Esta disminución anómala en el número de glóbulos rojos sanos que suministran oxígeno a los tejidos corporales suele dar síntomas como cansancio, debilidad y palidez. La más común es la anemia ferropénica, provocada por un déficit de hierro, pero también puede deberse a una deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12. 

 

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