remedios naturales

Botiquín sin riesgos

11 remedios naturales imprescindibles para las dolencias más comunes

La medicina natural te permite solucionar problemas de salud frecuentes sin efectos secundarios perjudiciales.

Josep Lluis Berdonces

La medicina natural ofrece infinidad de recursos para corregir desequilibrios en sus primeras fases, antes de que se conviertan en enfermedades más complicadas de curar.

Muchos de estos recursos son remedios naturales que se pueden utilizar sin riesgo en casa, de forma muy sencilla.

Remedios caseros que te cuidan por dentro y por fuera

Los remedios naturales constituyen una especie de "higiene", pero una higiene que no se refiere solo a la limpieza externa del cuerpo, sino también a la interna. Una higiene, por ejemplo, de los alimentos (que consiste en elegir los mejores alimentos que nos ofrece la naturaleza), del medio ambiente (pues invita a procurarse un entorno seguro, sin contaminar) e incluso una higiene de nuestros pensamientos.

Por eso muchos de estos cuidados van dirigidos a estimular los mecanismos de eliminación que limpian el organismo, lo depuran desde dentro y también desde fuera.

1. Refuerza el cabello y la salud con azufre

En cierta manera, los cabellos son el reflejo del equilibrio mineral del cuerpo. Su fortaleza y vitalidad en muchos casos va ligada a la del organismo entero. Al mejorar su calidad estamos beneficiando también, por ejemplo, a la piel y los huesos.

Las deficiencias nutricionales y la anemia son dos causas habituales de caída o estancamiento del crecimiento del cabello, porque pueden provocar un retraso en la síntesis de determinadas proteínas. En este caso, el azufre es un nutriente especialmente indicado para reforzarlo.

Se encuentra en coles, coliflores, cebollas, ajos, berros… Además, los compuestos azufrados de estos alimentos tienen propiedades desintoxicantes y anticancerígenas.

2. Alcohol quinado para sanar las raíces

Una fricción de alcohol quinado es excelente para fortalecer las raíces. Macera 50 g de corteza de quina con 30 g de ortigas secas en 750 ml de ron blanco. Deja que repose al menos 20 días en una botella de vidrio. Luego añade 2 cucharadas de vinagre de sidra y agita antes de aplicarlo con un masaje sobre el cuero cabelludo. Puedes realizar el tratamiento por la noche y lavarte el cabello a la mañana siguiente. 

3. Decocción para la caspa y la grasa

Prepara una decocción de 1 a 3 litros de agua con tomillo y hojas de capuchina (las cantidades dependerán de la abundancia de la cabellera). Hierve durante unos 10 minutos y deja enfriar. Si quieres, puedes añadir 50 gotas de aceite de árbol del té para aumentar su poder antiséptico.

Se hacen lavados con esta decocción de forma que impregne bien los cabellos y el cuero cabelludo. Deja que actúe un mínimo de 10 minutos.

4. Fricciones con luffa para limpiar la piel

Para favorecer la función eliminadora y desintoxicante de la piel puedes hacerte fricciones con agua fresca y una esponja de luffa. Es un producto natural –es la fibra de las calabazas de las especies Luffa acutangula y Luffa aegyptiaca– que se encuentra fácilmente en herbolarios y en tiendas ecológicas, muy apreciado por la eficacia de su acción exfoliante. También puedes recurrir a un tradicional guante de esparto

Moja la esponja o el guante en agua fresca y fricciona con energía todo el cuerpo, empezando por los pies y las manos hasta el pecho, el abdomen y la espalda. Dedica al masaje un total de 3 minutos. Luego descansa en la cama durante 10 minutos.

5. Aceites vegetales para evitar la piel seca

La hidratación empieza por dentro, ingiriendo una cantidad suficiente de líquido, adaptada a la temperatura y la humedad ambientales, y al nivel de actividad física.

Pero además se pueden aplicar sobre la piel aceites o grasas vegetales que impiden que la piel se reseque: entre los más recomendables se encuentran los aceites de argán, granada, rosa mosqueta, onagra, aguacate y almendras dulces, o la manteca de karité. Todos ellos reducen la evaporación de agua, lo que mantiene la humedad de la piel.

El mejor momento para aplicárselos es después de la ducha. Se les pueden agregar unas gotas de aceite esencial de palo de rosa.

6. Tratar la piel grasa

Cuando la piel, sobre todo de la cara, aparece demasiado lustrosa se debería, por una parte, reducir las grasas en la alimentación, y usar aceites vírgenes de primera presión en frío de oliva, lino o sésamo, por ejemplo, y, por otra, utilizar por fuera lociones astringentes como el agua de rosas. 

7. Baños de avena para la piel irritable

La manifestación recurrente de eccemas indica que debes estimular la fortaleza de la piel. Recuerda que la digestión permite que fabriquemos nuevo tejido sano. Una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y frutos secos resulta óptima para controlar estos problemas. Recuerda asimismo que la calidad de lo que comes es la que dará calidad a tu salud y se reflejará en tu piel. Elige productos cercanos y ecológicos.

Para cuidarte desde fuera, puedes tomar baños que nutren la piel y reducen el picor. Prepara un buen remedio natural hirviendo 250 g de harina de avena en 2-3 litros de agua durante 5 minutos. Añádelos al agua de la bañera y permanece en ella durante unos 45 minutos.

Además de aliviar los eccemas, este baño de avena es eficaz ante seborreas, urticarias, dermatitis e irritaciones cutáneas de todo tipo.

8. Salvado contra el estreñimiento

Un tránsito intestinal difícil es quizás el principal foco de enfermedad relacionado con la digestión, favorece los problemas circulatorios y aumenta el riesgo de cáncer.

Toma más fibra y, si no lo consigues con la dieta, supleméntala con salvado de trigo o de avena (puedes tomar unas dos cucharadas de salvado al día junto con un vaso de agua).

9. Fibra soluble para el colon irritable

Problemas digestivos como el colon irritable tienen que ver con los estados de nerviosismo. No obstante, las molestias pueden reducirse al aumentar el consumo de fibras solubles como la compota de manzana o los preparados con agar agar.

Conviene evitar los alimentos picantes, los salados, los fritos y cualquiera que resulte irritante.

10. Elimina los gases y la pesadez

Reduce los fritos, las legumbres o las coles (si las comes en exceso), ya que son flatulentos. Para evitar la formación de gases toma después de las comidas infusiones de anís, badiana, cilantro o hinojo, que también se pueden incluir como condimentos. Las tisanas de plantas hepáticas (boldo), sedantes (manzanilla), calmantes (malva) o reguladoras (genciana) evitan la pesadez.

11. Romero para el dolor articular

La salud de los huesos se basa en el ejercicio, el sol y la dieta adecuada. Toma semillas y frutos secos –especialmente el sésamo– a diario para asegurarte el calcio y el magnesio.

Si sufres dolores articulares, puedes hacerte fricciones con alcohol de romero. Mezcla un litro de alcohol con 15 ml de aceite esencial de romero y una pastilla de alcanfor. Este alcohol alivia y favorece la circulación, lo que resulta clave para la regeneración del tejido.

El uso de otras plantas medicinales, como el harpagofito, puede ayudar a reducir el consumo de antiinflamatorios (no es aconsejable tomarlos a diario). Considera también la posibilidad de recurrir a la acupuntura, una terapia que si se sigue con constancia ofrece resultados sorprendentes.

Etiquetas:  Terapias Hinojo Salud

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