Imprescindibles en tu cocina

28 alimentos básicos para una despensa siempre a punto

Si cuentas con una despensa organizada y llena con los básicos imprescindibles, comer sano es una tarea mucho más sencilla. Descubrimos cómo conseguirlo.

Montse Tàpia

Cocinera

Cada familia elabora la lista de la compra según sus gustos y necesidades, pero algunos alimentos son imprescindibles para cocinar rápido.

Conservas, alimentos secos, condimentos básicos... Te contamos cómo organizar tu despensa y tu nevera con un suministro básico para evitar la comida precocinada o a domicilio, más cara y menos saludable.

Si te interesa saber más sobre este tema, quizá te ayude el curso online Cómo organizar tu despensa de Escuela Cuerpomente.

¿Qué básicos hay que tener en la despensa?

  • Pastas secas. Conviene tener variedades para sopa, y para hervir y acompañar con salsa.
  • Pastas frescas rellenas. Según el relleno pueden aportar buenas proteínas. Se cuecen muy rápido.
  • Fideos de arroz o soja. Son una alternativa a la pasta. Se cuecen en pocos minutos y se saltean en el wok con aceite y salsa de soja, verduras o huevo.
  • Cuscús. Una sémola que se cuece en diez minutos y armoniza con todo.
  • Arroz y cereales en grano. Se cuecen para varios días.
  • Harinas y pan rallado. Permiten rebozar, elaborar salsas y espesar guisos, cremas y rellenos.
  • Legumbres. Si se compran secas, que no sean muy viejas. Lo más cómodo es comprarlas hervidas y envasadas.
  • Conservas de verdura. Las latas o conservas de buena calidad, envasadas al vacío y sin aditivos, permiten guarniciones, acompañar pastas y arroces, y salteados rápidos.
  • Chucrut. La col fermentada envasada puede emplearse de guarnición o preparar en ensalada.

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  • Leches vegetales. Para desayunos y la elaboración de salsas.
  • Cereales de desayuno. Mejor copos sin azúcar. Los de avena sirven para croquetas o una sopa.
  • Frutos secos. No se deben comprar grandes cantidades. Los mejores son los que están en su cáscara. Complementan cualquier plato y ofrecen energía saludable.
  • Semillas. De girasol, calabaza o sésamo. Un buen complemento.
  • Levadura de cerveza. Complemento sabroso y que aporta vitaminas extra y proteínas.
  • Aceites, vinagres y condimentos. Sal, azúcar, miel, vinagre de manzana, vinagre de Módena, aceite de oliva...para condimentar y cocinar.
  • Especias. Un toque de curry o de comino pueden alegrar un plato.
  • Bebidas. El agua es imprescindible. Los refrescos azucarados no son recomendables. Los zumos de fruta naturales, sí.
  • Desayunos. Café, cacao, galletas de arroz...
  • Salsa de tomate. Una buena conserva permite improvisar una comida a base de pasta.

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  • Caldos vegetales. Elegir las marcas que no lleven aditivos. Para familias con niños y con prisas.
  • Sopas envasadas frías. Siempre que no contengan aditivos y sin abusar.
  • Pan. Si no se puede comprar a diario, se elige un pan artesano de calidad y se congela en rebanadas dentro de bolsas de plástico. O se puede elaborar en casa con una panificadora y congelar.
  • Tofu y seitán. Frescos, envasados y con fecha de caducidad lejana. Permiten múltiples cocciones.
  • Algas. Un buen complemento y condimento.
  • Salsa de soja. De buena calidad, para dar sabor.

¿Cómo organizar mejor la nevera?

Al igual que ocurre con la despensa, una nevera bien surtida y organizada es fundamental. Además, tenerla al día permite reducir el desperdicio de alimentos.

En tu nevera no deben faltar leches vegetales, verduras, frutas delicadas y tal vez salsas envasadas y encurtidos abiertos.

Todo debe estar tapado con papel film o en tarros de cristal. Las comidas ya cocinadas deben colocarse en un estante separadas de los alimentos frescos.

A veces los restos de una comida se quedan en la nevera durante días y se acaban echando a perder. Una buena política es congelarlos para otra ocasión.

La manipulación incorrecta de las sobras y alimentos cocinados es una de las principales causas de intoxicación alimentaria en el hogar.

Las verduras que no deberían faltar en la cocina son: zanahorias, calabacines, cebollas, patatas, algún pimiento, lechugas y tomates. También ajos y perejil para condimentar.

Luego se puede elegir entre champiñones, alcachofas (cocidas en el microondas o al horno), espinacas de bolsa (escaldadas o al vapor) o espárragos.

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Las ensaladas envasadas, que vienen limpias y listas para ser consumidas, permiten tomar vegetales frescos sin mermas y con variedad de hojas. Solo hay que vigilar las fechas de consumo.

La fruta fresca se puede comprar por piezas, según el consumo. Si se adquieren una vez a la semana se han de elegir piezas verdes y maduras. Solo las más delicadas se guardan en la nevera.

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