Asegurarse la dosis mínima de omega-3 previene el alzhéimer y la neurodegeneración

Son los nutrientes con más pruebas a su favor como agentes protectores del cerebro. Una revisión de estudios muestra que conviene comenzar a consumir al menos un gramo al día cuanto antes.

"Los ácidos grasos de la familia omega-3 son agentes nootrópicos beneficiosos para el desarrollo del cerebro, la antiinflamación y la preservación cognitiva", escribe el equipo de investigadores chinos de la Universidad de Qingdoa en The American Journal of Clinical Nutrition.

"El DHA es un ácido graso esencial que mantiene la función e integridad del cerebro, y sus derivados pueden modular la actividad de las células gliales y mejorar la cognición en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer”, continúa. ​

El estudio extrajo datos de la cohorte de la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer (ADNI) y realizó un metanálisis adicional de estudios de cohorte publicados para evaluar las relaciones entre la ingesta de omega-3 y los biomarcadores para la demencia por todas las causas o para el deterioro cognitivo.

Los omega-3 aparecen como protectores esenciales del cerebro

A la hora de buscar una manera de proteger el cerebro y prevenir el desarrollo del alzhéimer y otras demencias, los investigadores se han fijado en la influencia que puede tener la ingesta de suplementos y de alimentos ricos en ácidos grasos omega-3.

Una gran revisión de cohorte publicada el año pasado vinculó los niveles bajos de ácido docosahexaenoico (DHA) en los glóbulos rojos con un menor volumen cerebral y un patrón vascular de deterioro cognitivo. También sugirió que iniciar intervenciones en la mediana edad y mantener una concentración sanguínea óptima de omega-3 podría desempeñar un papel importante para evitar el deterioro cognitivo.

También reducen la inflamación y mejoran la respuesta inmunitaria

En la revisión actual, el equipo de investigación chino señaló varios mecanismos que podrían explicar la importancia de la ingesta de omega-3 para prevenir el desarrollo de la enfermedad en las personas que poseen los genes que aumentan el riesgo, así como para reducir la inflamación y mejorar la función inmunitaria. Alrededor del 15 al 25 por ciento de las personas tienen un gen que predispone al alzhéimir y entre el 2 por ciento y el 5 por ciento poseen dos copias. 

El metanálisis proporcionó "la evidencia más completa de la relación entre los ácidos grasos omega-3 y la demencia". Según los datos de la cohorte ADNI, las personas que consumieron durante un tiempo prolongado suplementos de ácidos grasos omega-3 mostraron una reducción del 64 por ciento en el riesgo de sufrir alzhéimer.

Después de incorporar 48 estudios longitudinales que involucraron a 103.651 participantes, un nivel de evidencia moderado a alto sugirió que la ingesta dietética de ácidos grasos omega-3 podría reducir un 20 por ciento el riesgo deterioro cognitivo o demencia. Las ventajas eran especialmente evidentes para el consumo de ácido docosahexaenoico (DHA).

Cada 10 mg de DHA o EPA se reduce el riesgo un 10 por ciento.

Los hallazgos también mostraron que cada incremento de 0,1 g por día de ingesta de DHA o ácido eicosapentaenoico (EPA) se asoció con un riesgo entre un 8% y un 9,9% menor de deterioro cognitivo, lo que respalda la hipótesis de que la eficacia de la suplementación con omega-3 depende de la dosis.

El equipo investigador concluyó que la dosis de 1 g diario de DHA o EPA es la adecuada para prevenir el deterioro cognitivo.

Fuentes de omega-3 animales y vegetales

El pescado graso como el salmón o el atún es la principal fuente dietética de DHA y EPA para la media de la población. Las fuentes vegetales son las semillas de lino y chía, y las nueces, que poseen ácido alfalinolénico, que el cuerpo puede transformar en parte en DHA y EPA.  Otros alimentos vegetales ricos en omega-3 son la verdolaga y las coles de Bruselas.

Referencias científicas:

 

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