Solsticio de invierno 2022: cómo te influye y los rituales con los que puedes celebrarlo

Los rituales del solsticio de invierno te permiten celebrar la noche más larga del año dejando atrás lo que te pesa y sembrando la semilla de tu intención.

rituales solsticio
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Se acerca el final del año e inevitablemente lo vivimos como un cierre de ciclo. Para algunos, este momento de cierre de “año” se da la noche del 31 de diciembre, en Nochevieja, y por eso existen tantos rituales para fin de año. Para otros, la fecha de cierre de ciclo se da con el solsticio de invierno en el hemisferio norte y con el solsticio de verano en el hemisferio sur.

En el solsticio se produce el cambio de estación: en una mitad del planeta se inaugura el invierno; en la otra, el verano. Pero también es un momento mágico, tanto desde el punto de vista de la astronomía como desde el punto de vista de la espiritualidad y el crecimiento personal.

¿Qué sucede en el solsticio de invierno?

El solsticio es el momento en el que el Sol se encuentra a la máxima distancia angular del ecuador terrestre, lo que hace que los rayos solares incidan más indirectamente sobre el ecuador y más directamente sobre uno de los hemisferios terrestres. Esto se produce debido a la inclinación del eje de la Tierra en su órbita alrededor del Sol, una inclinación sin la cual no existirían las estaciones del año.

Cada año se producen dos solsticios, uno en diciembre y otro en junio. En el solsticio de diciembre el Sol incide más directamente en el hemisferio sur, sobre el trópico de Cáncer, de ahí que en el hemisferio norte se conozca como solsticio de invierno y haga más frío, y que en el hemisferio sur el mismo solsticio se llame solsticio de verano.

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La noche más larga del año y el comienzo del invierno

El solsticio de diciembre de 2022 se produce el miércoles 21 de diciembre a las 22.49 hora peninsular española aproximadamente y supone un gran punto de inflexión: debido a que la inclinación del eje terrestre es la mayor que puede darse respecto al Sol, es uno de los dos momentos del año (el otro es el solsticio de junio) en los que más diferencia hay entre la noche y el día, de modo que en un hemisferio se vive la noche más larga del año y en el día más corto del año, y en el otro hemisferio al revés, la noche más corta del año y el día más largo del año.

En el hemisferio norte, pues, el 21 de diciembre tendremos el día más corto y la noche más larga del año. Es también cuando empieza el invierno.

Durante el solsticio de diciembre o solsticio de invierno en el hemisferio norte, además, el Sol entra en el signo de Capricornio y, en la elipse que hace la Tierra al girar en torno al Sol, el gran astro se encuentra muy cercano a nuestro planeta, casi en su punto más cercano (el momento de máximo acercamiento se conoce como "perihelio" y llega dos semanas después, a principios de enero).

Tal vez te preguntes cómo es posible que haga más frío en invierno en el hemisferio norte, si el Sol está más cerca de la Tierra... El calentamiento de la superficie de la Tierra se da más por el ángulo de incidencia que tienen los rayos solares en nuestro planeta que por la proximidad entre ambos cuerpos. De ahí que, en el invierno del hemisferio norte, al incidir los rayos con mucha inclinación el Sol caliente muy poco, al contrario de lo que sucede en el hemisferio sur, donde inciden más perpendicularmente.

Rituales del solsticio de invierno

El perihelio, el momento en que el Sol está más cerca de la Tierra, llega poco después del solsticio de invierno y es un fenómeno astronómico que incide de forma muy directa sobre los ciclos de la naturaleza.

Si observamos las plantas, parece que algunas murieran al perder todas sus hojas y parecer casi sin vida y otras se paralizasen. También podemos observar esta influencia en los animales, que se retiran a descansar para pasar el invierno o bien ralentizan esa “loca” actividad que despliegan en primera y verano.

Como seres que habitamos este planeta es lógico que también nos veamos influidos por esta energía. Aunque pueda parecer que vivimos al margen de los ciclos naturales y estos nos puedan parecer invisibles, también influyen en nuestro cuerpo físico y emocional.

A lo largo de la historia, nuestros predecesores que parecían estar más conectados con la naturaleza y los ciclos vitales, tal vez porque tenían menos entretenimientos, han honrado este momento del año con multitud de celebraciones y de rituales. En función del lugar del planeta y, sobre todo, del hemisferio esas celebraciones eran diferentes.

Tal vez, la celebración o acontecimiento más conocido sea el que se llevaba acabo desde hace unos 5.000 años en el monumento megalítico de Stonehenge (Gran Bretaña). En el día del solsticio de invierno, los rayos del Sol se proyectaban a través de las piedras del monumento sobre la piedra central que se considera el altar o piedra de los sacrificios. Este espectáculo visual sigue atrayendo a numerosos espectadores cada año.

Otro ritual a veces menos conocido, aunque con mucha influencia hoy día, es la celebración de Yule, originaria del Norte de Europa. En él se colocaba un árbol dentro de las casas y se sacrificaba una cabra en honor a Thor (dios del trueno). Es curioso cómo, con los años, esto se ha ido transformando en el abeto navideño y, por curioso que parezca, la cabra ha terminado siendo Papa Noel (el portador de regalos en vez de ser la ofrenda).

Son muchísimas las culturas que celebran este día dando la bienvenida al invierno. De forma literal y simbólica, el solsticio de invierno es el momento a partir del cual la luz gana a la oscuridad, pues las noches se van haciendo más cortas. Aunque en los últimos años el interés por la astrología y los rituales ha aumentado, no se trata de algo nuevo, sino de una tradición ancestral que merece algo de nuestra atención.

Mientras muchas personas celebran en estas fechas unas fiestas que, a veces, no saben ni de dónde vienen, también hay otras a las que les gusta más celebrar estos momentos mágicos de conexión con la vida y sus ciclos con rituales espirituales basados en su simbolismo.

Simbolismo y significado espiritual

Desde el punto de vista de la astrología, el solsticio de invierno coincide con la entrada del Sol en el signo de Capricornio, un signo cuyo regente es Saturno, es decir, que es un signo estrechamente ligado con la energía del planeta Saturno.

Se trata del momento de plantar las nuevas semillas que darán sus frutos al final de la primavera, con su máximo de esplendor en el solsticio de verano.

Este momento nos recuerda que cerramos un ciclo completo, anual y de estaciones, para dar paso a una nueva vida o a nuevas intenciones tras el proceso de pudrición y desintegración que se ha dado durante el otoño.

Esto te puede sonar muy de jardinería, pero si prestas atención verás que estos mismos ciclos se dan en los seres humanos: el otoño hace que perdamos el pelo, que nos sintamos un poco más apáticos y como que comenzamos a bajar el ritmo. El cuerpo nos va pidiendo otro tipo de alimentos (si es que nos paramos a escucharlo) y nuestras actividades de ocio cambian de escenario.

Por todo ello, el solsticio de invierno nos invita a la introspección más profunda, a soltar todo aquello que llevamos arrastrando durante todo el ciclo y que ya tienes claro que no tiene sentido alguno seguir sosteniendo.

Aprovecha la energía de cierre de proceso para tirar todo lo que no necesitas y proyectar o plantar la semilla de eso que te hace vibrar y sonreír cuando lo piensas. Recuerda que somos proceso, que estamos continuamente en evolución y cambiando. Aprovecha la energía que nos brinda el Sol para ser quien realmente eres, o al menos para abrir una nueva puerta que te ayude a descubrirlo.

Cómo hacer tu propio ritual de solsticio de invierno

Existen tantos rituales como humanos que están o que ya no están. Por lo que, hagas lo que hagas, estoy convencida que es lo que mejor va contigo y está bien.

En casi todos los rituales, como sucedía en el ejemplo que hemos visto de la celebración de Yule, están presentes el fuego y los troncos de madera. Los árboles son sagrados en muchas tradiciones y son una forma de comunicarnos con la naturaleza.

Ten en cuenta que nuestro objetivo será poner una nueva semilla y atenderla durante los próximos meses para de nuevo quemar en el solsticio de verano y que se fortalezca la intención. Cualquier ritual que hagas con esta intención y la de soltar todo aquello que no tiene nada que ver contigo, será fantástico.

Mi propuesta de ritual, con el que celebro el fin de año y el solsticio de invierno, es una adaptación de uno de mis maestros (Álvaro Remino, espagirista, astrólogo y terapeuta). Se trata de un ritual para contemplar nuestro lado “oscuro” y ser capaces de integrarlo, así como hacemos con nuestro lado luminoso, para vivir plenamente desde las luces y las sombras.

Yo utilizo:

  • Un papel y un lápiz de madera.
  • Una vela de cera natural y algodón ecológico. Para m�� es importante que las velas no sean tóxicas.
  • Un vaso con agua filtrada.
  • Una vela que pongo en un vaso azul o verde, pues no utilizo velas de colores.
  • Un quemador con copal o con incienso de iglesia.
  • Aceite esencial de hisopo, aunque puedes utilizar unas ramas de romero o unas hojas de roble o ramas de pino.

Para hacer el ritual, coloca todos los elementos (excepto papel y lápiz) de una forma bonita delante de ti. Si tienes posibilidad de hacerlo cerca de un fuego, aprovéchalo.

  1. Siéntate en el suelo o en una silla erguido.
  2. Enciende la vela normal, luego la azul, prende el copal y pon el difusor, si has puesto un aceite esencial.
  3. Haz tres respiraciones profundas o las que necesitas para tranquilizar la mente y conectar con el momento. Y deja que tu intuición traiga a tu mente aquellas cosas del año que te gustaría dejar en este momento.
  4. Cuando lo tengamos claro, escríbelo en el papel y quémalo con la vela azul agradeciendo lo que sea que te ha enseñado. No te enredes, hazlo sin pensar.
  5. Luego mira fijamente a la vela amarilla, como se hace en la meditación trataka, y permite que la nueva semilla de lo que deseas para el próximo periodo se instaure en ti de forma natural. Mantente en esa meditación el rato que consideres oportuno.

A mí me gusta terminar bebiendo el agua que tengo delante para que su energía permita que la información se asiente con mayor facilidad allá donde tenga que hacerlo.

No te centres tanto en las cosas que necesitas y presta atención a la intención que tienes en hacerlo.

Si hay algo que no tengas en casa, no te preocupes: no es imprescindible. Te lo digo por propia experiencia: lo importante es lo que realmente deseas hacer y cómo lo haces, no con qué lo haces.

Otros rituales y prácticas espirituales para el solsticio

Otra sugerencia, si practicas yoga, es hacer una meditación trataka (mirar fijamente a la vela) o una sesión de yoga nidra.

Si lo prefieres, también puedes aprovechar el día 21 por la noche para dejar cualquier tipo de comunicación externa y replegarte en tu interior, proporcionarte silencio para conectar, durante el tiempo que desees.

Otra maravillosa opción es dar un paseo, sin escuchar música, sin llevar el móvil e intentando contemplar qué deseo soltar y que deseo que llegue. Si puede ser por un bosque, estupendo, y si ha de ser por una ciudad llena de ruido y gente, también maravilloso.

No necesitas ni un lugar ni unos objetos para poder conectar plenamente contigo mismo. Tan solo tómate un momento y celebrar con gratitud la llegada de la nueva estación y el inicio de este periodo lleno de posibilidades.

Y recuerda: esto lo puedes hacer siempre que lo necesites. Como somos un proceso, estamos continuamente finalizando y comenzando. Disfrútalo y que todo aquello que te haga sentir mejor llene este nuevo año permitiéndote habitarte plenamente.

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