El efecto marshmallow: por qué vale la pena esperar en la vida

Esperar tiene mala fama, aburre, hace perder tiempo y provoca estrés. Pero todo el mundo puede hacer algo para afrontar mejor las esperas, y el 'efecto marshmalllo' demuestra que vale la pena a largo plazo.

Mujer enfadada en un atasco
iStock Photo.Liudmila Chernetska

Esperar en los atascos, al teléfono, en los consultorios médicos... En general, no nos gusta y nos crea un malestar que tiene poca solución. Por eso, hay que enfrentar las situaciones de espera con una actitud diferente: si se anuncia un retraso de una hora en el tren puedes maldecir tu mala suerte o pensar en el tiempo que vas a tener para leer o meditar.

¿te torturan las esperas? 

La paciencia es una especie de generosidad hacia los demás. También es importante aceptar la situación y no luchar contra ella reaccionando de forma agresiva, brusca o insultante.

El humor también es útil: si puedes reírte de los problemas abiertamente, es posible que también puedes abrazar las soluciones.

El sociólogo Andreas Göttlich, de la Universidad de Konstanz (Alemania), que ha investigado el tema de la espera, recomienda aprender a mantener una actitud menos crítica y más relajada. “Si andas constantemente con la sospecha de que te están tratando injustamente o de que alguien está haciendo las cosas mal, la espera será más fácil”, explica.

Puedes aceptar que las cosas toman su tiempo, que las esperas no siempre se deben a una negligencia. No conviene irritarse cuando no tenemos toda la información y, sobre todo, cuando no está en nuestra mano cambiar la situación. 

prepárate para disfrutar de las esperas

Los estudios han demostrado que el tiempo de espera se percibe más agradable cuando las personas saben qué hacer con su tiempo. Por tanto, tiene sentido prepararse para los tiempos de espera.

Puedes llevar siempre contigo un libro, una libreta y un dispositivo con música y pódcast. En este dispositivo puedes llevar también meditaciones guiadas y visualizaciones. Con este equipaje, la espera será, incluso, bienvenida. 

También puedes concentrarte en observar lo que ocurre a tu alrededor. Puedes empezar concentrándote en lo que ves. A continuación, en lo que escuchas. Después, en lo que hueles. 

Lo principal es que pases el tiempo esperando como tu prefieras, entonces estarás fuera del papel de víctima que dificulta la espera.

combatir el sentimiento de impotenciA

Si, pese a todo, la espera te sorprende y sientes enojo e impotencia, mantén la calma. Te ayudará conseguir información: puedes preguntar amablemente, por ejemplo, cuándo sale el próximo tren y cuál ha sido el motivo del retraso.  

Según Göttlich, el pensamiento reflexivo durante la espera es útil. ¿El tráfico está siendo denso y lento? Pensar, "no soy el único que está en esa situación, los demás también tienen citas", sería un diálogo interior más útil que únicamente pensar en uno mismo. 

De hecho, saber esperar tiene ventajas para la sociedad. "Es una virtud social sin la cual una sociedad no puede funcionar", llega a afirmar el sociólogo Göttlich, porque cuando una persona espera otra persona puede beneficiarse, como ocurre, por ejemplo, en el tráfico (si por egoísmo no se hiciera caso del semáforo, el atasco simplemente no se solucionaría y se convertiría en un conflicto mucho más grave). En lo personal, una mayor tranquilidad en la espera no sólo trae la ventaja a corto plazo de evitar la irritación, sino también más éxito a largo plazo.

Efecto marshmallow: los que esperan son recompensados

Göttlich se refiere al llamado "experimento del marshmallow" (malvavisco o nube) con niños en edad preescolar en Estados Unidos. Los investigadores de la Universidad de Stanford, dirigidos por el psicólogo Walter Michel, ofrecieron a los niños una pequeña recompensa inmediata (una nube) o dos recompensas pequeñas ( es decir, una recompensa más grande) si esperaban 15 minutos.

En estudios posteriores los investigadores encontraron que los niños que eran capaces de esperar más por el premio conseguían mejores resultados en su vida en diversos aspectos, como los estudios o el peso corporal.  

Sin embargo, más allá del factor individual, la capacidad de esperar también está condicionada por la cultura. El mismo estudio con los marshmallows comprobó que los niños de Camerún eran más capaces de esperar que los norteamericanos. En los países con más recursos materiales, a las personas les cuesta enfrentarse con el sentimiento de injusticia e incertidumbre. 

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