Podcast: paso a paso

Meditación relajante para después de hacer ejercicio

Traer consciencia, atención y relajación a nuestro cuerpo tras nuestra rutina de ejercicio nos ayuda a integrar el auto-cuidado y a convertirlo en una forma de cultivar la conexión con nuestro ser verdadero. Con esta meditación guiada te invito a lograr esa conexión cuerpo-mente.

Lidia González Alija
Lidia González Alija

Acompañante emocional especialista en exploración interior.

Escucha el podcast "Meditación guiada relajante para después de hacer ejercicio" aquí (no hace falta que te descargues el reproductor).

 

A parte de los ampliamente conocidos beneficios del ejercicio para nuestro bienestar físico y de su papel imprescindible a nivel vital, el ejercicio puede servirnos también para despejar nuestra mente. Además, puede ser un gran aliado a nivel terapéutico, ayudándonos a liberar y transformar emociones estancadas en el cuerpo al permitir que, a través del movimiento consciente, esa energía fluya de nuevo siguiendo su curso.

Meditar durante y tras nuestra rutina de ejercicios es una parte importante del efecto que puede tener en nosotros, y puede hacer que el ejercicio no solo nos aporte beneficios físicos, sino también mentales, emocionales y espirituales.

A través de esa consciencia de nuestro cuerpo al ejercitarlo podemos crear un vínculo de cariño y auto-cuidado que apoyará nuestra autoestima y la relación con nosotros mismos.

Todo lo que hacemos, en realidad, es una oportunidad maravillosa para conectar con nosotros de forma más profunda pero el ejercicio físico, al ponernos en contacto estrecho con nuestro cuerpo, puede serlo especialmente. Con esta meditación guiada te invito a conectar cuerpo y mente tras una rutina de ejercicios.

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La importancia de tu cuerpo

“Somos mucho más que un cuerpo” dicen la mayoría de tradiciones espirituales. Muchas de ellas hablan también de trascender al cuerpo para deshacer la separación con nuestro verdadero ser inmaterial más allá de él, o más allá de la ilusión de lo material.

Esta visión espiritual es maravillosa en muchos aspectos y puede realmente ayudarnos a dejar ir la sobre-identificación que solemos tener con el cuerpo. En esta ilusión de realidad física nuestro cuerpo es lo que percibimos que somos y, por tanto, lo que percibimos que nos define, de manera superficial.

Esta es la fuente de la mayoría de nuestros sufrimientos, por lo tanto tener esa visión de identidad limitada al cuerpo no nos conviene.

Pero una vez hemos integrado que nuestro cuerpo no nos define y que somos una entidad ilimitada mucho más allá de él, es importante que seamos conscientes también de que nuestro cuerpo es el templo para todas nuestras experiencias, nuestro precioso vehículo físico a través del cual podemos interactuar en este mundo material y el maravilloso canal que posibilita la manifestación de nuestra identidad inmaterial en él.

Además, es nuestra puerta hacia la conexión con nuestro verdadero ser y nuestro potencial ilimitado. Es por ello que es imprescindible y que cuidarlo, honrarlo y respetarlo tiene una importancia esencial.

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Cómo meditar para relajarte y cuidarte tras hacer ejercicio

  1. Túmbate en una posición cómoda.
  2. Siente tu respiración, haciéndote consciente de ella. Observa el efecto del ejercicio en ella, observa como tu cuerpo mueve el aire naturalmente según su necesidad.
  3. Deja que tu cuerpo descanse, date el permiso de abrirte a esas sensaciones placenteras de descanso tras el ejercicio que se manifiestan en tu cuerpo, y siéntelas como un regalo.
  4. Siente la diferencia entre ahora y antes de empezar el ejercicio. ¿Cómo te ha sentado el ejercicio? ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Qué has aportado a tu cuerpo con tu práctica? Deja que tu cuerpo te responda sensorialmente y escúchalo.
  5. Siente a tu cuerpo agradeciéndote el ejercicio realizado y agradeciéndote también este momento de descanso y relajación.
  6. Recibe el agradecimiento con una sonrisa de cuidado y cariño.
  7. Suelta tu cuerpo parte por parte, recorriendo cada una de ellas y dejándolas conscientemente que se relajen y se abandonen. Puedes empezar por tus pies y continuar por tus piernas, tronco, brazos y cabeza.
  8. En este estado de relajación invita integración del ejercicio y del cuidado que le has aportado a través de él.
  9. Agradécete por haberte tomado este tiempo para cuidar tu cuerpo físico y para hacer esta meditación, y así traer conciencia e integración de este acto de auto-cuidado y de amor propio.

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