Tratar las piernas inquietas

Tratamiento natural

6 remedios para tratar en casa las piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas afecta en algún momento de la vida a una de cada diez personas. Puedes combatirlo con medidas naturales.

Claudina Navarro

¿Unas extrañas sensaciones en las piernas te impiden conciliar el sueño por las noches? Te ofrecemos información acerca del síndrome de las piernas inquietas y algunos remedios para combatirlo en casa.

El síndrome de las piernas inquietas impide un buen sueño. En los momentos de descanso o justo antes de dormirse, los afectados notan unos pinchazos, tensión u hormigueo en las piernas, y para mitigarlo sienten la urgencia de cambiar de posición, levantarse y caminar. En la literatura médica se denomina a menudo a los afectados como "andadores nocturnos" (nightwalkers).

¿Qué es el síndrome de las piernas inquietas?

No es un trastorno inicialmente grave, pero sí muy molesto y desasosegante. Se estima que el síndrome de las piernas inquietas – también conocido como síndrome de Ekbom– afecta a una de cada 10 personas y puede manifestarse de forma esporádica o hacerse crónico.

Sus causas son desconocidas, pero tiene un componente genético, pues hay familias más afectadas que otras. Las mujeres mayores son el grupo más afectado.

Este síndrome, como su nombre indica, suele afectar a las piernas, aunque puede aparecer también en los brazos. Los síntomas aparecen o se intensifican por la noche. No suele producir dolor, pero las molestias resultan muy desagradables.

Como no permite conciliar un sueño profundo y reparador, el trastorno se relaciona con problemas de concentración y estados de agotamiento durante el día. En caso de cronificarse puede provocar alteraciones mentales graves.

Ocho de cada diez personas con piernas inquietas también sufren el "síndrome de movimientos periódicos de las piernas", que se caracteriza por movimientos involuntarios bruscos de las piernas durante el sueño.

Tampoco se conocen las causas de estos movimientos involuntarios, pero una teoría los relaciona con niveles bajos de dopamina, uno de los principales neurotransmisores cerebrales. Esta también podría ser la causa de las piernas inquietas.

Cómo tratar las piernas inquietas en casa

Si las piernas inquietas no te dejan dormir tranquilamente puedes hacer los siguiente:

  1. Intenta no hacer más esfuerzos físicos ni mentales de los necesairos por la tarde y a primeras horas de la noche, porque el estrés favorece la aparición de los síntomas.
  2. Mantén horarios regulares tanto para irte a dormir como para despertarte. Es muy útil establecer un ritual que te ayude a conciliar el sueño.
  3. Evita el alcohol, la cafeína y la nicotina unas horas antes de irte a dormir.
  4. Realiza el suficiente ejercicio durante el día y por la noche elimina tensión de las piernas con estiramientos o ejercicios de yoga. Practica también alguna técnica de relajación, como la relajación progresiva, el entrenamiento autógeno, la visualización guiada o el mindfulness.
  5. Mejora la circulación sanguínea gracias a duchas alternas de agua fría y caliente, baños, masajes y envolturas calientes o frías.
  6. Asegúrate de que la dieta te está proporcionando la suficiente cantidad de hierro. La dificiencia de este mineral explica en torno al 30% de los casos. Recuerda que son alimentos ricos en hierro las legumbres, las semillas de sésamo, los frutos secos y las verduras, especialmente las coles. Acompáñalos con fruta rica en vitamina C para mejorar su absorción.

Primero acude al médico

Ante cualquier síntoma que te preocupe, acude a tu médico para que realice un diagnóstico y descarte otras enfermedades. La neuropatía periférica, la insuficiencia renal, las disfunciones intestinales y algunos trastornos del hígado y de tipo autoinmune pueden cursar con síntomas similares.

Las molestias también pueden aparecer como efecto secundario de algunos medicamentos, como los antidepresivos, los neurolépticos y los medicamentos antidepresivos.

En casos muy graves el médico puede recetar medicamentos (relajantes musculares, somníferos y, sobre todo, antiparkinsonianos como el pramipexol) para mitigar los síntomas.

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