Enzimas digestivas: qué son y qué pasa si se alteran

La función de las enzimas digestivas es básica en la descomposición de nutrientes para que puedan ser absorbidos. Su equilibrio garantiza una buena digestión.

enzimas digestivas
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Problemas que van desde leves indigestiones o hinchazón abdominal hasta la carencia nutricional de proteínas o minerales a menudo no tienen su origen en la dieta, como podría pensarse, sino en las enzimas digestivas.

¿Qué son las enzimas digestivas?

Empecemos por el principio. Las enzimas son sustancias de naturaleza proteica presentes en los organismos vivos y encargadas de catalizar sus múltiples reacciones químicas, es decir, de regular su velocidad. Sin ellas, la mayor parte de esas reacciones no se darían de forma adecuada para sostener la vida.

Si pensamos en que todas las funciones corporales son el resultado de miles de reacciones químicas, nos podemos imaginar la cantidad de enzimas que hay en nuestro cuerpo.

¿Qué función tiene cada tipo de enzima?

Según su función específica, existen varios tipos de enzimas.

Las digestivas resultan esenciales para que los alimentos se digieran y absorban correctamente.

Regulan la degradación de proteínas, hidratos de carbono y grasas, que son moléculas grandes, para que se descompongan en otras más pequeñas y los nutrientes puedan pasar al torrente sanguíneo. Así, los almidones e hidratos de carbono en general se acaban convirtiendo en glucosa; las grasas, en ácidos grasos y glicerol; las proteínas, en aminoácidos, etc.

Las amilasas, segregadas en las glándulas salivales y el páncreas, degradan los hidratos de carbono: las lipasas del páncreas y el intestino descomponen las grasas; y el tripsinógeno (estómago) y las pepsinas (páncreas) digieren las proteínas.

En el intestino delgado hay enzimas más específicas, como las lactasas, que degradan la lactosa.

¿Cuándo pueden ocasionar problemas las enzimas digestivas?

En principio, una persona sana no debería tener problemas con las enzimas digestivas. Las enzimas digestivas se segregan en distintos puntos a lo largo del tubo digestivo. Su cantidad y efectividad permanecen más o menos constantes.

Pero hay múltiples causas que pueden alterar este equilibrio y disminuir la cantidad de enzimas: la edad, enfermedades del tubo digestivo o del páncreas, operaciones quirúrgicas...

Los problemas gástricos, las infecciones intestinales, el uso repetitivo de algunos antibióticos o trastornos vasculares en el intestino también pueden alterar la cantidad de enzimas.

La pancreatitis provoca, por ejemplo, que el intestino no sea capaz de absorber los nutrientes debido a un déficit de enzimas pancreáticas. Los nutrientes se eliminan sin haberse absorbido, produciendo entre otros síntomas diarreas.

¿Qué pasa cuando se alteran las enzimas digestivas?

Hay circunstancias que pueden alterar la síntesis de enzimas o hacer que su acción no sea la adecuada, de modo que produzcan malas digestiones, meteorismo, diarreas...

Además, se cree que un problema enzimático provoca la aparición de sustancias que podrían dar lugar a inflamaciones, desórdenes cancerosos, alergias y alteraciones del organismo.

Normalmente empiezan a producirse malas digestiones, flatulencias y molestias abdominales. Son algunos de los síntomas, por ejemplo, del déficit de lactasa, la enzima que degrada la lactosa.

Alteraciones más graves pueden llegar a producir carencias nutricionales pues impiden que algunos nutrientes se absorban.

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Los alimentos sí tienen enzimas

¿Cómo sé si me faltan enzimas digestivas?

No es fácil. Se pueden padecer alteraciones digestivas y que la causa no esté en las enzimas.

A partir de síntomas como diarreas o dolor abdominal, algunas pruebas de laboratorio llevan al diagnóstico correcto, siempre por parte de un especialista. La prueba del hidrógeno, por ejemplo, analiza la absorción de los hidratos de carbono.

¿Hay alimentos con enzimas digestivas?

Sí. Las enzimas son sustancias que se encuentran en todos los seres vivos.

Algunas frutas como la papaya, la piña, el aguacate o el plátano tienen enzimas que pueden acelerar y facilitar el proceso digestivo de algunos alimentos, sobre todo de los ricos en proteínas. De ahí que a menudo se diga que la piña es digestiva.

¿Qué dieta conviene si hay déficit de enzimas digestivas?

Una dieta que facilite la digestión, con alimentos ricos en enzimas, como la piña o la papaya.

Mejor comer pocas cantidades, despacio, y platos muy suaves que eviten las grasas quemadas. La efectividad de esta dieta dependerá de la gravedad de la alteración.

¿Hay enzimas digestivas solo en alimentos cocinados?

Cuando el alimento está crudo su efecto enzimático es más intenso.

La cocción, o incluso algunos aditivos alimentarios, pueden desactivar o disminuir la acción enzimática. De hecho, las enzimas son en parte responsables de que los alimentos se degraden con el tiempo.

¿Las enzimas digestivas pueden aliviar las malas digestiones?

Las enzimas de algunos alimentos pueden ayudar sobre todo cuando la mala digestión está generada por una situación de estrés, por una dieta desequilibrada o por haber masticado deprisa.

Ahora bien, si los problemas están ocasionados por un trastorno serio en el páncreas o en el intestino resultará más difícil.

¿Qué es el aspergillus?

Es un hongo del que se extraen numerosas enzimas para uso alimentario y farmacológico. Se obtienen, por ejemplo, enzimas que pueden degradar la lactosa.

La industria alimentaria también utiliza las enzimas como aditivos, por su acción sobre algunas sustancias: para evitar que un zumo quede turbio, modificar un sabor, etc.

¿Los probióticos son enzimas digestivas?

No. Son microorganismos que contribuyen al equilibrio de la flora intestinal y, por tanto, al buen estado del intestino. Las bifidobacterias de la leche fermentada, por ejemplo, son probióticos.

Aunque su efecto positivo está claro y mejora ciertos aspectos del proceso digestivo, no tienen nada que ver con las enzimas.

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