Leucocitos bajos: causas, síntomas y cómo subirlos

Los leucocitos (glóbulos blancos) se encargan de la defensa del organismo y unos niveles bajos de forma prolongada (leucopenia) puede favorecer las infecciones frecuentes o recurrentes. Te explicamos cómo puedes subirlos de forma natural.

leucocitos bajos como subirlos

Presentar leucocitos bajos puede estar debido a varias causas.

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Los leucocitos (o glóbulos blancos) son un tipo de células que juegan un papel crucial en nuestro sistema inmunológico, pues ayudan a las defensas de nuestros organismo a combatir infecciones, sustancias extrañas y células anormales

Se producen en la médula ósea y circulan por el torrente sanguíneo y el sistema linfático, y no es muy extraño que sus niveles suban o bajen en determinadas circunstancias, aunque unos niveles demasiado reducidos de forma prolongada pueden tener consecuencias. 

Leucocitos bajos: causas

La bajada en los leucocitos puede ser algo puntual y momentáneo o puede haber un déficit prolongado (lo que se conoce como leucopenia). Es decir, no es lo mismo que el déficit se dé solo en un análisis o aparezca en una serie de ellos, lo cual tendría mayor significación.

Las causas de una leucopenia pueden ser diversas, entre las principales están:

  • Un exceso de fármacos (por ejemplo, la quimioterapia contra el cáncer).
  • Enfermedades infecciosas como el VIH o la hepatitis pueden suprimir la producción de glóbulos blancos.
  • Un déficit de vitamina B12 puede afectar la producción de glóbulos blancos.
  • Problemas o enfermedades en la médula ósea, que es donde se producen los leucocitos. Ejemplos de ello son la anemia aplásica, el síndrome mielodisplásico o algunos tipos de cáncer.
  • Trastornos autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide pueden hacer que el sistema inmunitario ataque y destruya los glóbulos blancos.

No obstante, las leucopenias pasajeras pueden obedecer a épocas de excesivo trabajo físico o mental.

Leucocitos bajos: síntomas

En cuanto a los síntomas, hay que tener en cuenta que una bajada puntual en los leucocitos no tiene por qué causar ninguna alteración o molestia significativa y es muy posible que pase desapercibida. Sin embargo, una leucopenia más prolongada puede provocar un aumento de las infecciones (como infecciones respiratorias, del tracto urinario o de la piel), de peor evolución, y otros síntomas como una sensación general de cansancio y debilidad, una curación más lenta de las heridas o la aparición de aftas o llagas en la boca.

Si tienes anemia, sudoración, ganglios inflamados en inglés o axilas, pérdida de peso o erupciones, consulta a tu médico.

¿Qué nivel de leucocitos es preocupante?

El intervalo normal del recuento total de leucocitos en personas adultas suele estar entre 4000 y 11.000 glóbulos blancos por microlitro (µL) de sangre. Un recuento por debajo de 4000 glóbulos blancos/µl generalmente se considera bajo.

Sin embargo, la importancia de estas cifras depende de varios factores, incluida la salud general de la persona, la presencia de síntomas y la causa que ha provocado la bajada en los niveles de leucocitos.

leucocitos bajos: cómo subirlos

Una leucopenia persistente exige un estudio médico y el tratamiento suele estar orientado a abordar la causa subyacente y a forzar al cuerpo a producir más glóbulos blancos.

El Dr. Josep Lluís Berdonces, médico naturista, destaca además algunas soluciones naturales que pueden ayudar.

  • En primer lugar, es importante evitar los alimentos y actitudes que perjudiquen el sistema inmunitario. “Evita alimentos inmunodepresores (grasas refinadas, alimentos preparados, aditivos artificiales…), y haz dieta inmunoestimulante, con jugos antioxidantes, cítricos, frutos secos, fruta y verdura…”, señala el experto.
  • Algunas plantas con acción inmunoestimulante y antioxidante también pueden ayudar, “como tila y/o escaramujo en infusión, o la equinácea, que aumenta el número de glóbulos blancos”, asegura. También son útiles el jengibre o el ginseng.
  • Es fundamental también asegurar unos niveles suficientes de vitamina D, esencial para una función inmunológica óptima. Puedes obtenerlos a exponiéndote a la luz solar durante unos minutos al día (sin crema protectora y evitando las horas centrales del día en verano). 

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