Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García
cenas ligeras sanas

Digestiones fáciles

7 ideas de cenas ligeras y saludables

Descubre las mejores ideas para preparar rápidamente una cena sana y ligera.

A veces por las noches nos apetece cenar algo más ligero, que nos ayude a descansar, con una digestión que no se note pesada, pero que tampoco haga que a las pocas horas tengamos hambre de nuevo.

El truco para una cena que no sea pesada es incluir legumbres y cereales integrales, ingredientes que se pueden hacer muy rápido, sacian bastante pero no hinchan (salvo que comamos demasiado, claro).

Las mejores recetas de cenas ligeras y rápidas

Os dejo algunas ideas.

1. Caldos y sopas

Una idea muy socorrida para tomar una cena ligera son los caldos o las sopas. Parte de un caldo claro, por ejemplo agua con un par de setas shiitake desecadas y si quieres un trocito de alga kombu, y añade una buena cucharada de miso cuando empiece a hervir, retirándolo del fuego.

A estos caldos podemos añadir tofu en daditos, tempeh a la plancha, media tacita de quinoa cocida, arroz integral cocido u otro cereal que tengamos ya hecho, que sean sobras de otra comida.

Para acompañar, si nos apetece algo fresco o crudo, endibias, espinacas y lechugas variadas con aliños suaves (tahini, un hummus más líquido que untable, etc).

Los caldos de estilo oriental son muy buena idea si queremos tomar una cena rápida, porque tardan muy poquito en hacerse. Básicamente solo hay que esperar a que hierva el agua, así que no es necesario hacerlos con tiempo o que sobren para el día siguiente. Lo que sí es interesante es tener siempre ingredientes para este tipo de platos: setas desecadas (no solo shiitake), algún trozo de alga kombu, un par de tipos de miso, cebolleta o cebolla de primavera, etc.

2. Cremas

Para una cena ligera, cualquier crema de verduras y hortalizas nos servirá. Podemos añadir además unos frutos secos crujientes por encima y media tacita de mijo, espelta u otro cereal que tengamos ya cocido. Si no, puedes poner un buen puñado de copos de avena en la crema mientras está caliente, y espolvorear con levadura de cerveza.

Las cremas de calabaza quedan especialmente bien con quinoa y con arroz integral.

3. Risottos

Podemos preparar un risotto con setas o champiñones y añadirle nueces y brócoli. No es necesario hacer mucha cantidad, pero si te sobra tienes para otro día.

A nuestro risotto también le podemos añadir semillas de lino, de sésamo o de chía, seitán doradito a la plancha, espinacas o unas alcachofas doradas al horno o a la plancha.

4. Fajitas

Una o dos fajitas pueden ser una buena cena ligera siempre que no nos pasemos con ciertos ingredientes. Por ejemplo, en lugar de utilizar frijoles podemos poner tempeh, que en general sienta más ligero, varios tipos de lechugas, zanahoria rallada, tomatitos cherry cortados en cuartos, lombarda, kale, espinacas frescas y una salsa ligera de tahini.

5. Pizzas

Se puede hacer una base de pizza individual con harina integral y no saturar la pizza de ingredientes, prefiriendo siempre aquellos que van a quedar mucho mejor asados: lonchitas finas de calabacín, rodajitas de tomate, corazones de alcachofa, almendras crudas, espárragos trigueros, champiñones laminados, etc. No hagas la masa muy gruesa, si te sobra puedes guardarla en la nevera para otro momento.

6. Salteados de verduras y hortalizas

Elige las que estén de temporada, lávalas, pélalas y córtalas en trozos medianos o en juliana para que se hagan antes. A mí me gusta comenzar la base del salteado con cebolla, ajo y alguna especia para añadir alguna ración proteica como unos trozos de tofu duro o un buen puñado de guisantes. Después las verduras y hortalizas (zanahoria, puerros, brócoli, calabacín, champiñones, col china, tirabeques, chirivía, remolacha, pimientos…) hasta que estén al dente y listo para servir.

7. Platos combinados

Hacer un plato combinado es otra muy buena opción si quieres cenar ligero. Si tengo bastantes opciones de sobras por la nevera, muchas veces opto por añadir unas cuantas al plato.

Por ejemplo un plato con un poco de quinoa, un poco de ensalada de espinacas, un poco de seitán salteado, unas zanahorias con cilantro y un puré de patata y boniato. Solo hacen falta unas cucharadas de cada cosa, calentarlo y tenemos una cena super variada, colorida y llena de sabores.

Prepara la cena del día siguiente

Si hemos elaborado algún plato, podemos guardar las sobras para la cena del día siguiente, o directamente hacer más cantidad pensando en que así no tendremos que comernos la cabeza pensando en qué cenar.

Tardamos lo mismo en cocinar dos platos que en cocinar tres, sobre todo si estamos preparando cremas de verduras y hortalizas, cereales cocidos (arroz integral, quinoa, mijo, etc.) o legumbres (sobre todo garbanzos y lentejas). Haciendo de más, podemos tener lista la cena o la comida para el día siguiente de forma muy rápida.