Verdolaga

La verdolaga (Portulaca oleracea) es una verdura silvestre muy nutritiva, pero también un valioso remedio de fitoterapia para diversas afecciones de la piel y para calmar la acidez de estómago.

La verdolaga (Portulaca oleracea) resultará familiar a la gente del campo, pues prospera espontáneamente en huertos y sembrados. También crece en márgenes de caminos e incluso en las aceras de las ciudades.

Es una planta rastrera, de 40 cm de alto, muy ramificada, con tallos rojizos, hojas brillantes y carnosas, de forma ovada y roma, y flores diminutas, de color amarillo.

Propiedades medicinales de la verdolaga

Si hay una planta silvestre digna de figurar en las ensaladas esa es la verdolaga. La razón es su contenido en ácido alfa-linolénico (unos 0,4 g por 100 g). Este ácido graso es transformado parcialmente por el organismo en EPA y DHA, ácidos grasos omega-3 que reducen el riesgo cardiovascular y que solo se hallan en gran proporción en el pescado azul.

En el caso de la verdolaga, con diferencia la verdura más rica en este ácido graso, las hojas contienen abundantes mucílagos, vitaminas (A y C) y sales minerales. Por ser tan crasa, no se puede desecar sin que pierda propiedades, por lo que debe usarse fresca y tierna.

Estas son sus propiedades:

  • Los mucílagos de la verdolaga calman y suavizan las mucosas digestivas. Palian el exceso de ácido gástrico y la desagradable sensación de ardor estomacal.
  • Se indica también en úlceras gástricas y como apoyo en la hernia de hiato.
  • Se considera laxante y ligeramente hipoglucemiante.
  • Combinada con otras plantas diuréticas como la cola de caballo y el apio, es un excelente depurativo. Las hojas frescas se pueden añadir también a caldos depurativos en curas de primavera y otoño.
  • Se indica en caso de retención de líquidos, edemas e infecciones urinarias.
  • En uso externo se considera astringente y cicatrizante, por lo que tradicionalmente se ha utilizado por vía externa sobre forúnculos, granos, abscesos, heridas superficiales, llagas y grietas en los labios. Se ha utilizado también para refrescar y bajar la inflamación en sienes, párpados y ojos en caso de dolor de cabeza, conjuntivitis y blefaritis.

Remedios naturales con verdolaga

  • Zumo de verdolaga y manzana para rebajar la acidez: Gracias a sus mucílagos, la verdolaga protege las mucosas digestivas y evita la sensación de ardor. Una fórmula tradicional para combatir la acidez estomacal consiste en añadir a medio litro de zumo de manzana unas 20 o 25 hojitas de verdolaga, previamente trituradas en una licuadora o una batidora. Bastaría con hacer una cura de unos 9 días seguidos, tomando 2 vasos diarios.
  • Emplasto de verdolaga para afecciones de la piel. Para aprovechar su efecto cicatrizante y astringente en forúnculos, granos, etc., se aplica el emplasto sobre el área dañada o se riega o friega esta con una decocción tibia de las hojas. 
  • Zumo para las encías. Las hojas licuadas o en zumo (10 hojas por vaso de agua) se usan en enjuague para reforzar las encías, evitar que sangren y curar aftas y llagas bucales.

Precauciones de uso

No debe ingerirse en caso de litiasis oxálicas. Si se recoge la verdolaga directamente del campo, debe lavarse bien para evitar posibles parásitos.
 

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

 

 

 

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