Entramos en el ecuador de la primavera y todo es vida a nuestro alrededor. Es un momento de expansión y fructificación en el que la naturaleza derrocha vitalidad, lo que se refleja en la huerta.

No nos faltarán frutas ni verduras para seguir dando un apoyo especial a nuestro hígado y a nuestra vesícula biliar, los órganos que siguen rigiendo en esta época y que más requieren nuestra atención.

En esta fase de expansión no es extraño que nuestras emociones anden un poco más alteradas. En esa estrategia de apoyar al hígado no basta con potenciar los alimentos ligeros y depurativos.

También es importante mantener a raya el estrés, pues afecta especialmente a este órgano y nos resta vitalidad.

El aumento de las temperaturas se debe reflejar, además, en un menor uso de los fogones: horneados, fritos y guisos largos deben ir dejando paso a cocciones más ligeras como el hervido, el vapor o los guisos rápidos. Es oportuno asimismo apostar por prensados, alimentos crudos, sopas ligeras y frutas maceradas.

 

¿Qué alimentos están de temporada en mayo?

La lista de frutas de temporada que puedes incluir en tu cesta de la compra continúa aumentando. Algunas de esas frutas vale la pena aprovecharlas ahora porque, en cuanto apriete el calor, desaparecerán. Otras que empiezan a madurar ahora nos acompañarán hasta bien entrado el verano.

Seguimos encontrando naranjas tardías y pomelos, piña, aguacates, limones y plátanos... y, por supuesto, las frutas primaverales de temporada más temprana y que todavía resisten, como fresas y fresones.

Pero la estrella son las jugosas frutas de hueso, que a partir de este mes llegan con todo su sabor. Los nísperos siguen estando en plena temporada, cada vez más sabrosos. A ellos se suman también los tan esperados albaricoques y, más avanzado el mes, las cerezas.

Poco a poco irán llegando las primeras ciruelas y las nectarinas, un adelanto de otra estrella primaveral y veraniega: los melocotones. Podremos disfrutar del mango, de los primeros melones, de la papaya, incluso del lichi fresco.

La renovación de verduras y hortalizas se nota cada vez más. Acederas, ajos tiernos, rabanitos, zanahorias, espárragos y todas las vainas –guisantes, habas tiernas, judías verdes...– están en buen momento.

Llegan asimismo las patatas nuevas y hierbas aromáticas frescas. Y en los bosques la humedad que han dejado las lluvias de primavera sigue brindándonos deliciosas setas para incluir en los salteados.

Aunque asociamos más las setas con el otoño, es posible encontrar buenas setas en primavera. Además de las colmenillas que hemos incluido aquí, crecen otras como, por ejemplo, senderuelas, setas de cardo, setas de San Jorge o marzuelos.

12 frutas y verduras de la estación: ¡incorpóralas a tu menú!

Estas son las propiedades de las novedades que trae este mes de primavera, con propuestas para incorporarlas a tu alimentación de la forma más sabrosa y saludable:

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1. Albaricoques para tu piel

Como sugiere su color anaranjado, los albaricoques son ricos en betacaroteno, el pigmento antioxidante que con la digestión se transforma en vitamina A. Unos tres albaricoques cubren la mitad de las necesidades de esta vitamina tan esencial para la salud de la piel, el cabello y las mucosas.

La vista es otra de las beneficiadas por esta vitamina. En el albaricoque, por si fuera poco, se acompaña de luteína, que protege la retina y previene la pérdida de visión.

Además aportan buenas cantidades de las otras dos vitaminas antioxidantes, la C y la E, así como buenas dosis de potasio y hierro.

Entre los primeros albaricoques que llegan al mercado abundan las variedades grandes y naranjas. Conviene elegirlos firmes y de color intenso: cuanto más naranjas, más ricos en betacaroteno.

 

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2. Ortigas ricas en hierro contra la anemia

Si te equipas con guantes y una bolsa grande, puedes recoger sin riesgos de picadura esta sabrosa y nutritiva planta silvestre. Debes coger solo las hojas tiernas, las de más arriba, pero no te resultará difícil hacerte enseguida con un buen puñado: cuando le gusta un terreno, crece generosamente.

La ortiga es rica en calcio, hierro y silicio, además de en vitaminas A, C y K. Esta abundancia nutritiva, sobre todo en hierro, la hace muy efectiva para combatir la anemia.

Se considera un remedio depurativo contra el ácido úrico, edemas, dermatitis, piedras en el riñón, cistitis, artrosis, reúma y alergias. Es diurética y elimina toxinas.

Puedes tomarla de diferentes formas:

  • En infusión: se hierve un vaso de hojas en un litro de agua, se deja reposar 10 minutos y se bebe a lo largo del día.
  • En jugo: pon las hojas en remojo unas horas y pásalas por la licuadora. Puedes beber 10-20 ml de ese jugo en dos veces cada día.
  • En tus recetas: resulta deliciosa en sopas y tortillas.

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3. Cerezas depurativas y repletas de antioxidantes

Las cerezas nos invitan a saborear cada una como si fuera la última. Y eso que ahora su temporada acaba de empezar y aún tendremos unos meses para seguir disfrutándolas, por lo menos hasta mediados de verano. Pero no solo deleitan: las cerezas también depuran y combaten la inflamación gracias a sus nutrientes y valiosas sustancias protectoras.

Su gran valor es, de hecho, ese vivo color entre rojo y morado que tanto nos atrae. Ese color se debe a que es una fruta rica en antocianinas, un pigmento antioxidante que contribuye a proteger frente a las enfermedades degenerativas.

Junto a sus azúcares, bien tolerados por los diabéticos, también aportan vitamina C y ácido fólico.

Si la primavera te altera el sueño, serán tus aliadas, pues contienen melatonina.

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4. Lechuga Reina de Mayo

De hojas carnosas y ligeramente moradas, la Reina de Mayo es una de las primeras variedades de lechuga que nos regala el buen tiempo.

Al estar compuesta por casi un 95% de agua, resulta muy ligera: solo 10 calorías por 100 gramos. ¡El resto son todo valiosos nutrientes!

La lechuga aporta fibra que ayuda a estimular y limpiar el intestino, así como abundante ácido fólico y vitaminas A y C. También proporciona pequeñas cantidades de varios minerales, por lo que se considera remineralizante.

Al igual que las cerezas, es tu aliada en primavera. Sin embargo, lo es por motivos diferentes: el látex que contiene el tronco posee un suave efecto calmante que ayuda a conciliar el sueño.

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5. Nectarinas supervitamínicas

Quizá sea un poco pronto para los clásicos melocotones, pero en esta época empezarás a ver ya las primeras nectarinas, que son en realidad una variedad de melocotón. Cuando están en su punto, con la pulpa ligeramente crujiente y repleta de jugo, las nectarinas son una delicia, todo aroma y dulzor.

Su riqueza en betacaroteno, el pigmento antioxidante que en el organismo se transforma en vitamina A, las convierte en aliadas de la piel, la vista y las mucosas. En vitamina C tampoco se quedan cortas. Un ejemplar de 200 gramos cubre un tercio de las necesidades diarias de ambas vitaminas.

Por su fibra y su jugosidad se consideran algo diuréticas y laxantes.

No hay como hincarle el diente a una nectarina, pero también puedes incluirlas en tus smoothies, ensaladas, macedonias e incluso salteados al wok.

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6. Colmenilla, el sabor del bosque de primavera

Conocida con otros nombres como múrgula o morilla, es una de las primeras setas en hacer su aparición en primavera y también una de las setas de mayor valor gastronómico, con un sombrero acolmenado que la hace muy singular.

Debe cocinarse, pero antes hay que lavarla en agua para eliminar la tierra de las celdillas.

Las mejores son las más oscuras. Tienen un olor que puede recordar a las trufas, así que simplemente salteadas, en tortilla o con una crema de leche vegetal, se apreciará todo su sabor.

Se suelen utilizar para secar, aunque al ser huecas también sirven para rellenar.

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7. Espárragos blancos ¡frescos!

Para que podamos disponer de esta delicada exquisitez, los agricultores recolectan los espárragos antes de que salga el sol; así los cuecen y envasan a primera hora sin que pierdan tersura ni aroma. Es un trabajo laborioso, pues se cultivan bajo tierra para que no desarrollen la clorofila, y la extracción debe hacerse a mano.

Los espárragos de Navarra, con denominación de origen, destacan por su sabor y escasa fibrosidad. Y en esta época es incluso posible disfrutarlos frescos.

La campaña de recolección en nuestro país suele tener lugar entre abril y mayo. En ese momento es posible disfrutar del espárrago blanco fresco, una auténtica exquisitez.

Se consideran diuréticos y depurativos, por su contenido en potasio y en el oloroso ácido asparigínico, que estimula la función renal.

Si consigues espárragos blancos frescos, puedes cocerlos en casa y aliñarlos simplemente con un poco de aceite de oliva, pimienta y sal.

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8. Dulces ciruelas rojas con toda su fibra

Las hay de muchos colores, pero las rojas, mientras no llega la tardía ciruela Claudia, son las ciruelas más dulces que se pueden encontrar en primavera en el mercado.

Su conocida riqueza en fibra y efecto ligeramente diurético las convierten en una fruta saciante y muy depurativa, adecuada para problemas de estreñimiento y dietas de control de peso. Además proporcionan vitaminas C, B1 y E.

Las ciruelas se suelen comer como fruta de mesa; sin embargo, también puedes incluirlas en tus smoothies (aprovechando la fibra), añadirlas a una ensalada o un muesli, o combinarlas con alternativas vegetales al yogur.

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9. Cebollino, un toque extra de sabor y salud

Esta planta aromática, una de las "finas hierbas" francesas, es idónea para dar color y sabor a cremas, arroces, ensaladas o unas patatas hervidas. Basta con picar finamente sus hojas y añadirlas frescas antes de servir.

Su sabor recuerda al ajo y la cebolla, sus parientes cercanos, aunque es más suave. Como estos, se considera cardiosaludable y anticancerígeno. Aun en pequeñas cantidades, constituye una socorrida fuente de vitaminas C y K.

Se empieza a sembrar a finales de invierno o principios de primavera. En cuanto sus "tallos" están crecidos, puedes ir cortando lo que necesites.

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10. Melón Galia

Bajo su piel reticulada este melón de origen israelí alberga una pulpa verdosa muy dulce y aromática.

En España se cultiva sobre todo en Murcia y Almería, donde madura bien entrada la primavera e inaugura la temporada de melones.

Como otros melones, se considera un buen aliado frente a la hipertensión y la retención de líquidos. Además es muy rico en vitaminas, especialmente vitamina C, ácido fólico y betacaroteno.

Puedes incluirlo en batidos, macedonias o cremas frías, como un gazpacho de melón.

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11. Lichis, un extra de vitamina C con toque exótico

Esta fruta tropical de origen chino se cultiva en algunas zonas de Canarias, la costa andaluza y la valenciana, aunque cuesta encontrarlo fresco y la mayoría de veces se importa de países como Sudáfrica, Madagascar o Tailandia.

Seguramente habrás tenido la oportunidad de probar los lichis en almíbar, pero si los encuentras frescos ¡no lo dudes! Bajo su piel rojiza y escamosa, se esconde una pulpa suave y de color claro con un delicioso sabor dulce y un sutil aroma a rosas.

No solo pueden poner el toque exótico en tus postres y ensaladas. Cada lichi es, además, una pequeña bomba de vitamina C.

Si tienes dudas a la hora de elegirlos, recuerda que cuanto más frescos más tierna y clarita será la piel. Cuando el lichi envejece, la piel pierde su tono rosado y se oscurece, volviéndose marrón y más dura.

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12. Patatas nuevas, más tiernas y digestivas

La piel fina y dorada de las patatas recogidas en primavera antes de su maduración completa oculta una pulpa fina, sabrosa y más fácil de digerir que la de otras patatas recogidas más tarde.

Se trata de las llamadas patatas nuevas, o primor cuando se comercializan recién recogidas, y pueden comerse sin pelar para aprovechar mejor sus nutrientes.

Las patatas aportan abundante potasio y vitaminas del grupo B. Contienen, además, algo de hierro.

Y son menos calóricas de lo que se suele creer: 70 calorías por 100 gramos. Eso sí, los diabéticos deben comerlas con moderación, pues pueden provocar aumentos rápidos de la glucosa en la sangre.

Mayo también es un buen mes para...

Si hay un buen momento para incluir flores de primavera en tus platos es ahora: mayo es el mes de las flores y te ofrece muchas donde elegir.

También puedes recoger flores de uso medicinal para tus infusiones, como por ejemplo las del espino albar. Con ellas y las hojas se obtiene una infusión relajante que regula la tensión arterial y el ritmo cardiaco.

Sigue siendo una época idónea para recolectar plantas silvestres comestibles para preparar frescas ensaladas y salteados.