Arte, meditación, naturaleza...

6 caminos que te llevan hacia tu espiritualidad

Mireia Darder

Todos podemos conectar con nuestro parte más espiritual, tú también. Solo tienes que encontrar la práctica que se adapta mejor a tu manera de ser.

1. Abre un espacio en tu vida para la espiritualidad

Para poder conectarte con ella necesitas dedicarle tiempo, aunque la manera pueda ser personal. Una práctica insertada en la vida cotidiana nos da una cierta garantía de continuidad, dado que la conexión es un proceso que se va dando a lo largo del tiempo.

Una buena opción puede ser dedicar un espacio de la casa para construir un pequeño altar. Será el lugar donde podrás permitirte entrar en contacto con tu Dios y con tu propio mundo sagrado interno, con tu corazón. También aquí podrás meditar.

Otra buena manera es estar en contacto con la naturaleza y embeberse de la belleza de los paisajes y la pureza de los elementos y seres que nos rodean, dedicándote a la contemplación.

2. Confía siempre en tu intuición

Es importante que lo hagas tanto a la hora de decidir qué camino escoger como cuál es la práctica que te va a ir mejor. La espiritualidad no es algo que tenga que ver con la razón. Teniendo en cuenta además que es algo que está dentro de nosotros mismos y que todos tenemos, deja que sea esta fuerza interior la que te ayude a escoger el camino.

Seguro que has tenido experiencias espirituales alguna vez, y más probablemente en la niñez o en momentos cumbre de tu vida. Solo hace falta reconocerlos y validarlos. Dejarte guiar por la intuición puede ser un primer paso para salir de la mente racional.

3. Decídete a probar nuevas tendencias

Recientemente se han popularizado propuestas desvinculadas del mundo religioso y cercanas al hecho científico, como el mindfulness. Es una buena vía para quienes se sientan alejados de todo dogma y doctrina.

Supone la confirmación científica de la bondad de las prácticas meditativas ancestrales de los místicos de todas las religiones. Son muchos los estudios que muestran los beneficios del mindfulness para nuestro cerebro y nuestra salud.

4. Búscala a través de tu cuerpo

La forma más conocida y tradicional es el yoga, que mediante posturas y la respiración consigue que los practicantes entren en estados de conciencia que permiten la conexión con lo espiritual.

Dicen que el cuerpo es la expresión del alma. A través de prácticas corporales podemos conectarnos con la espiritualidad.

Cualquier tipo de trabajo corporal que deshaga tensiones y exprese lo que nos está ocurriendo nos puede ayudar. El tantra a través del sexo y la respiración muestra un camino para unirse al Todo. Y técnicas agradables, como ciertos masajes, o prácticas corporales, como el movimiento auténtico, que permiten la expresión de nuestro interior, son otras vías para acceder a esa parte que sabemos que existe pero que no tiene nombre.

5. Apóyate en una actividad artística

El poder dibujar o pintar, ya sean mandalas –unas figuras geométricas utilizadas en el budismo como una forma de meditación– o cualquier otro tipo de pintura, nos puede ayudar a conectar con nuestra esencia. El arte en todas sus formas nos permite liberar lo que está en nuestro interior y trascendernos para conectarnos con algo que está más allá de nuestro ego.

La música, con su lenguaje diferente, nos aleja de la razón y a través de las emociones y el mundo que dibuja nos transporta más allá... Como dijo el periodista Iñaki Gabilondo en una entrevista: “La música me transporta allí donde la racionalidad se detiene y empieza todo aquel mundo secreto del cual no sabes casi nada, pero que intuyes. Y a mí me gusta mucho estar en este lugar, porque mi mundo se amplía. Es un lugar que te completa como persona”.

6. Adéntrate en alguna tradición

Algunas personas se sentirán más cómodas en ambientes religiosos tradicionales y comunitarios. Otros pueden preferir conocer aportaciones de Oriente, como la meditación zen, con sesshin (retiros) y shangas (comunidad de practicantes), guiados por maestros confirmados.

Otras vías son el budismo con sus distintas prácticas, como la meditación vipassana. También puedes probar a participar en una ceremonia de tradición sufí o adentrarte en el hinduismo que practica la meditación vedanta advaita.

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