La mayoría de nosotros estamos familiarizados con los antojos. Nuestro cuerpo muchas veces anhela un snack dulce como el chocolate y otros algo salado como las patatas fritas o el queso. Estos deseos transmiten mensajes diferentes.

La grasa y la sal del queso resultan atractivos para nuestro organismo. Degustar una dosis de queso no tiene nada de malo, el problema aparece cuando se siente un deseo irresistible fuera de las horas de comer. Es típico abrir la nevera y atacar al queso en cualquier momento del día. Ya sea un trozo de Brie o una loncha de Gouda, el deseo de llevártelos a la boca puede deberse a varias razones.

1. para obtener calcio y proteínas

El queso no sólo es delicioso, sino también una fuente de valiosos nutrientes como calcio, proteínas y vitamina B12.

Una mayor necesidad de estos nutrientes puede provocar un aumento de los antojos de queso. Las mujeres embarazadas y en período de lactancia, en particular, suelen tener mayores necesidades de calcio y proteínas, lo que puede explicar por qué muchas de ellas experimentan mayores antojos de queso durante este tiempo.

El queso es rico en el aminoácido triptófano, necesario para producir serotonina, un neurotransmisor que se asocia con el bienestar. Cuando tienes niveles bajos de serotonina, puedes sufrir cambios de humor y dificultades para dormir. En tales casos, el antojo de queso puede verse como un intento inconsciente del cuerpo de aumentar los niveles de serotonina. En lugar de recurrir al queso puedes recurrir al plátano y los frutos secos, por ejemplo. 

Para evitar que estos deseos que pueden desequilibrar la balanza de las calorías, intenta que cada una de las tres comidas del día sea equilibrada e incluya suficientes proteínas, minerales y vitaminas. Si llevas una dieta vegetal, recuerda que es necesario suplementar la vitamina B12. 

2. Por deficiencia de zinc y magnesio

Otro motivo de los antojos de queso podría ser la falta de ciertos minerales. Por ejemplo, el queso contiene zinc y magnesio, que son importantes para el organismo.

Una deficiencia de zinc puede provocar un sistema inmunitario debilitado y una mala cicatrización de las heridas, mientras que una deficiencia de magnesio puede provocar calambres musculares y fatiga. Entonces, si tu cuerpo tiene deficiencia de estos minerales, podría intentar compensarla comiendo queso.

Fuentes de zinc más saludables que el queso son las semillas de calabaza y otras semillas y minerales. En cuanto al magnesio, lo puedes encontrar en las hojas verdes, las almendras o las legumbres.   

3. El queso es un consuelo emocional

Además de las razones fisiológicas, los antojos de queso también pueden obedecer a causas psicológicas. El queso es un alimento que puede asociarse con emociones y recuerdos positivos.

Cuando estás estresado u agobiado emocionalmente, el antojo de queso puede funcionar como una especie de consuelo para sentirte mejor.

Un trozo de queso de vez en cuando no viene mal para reconfortar el alma. Sin embargo, cuando estás ansioso, debes buscar soluciones para no caer en hábitos alimentarios poco saludables. Puedes aprender a gestionar tu tiempo y tus emociones, a través de las técnicas de meditación y relajación. 

 

Evita los antojos, presta atención a estos consejos

A veces, los antojos de queso u otros tentempiés pueden ser difíciles de resistir. Pero con unos sencillos consejos puedes intentar evitar los deseos irrefrenables y mantener una dieta saludable:

1. Comidas equilibradas

Asegúrate de consumir regularmente comidas equilibradas que sean ricas en proteínas, fibra y grasas saludables.

Estos nutrientes aseguran una sensación de saciedad duradera y ayudan a evitar los antojos. Asegúrate de incluir frutas y verduras en tus comidas para obtener vitaminas y minerales importantes.

El llamado plato de la Universidad de Harvard es una orientación muy comprensible y práctica para decidir la composición de los menús diarios. 

2. Bebe lo suficiente

A veces la sed puede percibirse como hambre. Por lo tanto, bebe suficiente agua durante el día para mantener equilibrados tus niveles de líquidos.

Cuando sientas ganas de comer algo, bebe primero un vaso de agua y espera unos minutos para comprobar si el deseo acuciante desaparece. Como regla general, debes beber al menos entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

 

3. meriendas saludables

Si los antojos aún persisten, es útil tener a mano alternativas de refrigerios saludables. Por ejemplo, coge un puñado de frutos secos, un trozo de fruta o unos palitos de verdura con hummus. Estas opciones son ricas en nutrientes y satisfacen el hambre de forma saludable.