Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García
Trucos de cocina para principiantes

Cocina fácil

15 cosas que querría haber sabido cuando empecé a cocinar

Todo el mundo sabe hervir un plato de pasta, pero si queremos cocinar de verdad, es posible que cometamos una serie de errores de principiante.

Cuando empezamos a cocinar tenemos un montón de dudas y hay cosas que nos cuestan por no conocer o practicar técnicas correctas o no conocer los ingredientes.

Trucos de cocina para principiantes

Hoy os voy a dar unos consejos muy simples y básicos que os pueden hacer la vida más fácil si estáis empezando.

1. No necesitas todos los accesorios de cocina que veas, solo unos cuantos

Una tabla, un cuchillo en condiciones, un rallador y una batidora son suficientes para hacer todo tipo de platos básicos. No necesitas cortadores de mil formas, exprimidores raros, sopletes ni sifones.

2. No pongas las especias encima del extractor o encima de los fuegos

Mejor guárdalas en un armario al lado, donde no entre vapor de las cocciones ni el calor de los fogones. Así te durarán más tiempo y con mejor aroma.

3. Haz el doble

Arroz, quinoa, legumbres en general, mijo… Tardas lo mismo en hacer una taza que en hacer dos, así que haz el doble y guarda en la nevera lo que sobre, así tendrás ingredientes ya hechos para las próximas comidas.

4. Prueba tus comidas mientras las haces

Ante la duda usa una cuchara para probar un poco de caldo, salsa o ingrediente (que ya esté cocinado). Más vale empezar por un plato soso e ir corrigiendo que pasarnos de sal.

Lo mismo con el resto de sabores que vayamos incorporando: especias, salsas, etc.

5. El ajo picado se quema rápidamente

Cuando vayas a hacer un sofrito o una base para cualquier plato, no pongas primero el ajo picado porque se acabará quemando. Pon primero la cebolla, puerro, zanahorias, pimientos, etc, y el ajo después, antes de añadir líquidos.

6. La cebolla caramelizada no debería llevar azúcar

Puede ser frustrante esperar y esperar hasta que esté hecha, pero es la mejor forma de hacer cebolla caramelizada. Para empezar, no hagas una sola cebolla, haz 3 o 4. Tarda casi lo mismo, y con lo que reduce se queda en nada.

Para hacer cebolla caramelizada: pela la cebolla y córtala en tiras finas. Ponla en una sartén grande con una pizca de aceite y una pizca de sal a fuego medio. Cuando empiece a dorarse remuévelo bien y ponlo a fuego lento. Remuévelo cada 5-6 minutos hasta que se caramelice del todo (tarda entre 20 y 40 minutos).

No hace falta que lo estés mirando todo el tiempo, solo vigílalo y remuévelo de vez en cuando. Lo que sí puedes añadir es una pizca de sal y una pizca de bicarbonato (aprox ⅛ de cucharadita para 3-4 cebollas), ya que subir el pH hace que caramelicen más rápido.

7. Para que las verduras se doren, deja de moverlas

Si quieres unas verduras al dente, doradas por fuera pero aún crujientes y que conserven su color, hazlas a fuego más alto, salteándolas de vez en cuando, pero dejando que estén en contacto con la sartén. Si no es imposible que se doren.

8. Usar congelados sin el charquito de agua

Si echamos directamente a la sartén verduras o setas congeladas es fácil que al rato suelten el agua interior que se había congelado. Si quieres evitarlo, deja que se descongelen con tiempo en la nevera y escúrrelas antes de usarlas.

9. Marinar mientras estás fuera

Deja marinando tofu, soja texturizada, seitán, tempeh o verduras antes de irte a trabajar. Cuando vuelvas solo tendrás que hacerlo a la plancha.

10. Remojar mientras duermes o mientras estás fuera

Siempre se ha dicho de las legumbres que “dejar en remojo toda la noche”. Es la costumbre, pero ya no nos levantamos a poner la olla exprés a las 8 de la mañana, más bien nos levantamos y nos vamos a trabajar o a cumplir con otras obligaciones.

Cuando se dice “toda la noche” son unas 8 horas. Las legumbres en general puedes dejarlas más tiempo, especialmente si trabajas a jornada partida. Antes de irte déjalas en remojo, cuando vuelvas solo tienes que ponerlas en la olla exprés y dejar que se hagan.

11. Utiliza los utensilios y accesorios adecuados

  • Pon papel de hornear sobre las bandejas de horno cuando ases verduras, seitán, etc.; cocina con ese mismo papel “en papillote”; utilízalo también para forrar moldes para pan y que no se pegue.
  • Utiliza moldes pequeños para hacer bizcochos y panes (20 cm de diámetro o menos).
  • Usa las bandejas grandes para asar montones de verduras.
  • Saca las bandejas calientes del horno con manoplas que aíslen del calor (no con trapos mal doblados).
  • Dale la vuelta a las verduras con unas pinzas de cocina, no con un tenedor.

12. Deja que se enfríe antes de cortarlo

Cuando hagas bizcochos y tartas deja que se enfríen por completo antes de cortarlos. La estructura interna es mucho más delicada cuando está caliente y nos puede parecer pastosa. Una vez frío puedes cortarlo y servirlo, tendrá una textura mucho mejor.

13. Cualquier guiso, potaje, sopa o caldo sabe mejor con sofrito

Y hazlo casero, no comprado, con ingredientes que fueses a poner de todas formas o que quedan bien con tu preparación. No es necesario añadir tomates a todos los sofritos, puedes hacerlo con cebolla, chalotas y puerro, con cebolla, zanahoria y pimientos, etc. No olvides las especias y una pizca de sal.

14. Mise en place

Ante la duda, antes de cocinar una receta saca todos los ingredientes necesarios y prepáralos (pelar, cortar, lavar, etc), así verás si tienes de todo, si es suficiente, y tiempo suficiente para leer las instrucciones e ir añadiendo los ingredientes sin prisas.

15. Limpia sobre la marcha

Cocinar mola mucho, pero limpiar no tanto. Para que se haga más llevadero, limpia sobre la marcha.

Cada vez que cortes un tipo de verdura en la tabla, pásale una bayeta limpia y húmeda, y de paso limpia la encimera si han caído trocitos. Cuando acabes con la tabla y el cuchillo lávalos en un momento.

Lo mismo con los boles y utensilios que hayas usado. Así después solo tendrás que lavar los platos en los que lo hayas servido y el recipiente en el que lo hayas cocinado.

Deja que se enfríen sartenes y cazos antes de ponerlos en la pila para lavar.

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