dando toques sobre los párpados y el contorno de ojos. Nunca debe utilizarse la misma gasa o algodón para los dos ojos.

Usos de la amapola en la cocina

De la amapola se aprovechan tanto sus flores como sus semillas. Sus usos en la cocina son muy diversos.

  • Sus flores. Los pétalos frescos de amapola se han consumido en muchos puntos de España, como el Levante, en ensalada y para guarnecer algunos guisos. Con las flores, además, se elaboraba un jarabe muy apreciado, que se añadía a la sopa.
  • Su aceite esencial. En Flandes y Alemania las semillas se aprovechaban para preparar pasteles y para extraer un aceite que era utilizado como condimento.
  • Las semillas de la amapola se incluyen en muy diversas recetas, como en panes y panecillos, en pasteles y mousses, en tartas, bizcochos, etc. Son muy ricas en calcio (1.450 mg/100 g).

Contraindicaciones de la amapola

La amapola está emparentada con la adormidera o amapola del opio, pero su potencial narcótico es muy inferior, entre otras razones por no contener morfina.

No obstante, deben respetarse ciertas precauciones si se decide emplear esta planta:

  • Por la presencia de alcaloides activos como la rhoeadina y la papaverina, no deben tomarse extractos ni tintura en el embarazo o la lactancia, ni tampoco administrarlos a menores de 6 años. Se debe evitar el tratamiento continuado en niños.
  • Conviene ajustarse a las dosis prescritas por el especialista o que se indican en el producto: las dosis altas o tratamientos prolongados puede causar somnolencia.
  • No conviene simultanear la amapola con medicamentos sedantes.

Las otras amapolas

Se conocen unas cien especies de amapola en el mundo.

La adormidera (Papaver somniferum) es una de ellas, pero su principal principio activo es la morfina y debido a sus efectos narcóticos su uso está vetado por ley.

La amapola de California (Eschscholzia californica) se recomienda para el insomnio, contra el que resulta más eficaz que la amapola común.

El glaucio (Glaucium flavum) se usa solo para las verrugas.

 

 

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