La configuración de la familia es muy importante, ya que es muy distinto haber sido el hijo único sobre el que los padres han podido depositar todas sus aspiraciones, preocupaciones y afectividad, que haber nacido en el seno de un hogar donde todas estas proyecciones se reparten entre un grupo de hermanos. 

Que el mayor sea niño o niña, los años que se lleven, el número de hermanos, todo ello redundará en el ambiente familiar y en la personalidad de cada hijo: los niños serán más luchadores o más pasivos, más extrovertidos o más tímidos... 

Tradicionalmente se habla de la rivalidad entre los hermanos cuando estos son pequeños y viven bajo el mismo techo, pero, a veces, se olvida que estas disputas, así como los buenos momentos vividos compartiendo juegos y la complicidad que puede existir entre estos, es también el ruido de fondo que seguirá vibrando dentro de cada uno de ellos a lo largo de toda su vida. 

cada hijo es distinto y el orden influye por varios motivos

Dentro del contexto de las relaciones fraternales hay muchas cuestiones que se deben tener en cuenta, pero este artículo se centra fundamentalmente en el orden de nacimiento.

Nacer el primero o el último comporta una serie de diferencias evidentes. No es lo mismo ser el “príncipe destronado” que llegar al mundo teniendo que compartir el "trono" con otro u otros que se resisten a perder su lugar. 

Muchos padres no pueden explicarse dónde está el origen de esas diferencias dado que, según ellos, se ha tratado por igual a todos los hijos, han recibido la misma educación, han ido a los mismos colegios... Sin embargo, un análisis más detallado de la cuestión ofrece un panorama un tanto distinto, ya que esa igualdad es casi imposible. 

Además, cada niño tiene unas características personales y viene al mundo en un momento determinado de la vida de la pareja. Por lo que, aunque sea igualmente deseado, supone unas expectativas diferentes para la familia en su conjunto.

cómo influye en la personalidad ser El hijo mayor 

El primer hijo, si no siempre es el más deseado, sí suele ser en quien las proyecciones y deseos de los padres se hacen más evidentes. En cierto sentido, se podría decir que suele llevarse lo mejor y lo peor.

Durante un tiempo, recibe todo el cariño y la atención de los padres en exclusiva, pero paradójicamente recibe también los miedos propios de los padres primerizos, que suelen ser más sobreprotectores y rígidos en su comportamiento.

Rasgos del carácter de los primogénitos

  • Al recibir más atenciones, suelen ser más responsables y estudiosos.
  • Como están rodeados casi exclusivamente de adultos, adquieren antes el lenguaje y este suele ser más rico.
  • Sobre ellos suelen recaer más responsabilidades y tienden a ser más introvertidos, conformistas e inseguros, por lo que no conviene presionarles.
  • La falta de experiencia y la posibilidad de que, además de ser el primer hijo, sea el primer nieto, sobrino, etc. puede hacer que reciba un exceso de mimos y sobreprotección, lo cual no le reporta ningún beneficio.
  • Tener el monopolio de los padres hace que, al venir un hermano, se resisten a perder el liderazgo y sus privilegios, y surjan los celos y la rivalidad.
  • En el caso de que los dos hermanos sean del mismo sexo compartirán más sus juegos, pero el mayor tenderá a ser más dominante y a querer mostrar su papel de líder.

Consejos prácticos para los padres

  • No caer en el error de dejar que, como hermano o hermana mayor, ejerza un papel dominante sobre los demás hijos.
  • Evitar ponerlo de "modelo" ante el pequeño para no fomentar su superioridad y que, de ese modo, pretenda hacer valer sus derechos.
  • La pérdida de su lugar de privilegio ha de ser compensada con cariño, palabras y atención, no mediante regalos.
  • Aunque sea el mayor, no debemos olvidar que aún es pequeño y sigue necesitándonos. Debemos mostrarle que sigue teniendo su espacio afectivo en la familia.

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Celos entre hermanos

Las ventajas y desventajas de ser el hijo mediano 

Cuando llegó a casa, ya tenía a alguien con quien compartir el cariño de los padres y, cuando empezó a hacerse valer, dejó de ser el pequeño y tuvo que acostumbrarse a otro lugar dentro del organigrama familiar.  No tiene los privilegios del mayor ni recibe las atenciones del pequeño, y es probable que tienda a caer en una especie de anonimato y que sienta que no recibe la atención que como todos precisa. 

Sin embargo, es importante tener en cuenta el sexo, ya que si este es diferente al de sus hermanos, ganará protagonismo. 

Una de las ventajas que tienen los medianos es que no deben cumplir tantas expectativas como le ocurrió al mayor y la relación con los padres suele ser menos agobiante, ya que la experiencia ganada con el primer hijo comporta una mayor relajación y facilita las cosas. 

Rasgos de carácter del hijo del medio

  • El mediano se encuentra entre dos reyes (el mayor y el pequeño) y en su afán por hacerse un espacio puede utilizar la rebeldía y la confrontación.
  • En general, tiene la impresión de que todo tiene que hacerlo por sí mismo, lo que le hará espabilarse, pero, al mismo tiempo, se encontrará más confuso, más solo y será muy sensible a las injusticias.
  • Al tener que espabilarse por su cuenta parece el más independiente, el que va más a su aire, aunque en realidad necesite a sus padres tanto o más que sus hermanos.
  • A nivel de relaciones sociales, suelen ser más adaptables y comunicativos, y, al estar menos presionados, tendrán más capacidad para poder elegir.

Consejos prácticos para los padres

  • Debemos tener presente que muchas de sus conductas provocativas responden a su deseo de llamar la atención.
  • Dada su situación, incómoda entre dos reyes», hay que demostrarles que tienen un lugar propio en la familia.  Al igual que con los otros hijos, necesitan que se les valoren sus progresos y se les dedique un tiempo exclusivo.
  • No conviene que "hereden" todo lo del mayor: juguetes, ropa... Ellos también se merecen tener sus cosas.

Qué supone ser el benjamín de la casa 

El pequeño de la familia cumple con la tarea de cerrar un ciclo, es el último de la saga. Pero no es lo mismo ser el menor de una familia reducida que de una numerosa.

Tampoco lo es el hecho de que se lleve pocos años con sus hermanos, o que aparezca por accidente al cabo de mucho tiempo, o que sea la niña esperada después de un grupo de varones.  

A pesar de las diferencias que puedan marcar estas y otras circunstancias, todos suelen compartir una serie de características generales. 

Rasgos del carácter del hijo pequeño

  • Los tópicos dicen que los pequeños son más zalameros y cariñosos, y también más fáciles de llevar. 
  • Este hecho se explica porque están menos presionados por los padres que los mayores. A los pequeños se les admite más fácilmente la libertad de horarios cuando van creciendo y se beneficiarán de la experiencia de los padres. Pero también suelen ser los más consentidos.
  • La diferencia de carácter entre el mayor y el pequeño es más visible si comparten el mismo sexo. En ese caso, suelen ser completamente opuestos. 
  • En general suelen ser más mimosos, una actitud que responde a la necesidad de hacerse un hueco en la familia, para no verse aplastados por el peso de los otros hermanos. 
  • Aunque los benjamines son habitualmente más sociables, alegres, traviesos, graciosos y tolerantes, también tienen sus dificultades, ya que la competencia y las comparaciones con los otros hermanos pueden ser muy asfixiantes y crear rivalidades, sobre todo cuando son del mismo sexo y el primero es “brillante y perfecto”.

Consejos prácticos para los padres

  • Hemos de favorecer una buena relación entre hermanos, evitando establecer rivalidades entre ellos. · Uno de los principios fundamentales es no establecer comparaciones.
  • Hay que fomentar los aspectos positivos que se dan en las relaciones entre hermanos, para que se mantengan lo más cohesionados posible.
  • No se debe olvidar que cada hijo merece un trato particular en función de sus necesidades y características.

¿Qué ocurre con los hermanos gemelos?

Los gemelos comparten muchas cosas, lo que hace que se establezca una gran influencia mutua.
Si son del mismo sexo, tendrán más cosas en común, pero también tenderán a competir más y tratarán de diferenciarse. 

En casos extremos, por el contrario, pueden crearse relaciones simbióticas, de gran dependencia del uno hacia el otro, con muchas dificultades para separarse y para dejar participar a terceros en sus juegos. 

Todos estos aspectos se verán más o menos potenciados en función de si hay mas hermanos, su sexo y del trato que reciban de la familia y en la escuela.

Consejos prácticos para los padres

  • Al principio son más dependientes entre sí que otros hermanos. Para un buen desarrollo debemos hacerles sentir que son personas autónomas, con personalidades distintas.
  • Conviene que puedan tener amigos distintos y que realicen actividades que les separen un poco.
  • Es importante no potenciar su parecido, vistiéndoles y peinándoles del mismo modo, sino más bien destacar sus particularidades y adaptarnos a sus necesidades individuales.
  • Aunque sean gemelos hay que respetar las diferencias en su ritmo de maduración y aprendizaje.

Cómo ser mejores padres cuando se tiene más de un hijo

Ser padres es una difícil tarea que se multiplica exponencialmente con la llegada de cada nuevo hijo.  A la propia evolución individual y de la pareja se añaden las características de cada etapa en la vida de nuestros hijos: la infancia, los amigos, la adolescencia... 

Eso obliga a tener que adaptarse continuamente a cambios, lo que hace imposible pensar en fórmulas mágicas y reglas fijas en la educación de nuestros hijos.

Pero tener presentes una serie de reflexiones puede allanar el camino:

  • Hay que procurar ser ecuánimes y educar a los hijos de edades y personalidades distintas teniendo en cuenta el orden que ocupan en la familia. 
  • Es importante no centrar la atención en uno de los hijos. Un día dedicaremos más tiempo a uno, si lo necesita, y el siguiente al otro.  Cada hijo merece un tiempo exclusivo, puede ser un ratito por la noche o una tarde de cine. 
  • Sea cual sea su edad, nuestros hijos siempre necesitan de nuestra presencia, seguridad y afectividad. Debemos procurar ponernos en su lugar y comprender lo que sienten.
  • Hay que demostrarles que sus particularidades personales y el momento que atraviesan no inciden en el cariño que sentimos hacia ellos. 
  • El diálogo y la comunicación son las principales herramientas en la educación de los niños,y debemos emplearlas desde el primer momento. 
  • Hay que respetar el ritmo de crecimiento de cada uno, sin presionarles. 

¿Amigos o rivales? ASí se mejoran las relaciones entre hermanos

Las relaciones entre hermanos preocupan especialmente a los padres. Estos consejos pueden ser útiles:

  • Hay que evitar caer en el tópico del amor fraternal idealizado, porque igual que existe cariño entre ellos, también se da una gran dosis de rivalidad.
  • La competitividad entre hermanos es inevitable. Como los celos, son un sentimiento universal, que se caracteriza por el miedo a ser desposeído de lo que se tiene. Aunque nos cueste entender sus explosiones de rabia, hemos de verlas como normales cuando se dan dentro de unos límites.
  • Las peleas entre hermanos forman parte del proceso de socialización y preparan el terreno en la adaptación social. Con ellas, aprenden a defender sus derechos y a luchar por sus convicciones, al tiempo que reafirman su personalidad.

Para mejorar la relación entre hermanos es preciso:

  • Que sientan que cada uno de ellos es especial para nosotros y tiene su lugar en la familia. 
  • Demostrarles que aunque no reciban siempre el mismo trato, se les quiere por igual.
  • Evitar las discriminaciones sexistas en las tareas.
  • Dejarles expresar sus disputas evitando caer en el papel de árbitros o jueces; son ellos los que deben resolver sus conflictos aprendiendo a discutir sin pelearse.