Crianza

Cómo desenganchar a los niños de las pantallas

La pandemia ha propiciado un uso excesivo de la tecnología en muchos niños. Podemos tomar algunas medidas para ayudarles a superar esta dependencia que les genera las pantallas.

Durante los meses de confinamiento, debido a las circunstancias especiales que hemos vivido, muchos niños han estado expuestos a más horas de uso de tecnologías de las que serían aconsejables. Entre las clases, los deberes telemáticos, las conexiones con familiares y las horas de ocio, estos pequeños han acabado por depender en exceso de las pantallas.

No resulta extraño que tantos niños hayan caído bajo el influjo de éstas, también a los adultos nos sucede. Los brillos, los colores llamativos y la gratificación inmediata de la mayoría de las apps, son estímulos adictivos contra los que resulta muy difícil luchar.

Esta abundancia de incentivos emocionales ha acabado por provocar, en algunos niños, un enganche excesivo y perjudicial a todo tipo de tecnologías.

De hecho, a pesar de que haya llegado el buen tiempo y de que el confinamiento haya concluido, muchos niños y adolescentes no quieren salir de casa. No solo es que sientan miedo a la enfermedad o que les resulten engorrosas la medidas de prevención (necesarias), sino que también, tras tantos meses encerrados con las pantallas, han acabado organizando las rutinas de su vida a través de éstas. Se han acostumbrado a ellas y ahora, no desean abandonar sus nuevas costumbres ni dejar de recibir los estímulos que le proporcionan.

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Medidas para que disminuya su dependencia a las tecnologías

Veamos algunos consejos para disminuir, de forma progresiva y respetuosa, el tiempo de uso de la tecnología.

  • Aprovechar lo bueno, sin abusar.

​No se trata de estigmatizar las pantallas. La tecnología nos ha servido durante el confinamiento y nos sigue siendo muy útil en el presente. Nos ayuda en nuestro trabajo, a estar en contacto con los familiares o amigos que viven lejos y resulta una excelente herramienta educativa y de ocio.

El problema aparece cuando se convierte en una herramienta única y no planteamos otras alternativas. No podemos renegar de ella, pero tampoco debemos abusar. Tenemos que realizar un uso ponderado y procurar ofrecerle a nuestros hijos, para sus actividades de ocio y educación, otras opciones.

  • Presencia de los padres

Cuando las pantallas se convierten en sustitutos de la atención y el tiempo con los padres, es más fácil que se transforme en una adicción. Tenemos que evitar utilizar la tecnología como una niñera que entretiene continuamente a los niños.

Nuestra presencia, incluso cuando estén jugando a algún juego o viendo alguna película o serie es muy importante. Compartamos este tiempo con ellos, podemos implicarnos en el juego, hablar sobre la película. Nuestros hijos tienen que sentir que estamos con ellos, que nos interesan sus actividades, que nos implicamos en su vida.

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  • Los padres, el ejemplo

No sirve de nada que queramos desenganchar a nuestros hijos de las pantallas, si ellos ven que sus padres pasan todo el día pegados al móvil y no dejan de consultarlo ni en la playa. El primer paso para que ellos dejen de abusar de la tecnología es que vean en sus padres un ejemplo saludable de su uso.

Leer un libro, dibujar, tocar un instrumento, hacer un puzzle, practicar un deporte, existen miles de alternativas muy divertidas. Sé tú el mejor ejemplo para tu hijo.

  • Acordar un tiempo de uso

Para evitar el abuso, se puede acordar, entre todos, un tiempo de uso de las pantallas. No se trata de prohibirlas, sino de proponer otras actividades para repartir las horas del día. De esta forma, los niños pueden comprobar que hay vida más allá de las pantallas. Resulta fundamental que cada miembro de la familia, niños y adultos, se comprometa a cumplir este acuerdo.

  • Crear nuevas rutinas y costumbres

Para evitar estar todo el día pegados a la tecnología, podemos crear nuevas costumbres y rutinas en la familia. Por ejemplo, decretar las horas del desayuno, comida y cena como horario libre de pantallas. Podemos aprovechar estos momentos todos juntos para hablar sobre nuestros temas de interés, charlar sobre la familia, contar anécdotas, planificar salidas todos juntos, etc.

  • Actividades en familia

Dentro de estas nuevas rutinas podemos programar actividades diarias en familia, cada día de la familia una diferente: pintar juntos, cocinar, leer un libro, pasear, jugar a un juego de mesa, practicar algún deporte, realizar un experimento, etc.

Cualquier niño prefiere a sus padres antes que a la tecnología.

Si le propones hacer alguna actividad conjunta o jugar a algo que le guste, será más fácil que dejen a un lado las pantallas. Recuerda que la atención plena de los padres es el mayor estímulo y la mayor ilusión para un niño.

  • Conectar con la naturaleza

Al pasar meses encerrados en casa, hemos perdido la conexión con la naturaleza que tanto necesita el ser humano. Volved a salir a pasear por el campo, id a un parque a caminar, disfrutad de un día de playa, montad juntos en bicicleta.

Buscad vuestro momento diario de conexión con la naturaleza en los que podáis compartir juntos estos momentos de relajación alejados de las pantallas.

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