Vivir con el filtro de la meditación: una forma de llenar tu vida de sentido

La actitud meditativa ayuda a encontrar la belleza y a vivir la vida sintiendo y aceptando mejor nuestro mundo emocional. ¿Te animas a ponerte el filtro de la meditación?

Vivir el presente con el filtro de la meditación
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La meditación es el filtro que desearían tener todas las influencers en sus redes sociales. De repente, las fotografías y los vídeos más cotidianos tomarían un aire de película, como de situación importante e irrepetible.

Con ese filtro seríamos capaces de sentir, aceptar y gestionar nuestro mundo emocional. Veríamos belleza en la hoja que cae del árbol, en el bebé que duerme plácidamente tumbado en su carrito o en el perro que persigue a una paloma porque quiere jugar. Tendríamos palabras más amables con nosotros y con los demás y podríamos desapegarnos de los resultados disfrutando de verdad del camino.  

El filtro de la meditación para una vida con sentido

Si viviéramos el día a día con esa mirada todo nos resultaría auténtico: saborearíamos el desayuno como si nunca fuera a existir la hora de la comida, nos daríamos todos los besos como si fueran el primero, los colores de la puesta sol nos parecerían celestiales y viviríamos cada instante sabiendo que nunca volverá. 

Los periodistas se volverían locos buscando al creador del filtro de la meditación, le harían toda clase de preguntas: ¿cómo se le ocurrió la idea?, ¿es verdad que se aprecian más los colores, los olores, los sabores y la vida en general?, ¿es cierto que uno se emociona ante las cosas más sencillas?, ¿cómo podemos instalar el filtro? 

Y a esa última pregunta, creo que puedo responder. Instalar el filtro de la meditación es una operación sencilla, aunque requiere de perseverancia. Para disfrutarlo no vas a necesitar ninguna red social, tampoco tienes que comprar incienso ni velas aromáticas. 

Cómo usar el filtro de la meditación

Debemos empezar desmontando los mitos que podamos tener sobre la práctica meditativa:

  • Nada tiene que ver con dejar la mente en blanco. Es totalmente normal que te visiten pensamientos, que sientas incomodidad y que quieras dejarlo a la primera de cambio. Pero debes saber que nunca se medita mal. Cualquier pequeño intento es un gran éxito. 
  • También, el espacio de meditación es un paréntesis para quitarte de encima la autoexigencia y sentir que te acompañas a ti mismo en todo lo que te sucede sin castigarte o pedirte más. 
  • La práctica meditativa es una gozada, porque en ella vives en profundidad el hecho de no necesitar nada para ser merecedor de amor. Por el simple hecho de respirar y de vivir en este mundo ya te mereces todo el amor del mundo. No es necesario conseguir nada, ni tener más dinero, ni una casa más grande, ni un coche más caro. Respiras y solo por eso te lo mereces todo. 
  • Por último, háztelo fácil. Puedes aprovechar el rato que pasas cada día en el transporte público yendo al trabajo o el momento de antes de ir a dormir. Tampoco necesitas estar en una postura imposible para meditar. Siéntate en una silla y ya está. 

3 pasos para la meditación

Los siguientes pasos son muy agradables, ya verás:

1. Fíjate en la respiración

Empezaremos apreciando el hilo que nos conecta con la vida: la respiración. Ella será nuestra guía para reconocer cómo nos estamos sintiendo:

  • Si siento angustia, las respiraciones son entrecortadas.
  • Si siento miedo, retengo el aire.
  • Si siento calma, disfrutaré de unas exhalaciones largas y profundas. 

Para una buena respiración consciente y sanadora, debemos tomar el aire por la nariz y llevarlo al vientre.

Al principio, te podría ayudar colocar una mano en el pecho y otra en el ombligo, porque te harás más conocedor de hasta donde viaja el aire. Tómate tu tiempo y sencillamente respira.

Es una práctica maravillosa y super liberadora. No tienes que hacer nada. Respira. 

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2. Presta atención al momento presente

El segundo paso es hacer las cosas de verdad, estar por lo que tienes que estar. Cuando paseo, me maravillo por el crujir de las hojas en mis zapatos, por el aroma que desprende el campo, por el sol que acaricia mi piel.  

Si te sientas a meditar, te darás cuenta de lo difícil que es lo que estás haciendo. Por ese motivo, podría ayudarte practicar una buena relajación corporal. Si el cuerpo está más calmado y tranquilo, tu mente se aserenará y le costará más irse del presente. 

Te gustará la técnica de relajación corporal progresiva de Jacobson, que ha ayudado a mucha gente, y no solo porque es muy eficaz, sino también porque tiene bastantes años de historia. La desarrolló el doctor Edmund Jacobson en 1938 en Estados Unidos. Es muy sencilla de practicar y completamente indolora. 

  1. Sencillamente, tienes que ir tensando y destensando los grupos musculares. Lo importante es que te des cuenta de cómo notas cada grupo muscular cuando está relajado.
  2. Recuerda bien su sensación: el músculo pesa y se siente tranquilo.
  3. Cuando destensas la musculatura, puedes aprovechar para realizar una exhalación más fuerte y sentir que liberas tensión y malestar.

3. Da las gracias

El tercer paso es el más bonito de todos: el agradecimiento. Dar las gracias por tener unos hermosos ojos que te permiten leer, por las manos con las que acaricias, por los oídos con lo que escuchas la música de tu grupo favorito, por la comida caliente, por el techo sobre tu cabeza, etc.  

Cuando te sientes a meditar, aprovecha para imaginar el rostro de tus personas queridas y darles las gracias por estar en tu vida, da las gracias por la salud y por todo lo que hayas hecho durante el día que te haya hecho sentir bien y en paz. 

Instalar en nuestra vida la actitud meditativa puede resultar abrumador al principio, pero en realidad es encontrar la belleza en nuestra propia piel y vivir la vida bajo nuestra propia influencia. 

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