Alcaravea

Un buen tónico digestivo

La alcaravea (Carum carvi) pertenece la familia de las umbelíferas, como el anís, el hinojo y el comino, y al igual que estas se emplea como condimento en guisos y repostería. Crece silvestre sobre prados húmedos y pastizales en áreas de montaña de casi toda Europa, si bien en nuestro país está restringida a los Pirineos, puntos localizados del sistema Ibérico y Central y montañas cántabras. Es una planta bienal, poco foliosa, con umbelas pequeñas de flores blancas. Con fines medicinales se emplean sus pequeños frutos.

Contra la halitosis

Destaca el contenido en esencia de sus semillas –con un 70% de carvona y un 30% de limoneno–, pero los frutos poseen además flavonoides y ácido cafeico. Al igual que otras umbelíferas, la alcaravea se considera carminativa, antiflatulenta, antiséptica y anti- espasmódica. Se emplea como tónico digestivo, para despertar el apetito en personas desganadas o convalecientes, y sobre todo para evitar los gases, el mal sabor de boca, la halitosis y las flatulencias.

Los frutos –molidos– se pueden tomar solos o con yogur: media cucharada de café, tras las comidas principales. Para los cólicos infantiles se usa la infusión de alcaravea con manzanilla, indicada también para aliviar los espasmos gastrointestinales, la gastroenteritis y las dispepsias.

Jaque a los hongos

En uso tópico, la alcaravea resulta antiséptica y antifúngica. Se utiliza en infecciones fúngicas de la piel por hongos del género Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton, entre otros. Se usa igualmente como remedio casero para limpiar y cicatrizar heridas superficiales, en otitis y sobre quemaduras y escaldaduras.

Esencia relajante
De las semillas se obtiene un aceite esencial muy apreciado en aromaterapia. De aroma dulce y penetrante, se usa como relajante y regenerador de la piel en baños y masaje, si bien en este último caso debe mezclarse con aceites vegetales para que no irrite. Se emplea en pieles grasas, seborreicas, en casos de acné y ante picaduras de insectos.

Fórmulas de herbolario

  • Decocción para hongos de la piel: Se combina alcaravea con pao d’arco, tomillo y cola de caballo, a partes iguales.
  • Cómo prepararla: tres cucharadas de la mezcla por medio litro de agua. Se hierve cinco minutos, se reposa diez y se filtra. Con la decocción, se lava a fondo la zona afectada y se deja actuar, sin necesidad de aclarar. Los frutos molidos también mejoran rasguños, heridas y quemaduras.
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  • Infusión contra la hinchazón abdominal: Para aliviar la hinchazón abdominal y la flatulencia los expertos proponen mezclar los frutos de alcaravea con otras plantas carminativas como hinojo, regaliz y anís verde, a partes iguales.
  • Cómo prepararla: Se emplea una cucharada sopera de esta mezcla por vaso de agua, se hierve durante tres minutos y se deja reposar otros diez. A continuación se filtra y se puede ir bebiendo a lo largo del día.


Presentación

La planta seca para infusión, la planta en polvo, los extractos fluido y seco, la tintura y el aceite esencial en frasco.

Jordi Cebrián. Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud».

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