Calma y concentración

Música para meditar y relajar la mente

Mayra Paterson

En esta selección de música para meditar no solo encontrarás música relajante. También piezas musicales especialmente concebidas para facilitar la meditación.

Cuando uno se sienta a meditar en silencio, enseguida se da cuenta de lo difícil que resulta mantener la mente en calma y la atención en el presente. Algunas prácticas pueden ayudarnos, como practicar un poco de yoga antes para llegar a la meditación en un estado mental más propicio o recurrir a alguna música relajante o música para meditar que nos ayude a estar más tranquilos y concentrarnos.

La música tiene un gran poder para influir en nuestras emociones y en nuestro estado mental, lo que le otorga un gran potencial como herramienta para meditar. La música puede activarnos o relajarnos, animarnos o entristecernos. A la hora de meditar, podemos hacerlo en silencio o podemos ayudarnos de música. Si optamos por esto último, lo que nos interesa es encontrar una música que nos relaje y mantenga atentos mejorando nuestra experiencia sensorial.

Esto lo han sabido intuitivamente las personas que meditan y han utilizado música relajante para lograr la calma mental necesaria. Algunas prefieren la música con sonidos de la naturaleza, otras recurren a composiciones con cuencos tibetanos o a piezas musicales en las que suenan campanillas o cánticos que transportan a templos lejanos. La música new age, los cantos gregorianos e incluso la música clásica también han sido fuente de inspiración para muchos meditadores.

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La música para meditar te cura (de verdad) el corazón

Las posibilidades son múltiples... y cada uno encuentra la relajación y la concentración en la música según sus preferencias musicales o aquella música que más resuena en su interior. Sin embargo, cada vez se sabe más de por qué unos tipos de música relajan más que otros y de cómo se pueden inducir estados meditativos a través de determinados tipos de música, así que conviene estar abierto y animarse a probar cosas nuevas. Incluso puedes animarte a hacerte con unos cuencos tibetanos y meditar con ellos.

A continuación te presentamos una selección de música de meditación con propuestas variadas de diferentes estilos, desde algunos clásicos a composiciones recientes basadas en las últimas investigaciones en neurociencia, para que elijas según el momento y pruebes cuáles te funcionan mejor. También puedes utilizarlas simplemente para relajarte.

Si se te va la cabeza a otros pensamientos, o incluso si te ves pensando sobre la música, redirige tranquilamente tu atención al momento presente: a cómo suena la música y las sensaciones que te produce.

1. Weightless, de Marconi Union (música relajante)

Marconi Union es un grupo británico de ambient. A la hora de crear esta composición se propuso lograr "la canción más relajante del mundo". Para ello colaboraron con expertos en sonoterapia, que basándose en investigaciones científicas les ayudaron a desarrollar una pieza que logra reducir la presión arterial, los niveles de estrés y la frecuencia cardiaca.

La pieza fue estudiada por un equipo de neurocientíficos de Mindlab International dirigido por el doctor David Lewis-Hodgson, que la comparó con una selección de otras nueve canciones relajantes basada en valoraciones por internet y el criterio de un grupo de expertos. Tras comparar los efectos de las diez piezas en las constantes fisiológicas de un grupo de 20 personas, situó a Weighless en una primera clara posición. "El poder de esta composición es extraordinario, muy superior al de cualquiera de otras piezas musicales que hemos estudiado. Weightess reduce la ansiedad en un 65%".

La composición empieza con 60 pulsos por minuto que gradualmente se van reduciendo hasta llegar a 50, lo que va reduciendo poco a poco el ritmo cardiaco de quien la escucha. La melodía, una sucesión de sonidos suaves y relajantes que transportan sutilmente a la naturaleza, no se repite, lo que según explican desde Mindlab "permite al cerebro desconectar porque deja de intentar predecir lo que va a venir a continuación".

Existe una versión gratuita de 10 horas que puedes aprovechar para tu práctica de meditación o para crear un ambiente relajante allí donde te encuentres.

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2. Whole being regeneration, de Magnetic Minds (pulsos binaurales)

Gracias a la bioacústica, una rama de la ciencia que estudia cómo percibimos los sonidos y cómo influye esto en nuestras experiencias, podemos determinar que hay algunos tipos de música relajante que son especialmente adecuados para meditar, por ejemplo porque estimulan la producción de un determinado de ondas en el cerebro que son las más favorables para la meditación.

Uno de los tipos de música para meditar más estudiados es la música basada en pulsos binaurales, también conocida como música 3D u 8D. Desde que se empezó a estudiar este tipo de música en los años setenta se sabe que induce en el cerebro una frecuencia vibratoria de 4 a 8 Hz, la frecuencia a la que en el cerebro se generan las ondas theta, asociadas a los estados meditativos. También se sabe que puede utilizarse eficazmente para reducir la ansiedad.

El grupo Magnetic Minds, cuyas composiciones pueden escucharse a través de la popular app de música de meditación Insight Timer, está especializado en este tipo de música para meditar. Esta pieza musical, cuyo título podría traducirse por "Regeneración Completa del Ser", contiene frecuencias asociadas con el bienestar, como la llamada resonancia Schumann (una frecuencia muy baja de 7,83 Hz asociada a la frecuencia vibratoria de la Tierra) y la que favorece las ondas delta (3,5 Hz), que se dan en estados de relajación profunda en los que el organismo puede regenerarse.

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3. Cuando la tierra responde, de Eva Julián (grabaciones de naturaleza)

El trabajo de Eva Julián, creadora de Sound and Life, va más allá de la música para meditar. Forma parte de un proyecto para investigar la respuesta vibratoria de los espacios naturales ante la presencia humana. Invita a comunicarse con la naturaleza y abrirle nuestro corazón para dejar que esta, con su música, nos permita "conectar con una sabiduría interna altamente coherente y conectada con el todo", según sus propias palabras.

Esta grabación es el resultado de un experimento en que se pidió a 14 personas que entraran tranquilamente en una cueva (la cueva de San Genadio, en el valle del Silencio, en León) y que allí, en el lugar en el que se sintieran más cómodos, hicieran un trabajo de conexión con la montaña y le pidieran, cantando, que emitiera una frecuencia de 10 Hz, relacionada con estados de conciencia que se dan en la relajación.

"La tierra puede cantar para ti si se lo pides", dice Eva Julián en el texto que acompaña a la pieza, "y lo hace emitiendo frecuencias a las que nuestro cuerpo y nuestro cerebro responden de forma casi inmediata modulando nuevos estados de conciencia".

Quizá te interese también escuchar su mandala sonoro.

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4. Spiegel im Spiegel, de Arvo Pärt (música clásica minimalista)

La música clásica ofrece muchas posibilidades para meditar. Esta hermosa pieza del compositor estonio Arvo Pärt, escrita para piano y violín en 1978 poco antes de exiliarse de la Unión Soviética, se compone solo de la melodía del violín, a veces sutituido por violonchelo como en esta versión, y el acompañamiento de tres notas al piano. Una música tintinabular y minimalista en la que Arvo Pärt, según él mismo explicó, se propuso dejar atrás su ego.

Spiegel im Spiegel significa en alemán "espejo en el espejo". La pieza crea un efecto de continuum infinito y un distanciamiento entre notas tras el cual siempre se vuelve a un punto de partida, creando una sensación de ir y venir que Arvo Pärt describió como "volver a casa después de pasar un tiempo lejos".

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5. Music for Yoga Meditation, de Tony Scott (música de yoga)

La música de meditación de Tony Scott es un clásico. Este clarinetista de jazz colaboró con Sarah Vaughn y con Billie Holiday en los años cincuenta, pero en una gira por Asia recaló en un templo hinduista que le influyó profundamente. A mediados de los sesenta lazó su primer disco de música de meditación zen.

En Music for Yoga Meditation, una recomendación de la revista neoyorquina Vulture, podrás meditar al son de su clarinete, con movimientos pensados para ir aumentando la energía kundalini chakra a chakra a lo largo de las composiciones que forman todo el álbum.

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6. Música de cuencos tibetanos, con la irregularidad de la naturaleza

Esta pieza de 34 minutos es una recomendación de Gerard Arlandes, profesor de meditación taoísta en Barcelona y colaborador habitual de Cuerpomente. Él suele meditar en silencio, pero considera que si se utiliza música lo mejor es elegir composiciones que no tengan melodías evidentes, como es el caso de esta música tocada con cuencos y campanas tibetanas.

"Cuando meditamos, las melodías evidentes se convierten en una canción que domina excesivamente el interior de quien medita y no le permite estar consigo mismo. La canción se lo lleva y vuelve a otro tiempo que no es el presente y a otro lugar que no es aquí", explica Arlandes.

"En esta pieza los sonidos tienen la irregularidad regular de los sonidos de la naturaleza y pueden acompañar la meditación sin meterse como un intruso en el interior de quien medita. Otra opción sería ir directamente a los sonidos de la naturaleza, como los sonidos del bosque o del mar", añade.

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7. Reflection, de Brian Eno (música ambient)

El famoso compositor y productor musical británico Brian Eno, antiguo miembro de Roxy Music y considerado pionero de la música ambient, ha creado numerosas piezas musicales que pueden ser utilizadas para relajarse o como música de meditación, desde su primer Ambient 1: Music for Airports de los años setenta a su Thursday Afternoons de mediados de los ochenta. Pero en 2017 creó esta pieza como toda una clara declaración de intenciones.

Reflection es música para meditar creada como una reflexión personal de Eno sobre la meditación, con una quietud sostenida y pequeños atisbos catárticos. Son casi 55 minutos de música.

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8. Theta Mare, de Guenther Goerg (pulsos binaurales)

Guenther Goerg, otro habitual de Insight Timer, es un compositor austriaco que escribe música específicamente diseñada para influir en la actividad de las ondas cerebrales e inducir estados theta, asociados con la meditación profunda. La música combina pulsos binaurales con música electrónica.

Según Goerg, podríamos considerar este método, conocido como Brainwave o Neural Entrainment, con una especie de meditación guiada. No hay una voz que te guíe, sino que te guía la misma música.

Tienes cinco horas de grabación y puedes utilizarla como música para meditar o para dormir.

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9. Equilibrar los chakras, de Calm Whale Tunes

Esta relajante composición con tambores de chamán, pensada para equilibrar los 7 chakras y compartida por el canal de Youtube Calm Whale Tunes, es una recomendación de Lidia González Alija, autora del blog Medita conmigo, que cada mes comparte con nosotros una meditación guiada.

"Lo que me gusta de esta música es que introduce sonidos orgánicos y profundos que ayudan en la inmersión hacia el espacio de consciencia, mezclados con golpes de tambor que ayudan a liberar energías estancadas en el cuerpo", comenta Lidia.

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10. Wet land, de Hiroshi Yoshimura (sonidos de naturaleza)

Yoshimura es un músico y compositor japonés considerado pionero de la música ambient nipona. Combina suaves melodías electrónicas con sonidos de la naturaleza: el agua de los arroyos o el oleaje del mar, el suave golpeteo de la lluvia, el trino de los pájaros...

Wet land es un ejemplo. Dura 38 minutos pero la pieza tiene varias pausas, si quieres hacer una meditación más corta: el primer tramo, por ejemplo, apenas dura 5 minutos.

Si te gusta la música para meditar con sonidos de la naturaleza no dejes de explorar otros títulos de Yoshimura, como Air, Green o Quiet Forest.

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11. Tibetan Bells III, de Henry Wolf y Nancy Hennings (cuencos tibetanos)

Esta es otra de las recomendaciones para meditar de la revista Vulture. Es obra del dúo formado por Henry Wolf y Nancy Hennings, que con su primera versión de Tibetan Bells se convirtió en unos de los primeros en registrar el sonido de las campanas tibetanas en una grabación y sentar así las bases de lo que después sería la new age. Esta pieza de Tibetan Bells III se llama Crossing the line y dura unos 11 minutos, pero puedes seguir escuchando otras piezas del disco en Youtube.

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