Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García

Sin carne

Cómo cocinar con soja texturizada

La soja texturizada se ha convertido en un substituto de la carne muy popular, pero aún hay muchas dudas alrededor de cómo cocinarla o cómo hidratarla.

Cocinar con soja texturizada

La soja texturizada es un producto muy versátil que se ha popularizado mucho en los últimos años. Ya la venden en casi cualquier supermercado.

Está muy bien porque tiene una buena cantidad de proteínas y nos sirve para un montón de cosas, sobre todo como sustituto de la carne.

Guía completa para cocinar con soja texturizada

Podéis encontrar muchos tipos de soja texturizada con diferentes formas y composiciones, pero hablaré de las más comunes ya que os dará una idea general (se cocinan igual).

Las variedades más comunes que encontraremos son soja texturizada fina (las hay más o menos finas, unas que parecen casi polvo y otras con más forma; os recomiendo las segundas), gruesa (en trozos medianos más o menos redondeados) y filetes de soja (son rectángulos, parecen como cortezas de trigo).

La soja texturizada fina es la que más utilizo. Para principiantes en la cocina vegetariana y vegana es una gran aliada ya que sustituye muy bien a la carne picada a la hora de hacer boloñesas, lasañas, pizzas, hamburguesas, etc.

La soja texturizada gruesa la utilizo para hacer guisos, potajes, en ocasiones brochetas y similares. Tienen tamaño “bocado” y no se deshacen, así que para todos estos platos viene genial.

Los filetes de soja texturizada te pueden sacar de un apuro en un momento. Hidratar, dorar y ya tienes un plato perfecto para acompañar con verduras y/o cereales.

Cómo hidratar la soja texturizada

La soja texturizada viene deshidratada. Es decir, que los trocitos de las bolsas no contienen agua, pesan muy poco, ocupan bastante poco y se pueden guardar durante mucho tiempo. Para hacerla más comestible hay que hidratarla, y para ello se puede hacer de dos formas:

  1. Dejándola en remojo
  2. Con la cocción del plato

Si la hidratamos dejándola en remojo con agua. En general necesita el doble de agua (en volumen), la absorberá y crecerá un montón.

Esta soja ya hidratada es mejor saltearla o dorarla con especias, ya que tiene poco sabor y está fría. Al cocinarla a la sartén con un poco de aceite de oliva y condimentos absorbe esos sabores y adquiere mucha mejor textura.

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Qué recetas podemos preparar

Algunas sojas texturizadas tardan más que otras en hidratarse y lo hacen mejor en agua caliente que fría. Por eso y para ahorrar tiempo lo que suelo hacer, por ejemplo, con la soja texturizada fina, es ponerla en la sartén a fuego medio con las especias y aceite de oliva, añado un chorrito de salsa de soja y algo más del doble de agua y dejo que se haga hasta que no quede líquido. Entonces solo hay que saltearla o añadirle alguna salsa al gusto, por ejemplo salsa de tomate casera, y ya tendríamos una salsa boloñesa.

Con este mismo método hago la soja texturizada para las pizzas. Procuro que no se reseque (porque ya lo hará en el horno) y muchas veces le hago una salsa que le dé jugosidad sin que se seque ni se queme al horno (por ejemplo una barbacoa suave).

Así también tienes relleno para tacos, empanadas, canelones, etc.

Para hacer hamburguesas no hago ni lo uno ni lo otro: dejo que absorban el líquido de la masa. Me aseguro de utilizar ingredientes jugosos como calabacín o pimientos, añadir líquido si fuese necesario (agua o bebida de soja) y después de mezclarlo bien lo dejo reposar. De esa forma la soja se hidrata y me queda una masa lista para dar forma.

La soja texturizada, sea fina, gruesa o en filetes, no es pegajosa. Es decir, no puedes coger un puñado de soja texturizada hidratada, aplastarlo y hacer una hamburguesa. Necesitarás otros ingredientes que provean de esa función.

Mi favorito para ello es la avena en copos. Con la humedad justa y removiendo bien haces que salgan al medio los almidones y gomas de la avena, que harán que todo quede amalgamado y no se desintegre. También ayudan con esta función hortalizas como la zanahoria cocida, calabaza (cocida o asada) o patata (también cocida o asada).

Para la soja texturizada gruesa pienso primero qué tipo de plato quiero hacer. Si es para un guiso o potaje me gusta hacerla aparte y añadirla cuando ya está dorada, porque tiene mejor sabor y textura, pero no hay problema en añadir un buen puñado de soja texturizada gruesa desde el principio de la cocción del caldo. Lo único diferente es que en ese caso la soja estará más blandita y con un sabor más suave.

Si quieres que se parezca más a los guisos tradicionales, hazla aparte a la sartén, con sus especias y aceite, añade el agua, deja que se cueza y se evapore todo y hazla hasta que se dore. Entonces agrégala a tu guiso.

Los filetes de soja, al ser más gruesos, también pueden tardar más en hacerse. Para estos lo que recomiendo es hervirlos en una cacerola con algunas especias suaves (o caldo de verduras) y una vez tiernos dorar a la sartén con tomillo, aceite, orégano (u otras especias) y al final un chorrito de salsa de soja para terminar de dorarlos.

Los filetes de soja, una vez hidratados, se pueden guardar en la nevera, en un envase bien cerrado, hasta 4 días. Así tienes para cualquier momento ya tiernos. Puedes empanarlos, rebozarlos o simplemente hacerlos a la plancha que quedan estupendos. Te sirven para bocadillos y sándwiches y para acompañar cualquier comida.

Al ser un alimento que se hace rápido no aconsejo cocinar la soja texturizada hasta que la vayas a usar. Además, deshidratada aguanta un montón en la despensa. Guárdala en un bote con tapa hermética y te durará más de 6 meses.

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