Cocina fácil

Los 11 mejores utensilios para hacer una mermelada perfecta

María del Mar Jiménez

Los ingredientes usados y la técnica a la hora de elaborar una mermelada influyen en el resultado final pero si tienes los utensilios adecuados las probabilidades de lograr una mermelada perfecta se multiplican. Estos son los 11 gadgets para preparar recetas que te van a facilitar la vida.

Preparar mermeladas casera ses una estupenda opción para aprovechar excedentes de frutas o verduras y, además, tenerlas a mano en casa siempre nos puede alegrar muchos desayunos o meriendas. Sin embargo, como todo en esta vida, preparar una buena mermelada casera también tiene "secretos". Disponer de los utensilios apropiados para preparla garantizan un resultado final satisfactorio.

La mermelada tradicional –la que que elabora desde hace siglos para conservar la fruta– no es más que es una cocción de fruta madura con azúcar o endulzante que batimos según la textura deseada. Sin embargo, en la actualidad se prefiere preparar versiones de mermeladas más sanas, como por ejemplo mermeladas raw (en crudo con semillas de chía para engordar) o mermeladas sin azúcar con alternativas dulces como xilitol, azúcar de coco, agave crudo, concentrado de manzana, orejones, dátiles u otras frutas secas o estevia.

A pesar de la diferencia, poco difieren las mermeladas de hoy de las clásicas tanto en su proceso de elaboración como en la conservación (al baño María). Pero, ¿qué utensilios necesitamos para conseguir una mermelada perfecta? Aunque el tiempo y la tecnología nos ofrecen novedades como pasteurizadores, la realidad es que podemos elaborar riquísimas mermeladas caseras como nuestras antepasadas solo con la ayuda de algunos enseres muy sencilles pero tremendamente útiles.

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1. Un buen cuchillo o pelador para pelar ciertos ingredientes

El pelar o no pelar la fruta antes de hacer la mermelada es una decisión que depende del tipo de fruta y de los gustos personales. No necesitamos pelar los albaricoques o ciruelas muy maduros –porque se desharán en la cocción y desaparecerán al batirlos– pero igual preferimos pelar las manzanas y las peras cuya piel es más gruesa.

Aunque algo de piel siempre viene bien porque, junto con las semillas, es la parte de la fruta que más pectina contiene. Para no llevarnos toda la piel por delante necesitamos un buen cuchillo pelador que nos permita dirigir bien el corte.

Este es un buen cuchillo en el que invertir

2. Deshuesadores

Los deshuesadores no son imprescindibles, pero facilitan mucho la tarea a la hora de para preparar mermeladas de cerezas. También sirven para aceitunas

3. Cazuelas u ollas

Cuanto más anchas mejor –siempre adaptadas al tamaño de nuestros fuegos– porque podemos remover mejor la mermelada y evitar que se pegue al fondo y porque facilita la evaporación del líquido. Se llena solo hasta la mitad, o poco más, para que no rebose cuando empiece a hervir. Respecto a los materiales, apostamos por materiales seguros como acero inoxidable o cerámica libres de tóxicos y metales pesados.

4. Cuchara de madera para remover

Con este material natural evitamos que se rallen algunos tipos de cazuela.

5. Espumadera para “espumar”

Espumar consiste en retirar la espumita que sale con la cocción de algunas frutas. Pueden ser de metal o silicona porque solo tocan el alimento y no la cazuela como el caso anterior. Se recomienda espumar la mermelada al final y no hacerlo constantemente mientras cuece para no perder pectina.

6. Batidora de brazo

La para batir los trozos de fruta cocida resultante en función de la textura deseada: desde muy homogénea a con trocitos de fruta. ¡Cuidado porque la mermelada caliente puede provocar quemaduras graves en la cocina!

Esta es una buena batidora

7. Botes de cristal para envasar

El cristal es el material más atóxico y resistente para las conservas. Existen distintos tipos de recipientes a elegir por tamaño, forma y tipos de tapa. Desde los clásicos botes de rosca hasta los denominados “tarros de los mil usos” que cierran herméticamente mediante un sistema especial de autosellado y el alimento siempre está en contacto con el cristal. Son apilables, higiénicos y muy polivalentes (aptos para congelar, almacenar alimentos, hornear o servir postres individualmente porque aguantan muy altas temperaturas).

Este tarro es muy útil

8. Embudos especiales

Existen embudos de acero, silicona o plástico sin BPA que se adaptan a los distintos anchos de los botes evitando salpicaduras y facilitando mucho la tarea. Es una pequeña inversión que merece la pena.

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¡A la rica mermelada casera y saludable!

9. “Mermeladeros”: máquinas de pan y robots de cocina

Aunque no existen electrodomésticos específicos para elaborar mermeladas, sí hay otros multifuncionales que nos permiten elaborar todo el proceso de la mermelada y no solo la pasteurización. Hablamos de panificadoras eléctricas entre cuyas funciones está el cocinar la mermelada durante el tiempo necesario o robots de cocina que cuecen y baten a la vez.

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10. Envases para servir la mermelada

Los recipientes decorativos sirven para servir nuestras mermeladas caseras y lucirse en la mesa del desayuno o té.

Sea de forma clásica o más tecnológica, las mermeladas de temporada seguirán siendo una de las opciones más golosas para conservar los frutos de la naturaleza.

Este es un buen embudo de acero

11. Pasteurizadores eléctricos

Aunque las mermeladas caseras nos duran de varios días a semanas en la nevera, según la cantidad de azúcar o tipo de endulzante, la mejor opción para conservarlas durante mesas es la pasteurización. Se trata de hervir los botes rellenos de mermelada y bien cerrados en una cazuela con agua hirviendo durante unos 20 minutos.

  • Estos aparatos controlan la temperatura con un termostato -cubren de 0 a 100º- y optimizan el proceso de ebullición. Son adecuados para personas que elaboran muchas conservas o que buscan un manejo muy sencillo y no cargar pesos. Lo ideal es tenerlos cerca de un fregadero.
  • También sirven para preparar estofados o guisos en gran cantidad y caldos que se pueden servir individualmente mediante el grifito.

El mercado nos ofrece pasteurizadores de distintas capacidades, 12, 19 o 28 litros que harán esta etapa más cómoda, limpia y segura porque colocamos los botes en el interior de estos contenedores de acero llenos de agua, ajustamos la temperatura y tiempo –según sus instrucciones–, encendemos el botón y funciona automáticamente sin que nos salpique agua hirviendo y sin riesgos. Después, se vacía el agua mediante u grifito.

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