Tomar café: los beneficios y contraindicaciones que tiene este hábito

Diversos estudios han encontrado que el café tiene efectos protectores sobre la salud, además de sus conocidos efectos negativos. ¿Cómo es más sano tomarlo?

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El café tiene ventajas para la salud, pero hay que escogerlo de comercio justo, variedad arábica y cultivo biológico.

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Un estudio realizado a partir de datos de 135.000 personas y publicado en el Journal of Harvard School of Public Health no solo cuestiona los efectos perjudiciales atribuidos al café, sino que destaca sus posibles cualidades positivas sobre la salud.

Si hace unos años los investigadores empezaron a descubrir las virtudes salutíferas del vino y más tarde las de té, la cerveza y el chocolate, ahora parece tocarle el turno a la bebida estimulante más utilizada en Occidente.

Las conclusiones son todavía provisionales, y los propios autores de la investigación y la Asociación Neurológica Americana afirman que es precipitado afirmar que el café puede proteger el cerebro, por ejemplo del Parkinson, pero corroboran la teoría cada vez más aceptada de que no hay en sí alimentos "malos" o "buenos".

La cuestión es mucho más compleja y depende más del equilibrio global de la dieta, el estilo de vida y la adecuación al medio en que se habita.

Beneficios y propiedades del café

Un grano de café contiene una mezcla compleja de sustancias que van mucho más allá de su simple contenido en cafeína.

Por ejemplo, el café no filtrado es una gran fuente de cafestol y kahweol, dos diterpenos que están implicados en que el café pueda elevar los niveles de colesterol, uno de sus efectos negativos comprobados. Ahora bien, esas dos sustancias son retenidas en buena parte por los filtros de las cafeteras, sobre todo si son de papel.

En el otro platillo de la balanza muchos estudios epidemiológicos indican que el café también puede ser bueno o incluso muy bueno para prevenir ciertas enfermedades crónicas, por ejemplo:

  • Mejora la Diabetes tipo II o no insulinodependiente. Según numerosos estudios, el café actuaría sobre la tolerancia a la glucosa y sobre los receptores de la insulina y puede mejorar la evolución clínica de esta enfermedad.
  • Ayuda a proteger frente al Parkinson y Alzheimer. El café puede ejercer un efecto neuroprotector sobre las neuronas dopaminérgicas, es decir, las que producen dopamina, un neurotransmisor que falla en la enfermedad de Parkinson. Por otra parte, la acción excitante del café también es neuroestimulante y podría mejorar la evolución de la demencia de tipo Alzheimer mediante la protección de los receptores de la adenosina.

Los estudios sobre el café muestran que ni los que se abstienen por completo del café ni los que toman más de cuatro tazas reducen su riesgo de contraer la enfermadad de Parkinson.

  • Mejora el asma. También se ha comprobado que quienes toman café con regularidad tienen menos asma. La explicación se atribuye a que la calema es una metilxantina, al igual que muchos de los fármacos dilatadores bronquiales que se utilizan para esta enfermedad. La cuestión no es baladí, pues se ha observado una reducción de hasta un 28% de las crisis asmáticas en quienes toman esta bebida.
  • Conviene en las enfermedades hepáticas. Algunas de ellas, como las piedras de la vesícula o la cirrosis, también mejoran. En el caso de las piedras, porque el café es un estimulante de la secreción biliar y de la eliminación de la bilis hacia el intestino. Al estimular la secreción biliar, la bilis es más fluida y se reduce el riesgo de formar cálculos. En lo que se refiere a la cirrosis, no se tiene una idea clara de los mecanismos por los que sucede esto, pero sí de que el riesgo de padecerla es un 15% inferior entre quienes toman café. Pero no olvidemos que la principal causa de la cirrosis, en muchos casos, es el abuso de alcohol, y que los alcohólicos no acostumbran a tomar mucho café, puesto que reduce o inhibe los efectos del primero.
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Contraindicaciones: efectos negativos del café sobre la salud

Uno de los falsos mitos atribuidos al café es que provoca osteoporosis. Esto en principio no es cierto, como lo han demostrado numerosos estudios, pero sí favorecen la osteoporosis el azúcar que se añade al café, o la pasta o bollería que le pueden acompañar, pues estos alimentos incrementan la eliminación del calcio del organismo.

No todo han de ser ventajas, porque parece que el corazón no mejora demasiado si se toma mucho café. Esta bebida puede subir la tensión arterial, o estimular la secreción estomacal en caso de úlcera o gastritis, y otro tanto sucede con enfermedades nerviosas como la ansiedad, que pueden potenciarse entre los bebedores de café.

Existen datos dudosos sobre si el café aumenta o no el riesgo de padecer cáncer, dudosos porque la presencia de numerosos antioxidantes en su composición hace que pueda tener efectos protectores.

Se han realizado estudios en que participaban personas que tomaban grandísimas cantidades de café, hasta veinte tazas diarias, lo que a todas luces es una exageración, y en estos casos se pudieron constatar mejor los efectos beneficiosos del café, que se atribuirían a sus sustancias antioxidantes como en el caso del cacao.

Se considera un consumo responsable o moderado el de aquel que como máximo toma tres tazas al día, cifra que no deberían superar las embarazadas porque un consumo abusivo puede dar lugar a espasticidad uterina y a un mayor riesgo de abortos espontáneos o de retraso en el crecimiento fetal.

¿Cuál es el mejor café para la salud?

También está la cuestión de saber escoger un buen café y prepararlo adecuadamente, porque no todo es lo mismo.

Por ejemplo, la variedad arabica, que es a la que corresponden los cafés de calidad, es mejor que la variedad robusta, y en general tiene algo menos de cafeína.

Los cafés arabica deparan bebidas sabrosas incluso en infusión simple (cafetera de filtro), mientras que los robusta exigen procesos que expriman todo el "sabor" del grano, como en las cafeteras que hacen pasar el vapor de agua a través del café molido muy finamente.

En lo que se refiere a los métodos de tostado, se preferirá el café de tostado natural al torrefacto, ya que en este último caso se ha añadido azúcar al proceso de torrefacción para darle el gusto y la espuma que este tipo de café genera al prepararlo en una máquina de espresso.

En general, es mejor una torrefacción suave que una intensa, pues aunque en este último caso se acrecienta el sabor también se desvirtúa más al grano.

Los cafés muy ásperos tienen mayor cantidad de taninos y en general de antioxidantes.

En lo que se refiere al café descafeinado, no ha demostrado en ningún estudio un beneficio adicional sobre el café no descafeinado, más bien al contrario, debido a los disolventes químicos con que suele retirarse la cafeína.

Por otra parte, el café liofilizado ocuparía el ultimo lugar en beneficios para la salud, y también en gastronomía.

Los estudios indican que el mejor café es el que se presenta sin más aditivos, manipulaciones o modificaciones que la de la torrefacción natural. Es preferible por tanto el café de comercio justo, variedad arabica y cultivo biológico; y usar cafeteras de filtro y cafés secados a baja temperatura

Es preferible consumirlo con moderación, pues todo exceso o dependencia es contraproducente.

Si sienta mal, simplemente se prescinde de él, no es un alimento milagro, ni tampoco una panacea. No conviene tomar café por rutina o "para despertarse", exigiendo al cuerpo más de lo que puede dar. También pueden probarse bebidas diferentes para no caer en la adicción a la cafeína.

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