Se cuenta de la manzanilla romana (Chamaemelum nobile) que antes se la percibe por el olor que por la vista. Su penetrante aroma puede recordar en cierto modo a la manzana: de ahí su nombre y también el de la manzanilla corriente, con la que está estrechamente emparentada.

En nuestro país la manzanilla corriente (Matricaria chamomilla) es más fácil de hallar que la romana. Esta, que por eso resulta algo más cara, crece en la costa atlántica europea, incluido el oeste de la península Ibérica.

Se asemeja mucho a la primera en aspecto y propiedades, pero las lígulas blancas de sus flores, retraídas hacia abajo, son más anchas y menos puntiagudas; tiene un sabor más amargo y se usa sobre todo en trastornos digestivos.

Con fines medicinales se cosechan los botones florales y en menor medida las hojas

Propiedades medicinales de la manzanilla

En la composición de la manzanilla encontramos un aceite esencial con chamazuleno y ácidos angélico y antémico, así como cumarinas, flavonoides, lactonas sesquiterpénicas y alcoholes. Gracias a esta composición se le atribuyen las siguientes propiedades:

  • Destaca como un tónico estomacal amargo que estimula la producción de jugos gástricos, con un notable efecto eupéptico, aperitivo, carminativo, colagogo y antiséptico.
  • Se destina a despertar el apetito en personas desganadas o convalecientes, a favorecer la digestión y a prevenir los gases. 
  • Combinada con plantas que potencien su efecto colagogo (como boldo, fumaria, centaura, agracejo, menta o jengibre), alivia trastornos de origen hepatobiliar, como jaquecas y la propensión a sufrir cálculos en la vesícula. 
  • Tradicionalmente se ha usado también para eliminar parásitos intestinales.
  • En uso tópico, la manzanilla romana se utiliza, al igual que la otra, como un antiséptico y antiinflamatorio en infecciones e inflamaciones oculares, así como en heridas superficiales, llagas y quemaduras solares leves.
  • En infusión o macerada en aceite de oliva, potencia la pigmentación rubia del cabello.
  • Su aceite esencial, levemente sedante, es útil en estados de nerviosismo que afectan a la digestión.
  • El aceite esencial (puro o diluido en agua) también se usa en el dolor articular, neuralgias, lumbalgias y ciática.

Remedios naturales con manzanilla

  • Tisana para mejorar la digestión: Esta tisana de manzanilla romana combinada con plantas afines ayuda a digerir mejor y evita molestias.
    Para ello, se mezcla manzanilla romana con hierbaluisa, boldo y centaura menor, a partes iguales, y se prepara una cucharada sopera de esta mezcla por vaso de agua. Cómo prepararla: Cuando el agua rompe a hervir, se añade y se mantiene en infusión, tapada, de 5 a 6 minutos. Se toma una taza, sobre todo después de comidas copiosas y pesadas o ricas en grasas. 

Cómo se utiliza

La manzanilla se puede tomar en forma de planta seca, en polvo, tintura y extracto líquido. También se pueden utilizar el aceite esencial y es habitual encontrarla en champús.

Precauciones y contraindicaciones

Debe evitarse el aceite esencial por vía oral en el embarazo y la lactancia, en gastritis y úlcera gastroduodenal. Tampoco se aconseja por vía externa a menores de seis años y en alergias respiratorias. Puede irritar con dermatitis la piel sensible.

Por otro lado, la planta puede potenciar el efecto de algunos fármacos, como barbitúricos, antihistamínicos y benzodiazepinas, y a dosis altas inducir el vómito.

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»

 

 

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